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¿Te imaginas una casa de papel?

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08/05/2015

Científicos de la Universidad de Jaén, han publicado en la revista Fuel Processing Technology un estudio en el que se esta explorando la posibilidad de reciclar el material de desecho de las fábricas de papel para la producción de ladrillos.

En primer lugar se recogen residuos celulósicos, procedentes de una fábrica de papel, que junto a lodos procedentes de la depuración de sus aguas residuales, son unidos a la arcilla empleada en construcción. Tras esto se procede al prensado y a la extrusión en máquinas, y se obtienen finalmente pequeños ladrillos de una gran resistencia.

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Aunque los ladrillos que se han obtenido inicialmente son pequeños, los científicos de Jaén opinan que se pueden lograr ladrillos mayores con resultados similares en lo que a calidad se refiere.

Según el equipo científico se logra ahorro económico, al no necesitar tanta cantidad de arcilla en la producción de los ladrillos y ahorro energético, ya que el residuo aporta un calor añadido cuando se introduce en el horno.

El equipo científico de la universidad jienense, no se limita solamente a fabricar “ladrillos de papel”, sino que también han comprobado que residuos generados en la elaboración del biodiesel, se pueden emplear en la fabricación de ladrillos, aumentando la capacidad aislante y la resistencia de los mismos.

El precio de venta al público de tipo de ladrillos todavía no se sabe, al ahorrarse cantidad de arcilla a utilizar, además de energía, por el calor añadido del residuo cuando se mete en el horno, se supone que se abarataría el coste con respecto al de un ladrillo tradicional.

Como informa Monika Brümmer, creadora de la empresa Cannabric, situada en Granada, “el coste de material es algo más elevado que en la construcción habitual, pero es un coste que se amortiza en pocos años con el gran ahorro energético que conlleva su empleo”.

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No sólo en España están trabajando en este campo, también en Argentina han seguido esta vía e incluso la han llevado a la práctica. Investigadores del CEVE desarrollaron ladrillos, bloques y placas utilizando materia prima como cáscara de maní o papel.

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Además del importante efecto que supone el reciclar materiales, son más manejables que los materiales habituales. Un bloque de cemento tradicional pesa 14 kilos mientras que los de papel 8. Un ladrillo normal pesa 2Kg mientras que los de papel 1,1
Además, sobre este material agarra muy bien el cemento, porque es muy rugoso. Y, además, como tiene mucho aire, funciona como una aislación térmica muy efectiva.

A modo más “casero”, en Suecia desarrollaron una herramienta que sirve para crear ladrillos de papel. Su funcionamiento es muy simple. Se moja el papel, se pone la masa en la máquina, se prensa, se saca el agua y se deja secar el ladrillo que sale. Estos ladrillos caseros se pueden emplear para armar muchos muebles y estantes. También se pueden usar para iniciar el fuego en la chimenea, y con el tratamiento adecuado posterior hasta para la edificación de casas livianas, o tabiques interiores.

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