Purgar radiadores de calefacción: cómo y para qué conviene hacerlo

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como purgar radiadores
11/01/2022

Purgar radiadores debería ser una acción habitual antes de la llegada del frío. Contribuye a mejorar en rendimiento de la calefacción, al tiempo que reduce el consumo de energía y disminuye la factura energética. El purgado es una operación muy sencilla, que puede realizarse sin grandes conocimientos técnicos y aporta grandes ventajas al usuario.

¿Para qué se purgan los radiadores?

Los radiadores funcionan gracias a un circuito de agua caliente, en el que el agua está en constante movimiento. En los meses que no se utilizan los radiadores el oxígeno del agua se queda atrapado cuando esta se evapora. Estas bolsas de aire en el interior del sistema de calefacción reducen el rendimiento de los radiadores en el momento en que los ponemos en marcha.

Con estas burbujas en el circuito, la eficiencia de los radiadores se ve afectada y observamos que no emiten calor de forma homogénea. Además, la caldera y las tuberías pueden ver afectado su funcionamiento. Por todo ello necesitamos purgar los radiadores, es decir, eliminar las bosas de aire del circuito del agua, lo que contribuye a mejorar el rendimiento energético de la instalación.

De esta manera, el sistema funcionará correctamente y al reducir el consumo lo notaremos en la factura energética. No hay que olvidar que entre un 46% y un 70% de la energía empleada en la vivienda está dedicada a la calefacción. Si no purgamos los radiadores, la caldera trabajará el doble para calentar lo mismo, lo que repercutirá en un mayor consumo de energía y, por supuesto, en nuestro bolsillo.

Cuándo conviene purgar los radiadores

Los radiadores deberían purgarse antes de encenderse, cuando llega el frío, y después de haber permanecido en desuso los meses de primavera y verano. Octubre es un buen mes para realizar el purgado. Sin embargo, puedes realizar la operación en cualquier momento, aunque ya hayas empezado a utilizar el sistema de calefacción.

Muchas personas notan que tienen que purgar los radiadores cuando los tocan y observan que no calientan lo suficiente o lo hacen de manera no homogénea, con unas partes del radiador frías y otras caliente.

Además, el hecho de comenzar a escuchar ruidos extraños, como gorgoteos o chisporroteos de agua, que no son más que las burbujas de aire que el circuito tiene en su interior, es también una señal de que los radiadores necesitan purgarse.

Tipos de purgadores

Existen dos tipos de purgadores: los automáticos y los manuales. En los automáticos no es necesario intervenir, ya que el aire se expulsa por sí mismo. En cambio, en los manuales se requiere de nuestra intervención.

Los purgadores manuales pueden ser metálicos o plásticos, y tener diferentes tipos de rosca. Actúan como si fueran un tapón y se pueden abrir y cerrar mediante un destornillador, que permite sacar tanto el aire como el agua del sistema. Son los más comunes hoy en día y también tienen una vida más prolongada que los automáticos.

En cuanto a los purgadores automáticos, los hay que tienen una boya en su interior que regula el aire. Cuando existe aire la boya baja y el aire se elimina automáticamente. Estos sistemas se ven afectados por la cal y el óxido que se acumula con el paso del tiempo, pero resultan útiles si los radiadores están situados en un lugar poco accesible.

También hay purgadores automáticos de membranas de cartón que detectan la presencia de agua para regular el aire del circuito. Cuando las membranas están secas dejan salir el aire, y cuando el agua sube y las moja se cierra automáticamente el purgador. También existen sistemas mixtos de boya y membranas de cartón en el mercado.

Cómo purgar radiadores

Purgar radiadores es muy sencillo. Solo hay que seguir unos sencillos pasos.

  • En primer lugar, apagamos la calefacción. Los radiadores deben estar fríos antes de comenzar el proceso y la bomba de la caldera que mueve el circuito de agua parada. Ante la falta de movimiento, el aire, al pesar menos, se queda en la parte alta del radiador, lo que facilita el proceso.
  • A continuación, cerramos la llave de paso de agua del radiador que se va a purgar.
  • Ten a mano todo lo que necesites. Lo habitual es contar con una llave inglesa o un destornillador de punta plana para poder girar la válvula. Si no tenemos ninguna de estas herramientas lo podemos hacer con una moneda, cuanto más fina mejor. También deberás contar con un recipiente donde caerá el agua.
  • Colocamos el recipiente debajo de la llave, encima de un papel de cocina o papel de periódico para evitar las salpicaduras.
  • Abrimos la válvula del radiador introduciendo el destornillador en la parte plana con una raya en medio y girando la llave hacia la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj.
  • Comenzará a salir aire con un olor peculiar y es probable que también algo de agua, pero de manera no uniforme.
  • Una vez que ha salido el aire y dejes de escuchar el característico silbido, y el agua salga de manera más fluida, cerramos la válvula, girando la llave en sentido contrario.
  • Repetimos los pasos en el resto de los radiadores de la casa, siguiendo el circuito que sigue el flujo de agua.
  • Comprobamos que la presión de la caldera está entre 1 y 1,5 bares. Si ha bajado, no es preocupante. Solo habrá que devolver a la caldera su presión óptima para que el sistema vuelva a funcionar a pleno rendimiento. El manómetro suele estar situado debajo de la caldera y la aguja tiene que marcar la zona verde.

Por qué radiador empezar

Si tu casa es de una sola planta, el primer radiador que debemos pulgar es el que se encuentra mas cerca de la caldera, ya que es el primero que recibe el flujo del agua que ha calentado la caldera. De este modo, seguiremos el sentido del flujo del agua dentro del sistema de calefacción.

Pero si tu casa tiene varias plantas, comienza siempre por las superiores, porque lo habitual es que, al pesar el aire menos que el agua, la mayor parte del aire se concentre en estos radiadores.

Si vives en un edificio con calefacción de gas central habla con el responsable de la caldera o el presidente de la comunidad acerca de cómo y cuándo pulgar los radiadores, ya que puede haber purgadores en algunos pisos y en otros no. Además, siempre habrá que proceder al llenado de la caldera tras el proceso, por eso es necesario determinar cuál es el mejor momento para hacerlo.

Purgar radiadores con calefacción central

La purga de radiadores debe realizarse en todas las instalaciones de calefacción a gas, pero si la vivienda está situada en un edificio con calefacción central y se quiere asegurar un calor homogéneo, lo mejor es preguntar al responsable de la instalación. Él es la persona que puede indicar si ya se ha procedido al llenado de agua de la calefacción y si es así los vecinos pueden purgar sus radiadores.

Una vez purgados, el responsable de la instalación debe comprobar si la caldera tiene la presión necesaria para que el sistema funcione con normalidad y, sobre todo, con seguridad.

Equilibrado de la calefacción

Si una vez hecho el purgado nuestros radiadores no calientan, o no lo hacen lo suficiente, podemos realizar un equilibrado hidráulico del sistema de calefacción. Para ello debemos localizar otra llave en la parte baja del radiador, el detentor, con una tapa de metal o de plástico para abrir o cerrar el paso del agua.

La misión de esta llave es compensar el reparto del caudal de agua entre los radiadores de nuestro sistema de calefacción. Una vez tengamos la caldera en funcionamiento y las llaves de entrada y detentores abiertos del todo, podremos identificar qué radiadores se calientan antes y si todos alcanzan un nivel de temperatura ideal.

En función de nuestras necesidades podremos cerrar un poco los detentores de los radiadores más calientes o los de las estancias que necesitan menos temperatura para que otros se calienten más y puedan transmitir más sensación de confort a esa habitación. Este proceso conviene que lo realicen técnicos cualificados.

Mantenimiento de radiadores

Para mantener los radiadores en perfectas condiciones, además del purgado, necesitamos tenerlos limpios, sin olvidar que también es necesario limpiar la parte trasera, la pegada a la pared, aunque tenga un acceso más difícil.

Para llegar a todos los rincones y eliminar el polvo podemos utilizar un secador de pelo, previa colocación de papeles de periódico en el suelo para recoger la suciedad. En los radiadores eléctricos también se pude utilizar una vaporeta. Y en los casos más extremos, un paño empapado en desengrasante y agua. Después, no hay que olvidar secar la superficie de los radiadores para evitar su oxidación.

En cuanto al mantenimiento de la caldera de gas, se realiza a través de las inspecciones periódicas marcadas por la normativa, aunque se recomienda al menos una vez año. Las comercializadoras de gas natural y los fabricantes de calderas ponen a disposición de sus clientes servicios de mantenimiento con revisiones periódicas.

Consejo de expertos

Los expertos advierten que, antes de purgar un radiador, siempre hay que comprobar que esté frío, ya que si no es así corremos el riesgo de quemarnos con el agua caliente que se escape en el proceso. Asimismo, cualquier rotura, desperfecto o goteo debe solucionarse rápidamente llamando a un técnico o cambiando el radiador en caso necesario, si bien en las instalaciones de calefacción central debe comunicarse de manera anticipado.

De igual manera, en los casos de calefacción central, antes de realizar el purgado de los radiadores es conveniente contactar con el mantenedor de la instalación previamente, ya que una mala manipulación del circuito puede repercutir en otras viviendas.

Por último, los especialistas aconsejan situar los radiadores debajo de las ventanas y no colocar sobre ellos ningún cubre-radiador, ya que no permiten que el calor se distribuya correctamente. De igual manera, pintar los radiadores o poner la ropa a secar sobre ellos se traduce en menos eficiencia y, por tanto, un derroche de energía innecesario y más gasto.

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