La energía nuclear como energía verde

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energia nuclear renovable
15/03/2022

La taxonomía de la UE ha incorporado la energía nuclear como una energía verde que ayudará a cumplir los objetivos en materia de medio ambiente. La transición hacia las energías renovables es esencial para alcanzar la neutralidad climática, por tanto, es necesario disponer de fuentes energéticas que aceleren la transición hacia un nivel de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero.

Energía nuclear consigue la «etiqueta verde»

Existe un gran desafío de cubrir las necesidades energéticas de la población, ya que la demanda energética seguirá aumentando, al menos hasta 2030, cuando se aceleren las mejoras de la eficiencia energética. Este crecimiento de la demanda, deberá tener en cuenta acuerdos como el Pacto Verde Europeo, con objetivos como la reducción de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030, y el fin de las emisiones para 2050.

Los mejores aliados para superar el desafío son las energías renovables, aquellas que usan recursos energéticos naturales o combustibles inagotables que tienen un tiempo de regeneración igual o menor al del consumo. Entre ellas encontramos la energía solar, la eólica, la hidráulica…

Pero para sorpresa de muchos, el pasado mes de enero, la Comisión Europea (CE) reconoció la energía nuclear como verde, y puso en circulación la propuesta de Bruselas, de incluir esta energía en la taxonomía verde de la Unión Europea, una clasificación de las actividades del sector energético que se consideran sostenibles para el medio ambiente. La función de la taxonomía se basa en dar a conocer, a los inversores y a las empresas, una definición de lo que es o no es sostenible, ordenando la economía y la energía en función de su huella medioambiental.

Para poder considerar la energía nuclear como energía verde, debe cumplir la condición de que las nuevas centrales tengan un permiso de construcción antes del año 2045. y exista un plan detallado y claro de la manera en la que se gestionarán y eliminarán sus residuos. Cumpliendo con estas condiciones, la CE ha decidido darle a la energía nuclear la etiqueta «verde» para que distintos organismos puedan optar por otras fuentes de energía transitorias imprescindibles para conseguir un modelo de economía sostenible y descarbonizada.

Pero, ¿cumple la energía nuclear los requisitos para poder considerarse verde?

¿Limpia y renovable?

La preocupación por reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, para evitar el calentamiento global, ha dado pie a medidas fundamentales para ello, como es la reducción del uso de los combustibles fósiles para generar energía. 

La industria nuclear ha querido aprovechar este contexto para reivindicar el papel de las centrales nucleares como fuentes de energías limpias en emisiones de Co2, ya que su producción se lleva a cabo mediante el proceso de la fisión del átomo de uranio, un elemento químico que encontramos en la naturaleza. 

Aquí encontramos un importante punto diferencial respecto a las energías renovables, y es que el uranio no es un recurso inagotable. A pesar de ello, en el informe publicado en el Libro Rojo –recopilación estadística con datos de 45 países productores y consumidores de Uranio-, existen suficientes reservas de uranio para el uso sostenible y a largo plazo de la energía nuclear como fuente de generación de electricidad.

Por otro lado, respecto a las emisiones de Co2, es cierto que, durante su funcionamiento, lo único que expulsan las centrales nucleares es vapor de agua. Sin embargo, teniendo en cuenta el ciclo de vida completo de una central nuclear, desde el proceso de la minería del uranio hasta la construcción, mantenimiento y posterior desmantelamiento de las infraestructuras, sí expulsan gases contaminantes, aunque no en grandes cantidades. 

No sólo emiten poca cantidad de Co2, sino que es la energía que menos contamina la atmósfera según uno de los últimos informes de la Comisión Económica de las Naciones Unidas (UNECE). En la siguiente tabla se puede observar cuántos gramos de dióxido de carbono por cada kilovatio hora (kWh) genera cada una de las energías:

energia nuclear renovable

Aunque en este análisis la energía nuclear parezca, de manera objetiva, una buena estrategia hacia una transición energética, no solo debemos considerar las emisiones de gases tóxicos, pues existen otros factores a tener en cuenta.

Ventajas y desventajas de la energía nuclear

Para poder considerar esta energía dentro del marco de las energías renovables, hay que conocer sus puntos fuertes y sus debilidades. En este caso, las ventajas más llamativas de la energía nuclear son:

  • Cero emisiones de Co2: como se ha explicado en el punto anterior, su daño a la atmósfera es menor al de otras energías.
  • Con poco combustible (uranio en este caso) se puede producir una gran cantidad de energía, lo que ahorra materia prima y gastos de transporte, extracción y manipulación de ésta.
  • Su producción es constante, a diferencia de las energías renovables, ya que no depende de ningún factor natural, lo que conlleva que el 90% del año trabaje a pleno rendimiento.
  • El terreno que ocupa una central nuclear es mucho menor, que la extensión que abarcan otras fuentes de energías renovables. Por ejemplo, un solo reactor nuclear utiliza unas 5,3 hectáreas de espacio por cada megavatio, mientras que la energía solar necesita 27,8 hectáreas, la energía solar 17,8 hectáreas y la hidroeléctrica 127,5 hectáreas.

Sin embargo, las desventajas pueden ser factores de riesgo, las cuales es fundamental tener en cuenta a la hora de construir centrales nucleares:

  • El peligro que suponen en caso de que haya un accidente. Porque aunque cuenten con sistemas de seguridad muy altos, los resultados pueden ser devastadores.
  • Los residuos radiactivos que generan son peligrosos y pueden mantenerse activos durante mucho tiempo. Existen lugares donde son guardados y confinados, pero aún así no desaparecen.
  • La vida útil de las centrales nucleares no es muy extensa rondando los 20-40 años, y las construcciones de nuevas centrales son muy costosas.
  • El uranio no se regenera, y aunque existen grandes reservas, no todas salen económicamente rentables hoy en día, como por ejemplo el que se encuentra en el agua del mar.

Economía europea basada en la taxonomía

Tras el anuncio de la Comisión Europea sobre la energía nuclear considerada como verde, se ha abierto un gran debate en varios países de la Unión Europea, planteando si este tipo de energía, a parte de cumplir su misión en la “transición energética”, hace que los países que la incluyan en su plan de descarbonización sean más competitivos económicamente.

En el frente de aquellos que defienden esta decisión encontramos a Francia, líder europeo en producción energética proveniente de energías nucleares, concretamente un 70% del total de su energía. Solo una cuarta parte viene de energías renovables. Por lo tanto, es el país europeo con las emisiones de dióxido de carbono más bajas. 

Reino Unido se une a Francia, cambiando su estratégia de rebajar el uso de la energía nuclear, por la construcción de nuevas de aquí a 2030, dejando en un segundo plano a las energías renovables que producen casi la mitad de su energía. Un total de 12 países de 27 que forman la Unión Europea, han optado por la energía nuclear en su estratégia de descarbonización, los últimos en unirse a ésta, han sido los Países Bajos y Suecia.

En el bando contrario, y en cabeza, está Alemania que anunció el cierre de todas sus centrales nucleares para finales de año, para centrarse en el gas natural como fuente de energía principal. Otros cinco países que también se han posicionado en contra son España, Luxemburgo, Austria y Dinamarca. En su discurso contra la energía nuclear, alegan que es peligrosa, al contrario de las renovables, donde consideran que deberían destinar las inversiones dedicadas a energías limpias.

España y la energía nuclear

España ha reiterado su rechazo, de etiquetar la energía nuclear y el gas natural como verde, en varias ocasiones. Sin embargo, para que su propuesta de que en la taxonomía verde entren solo las energías renovables, habría necesitado el apoyo de 20 países que conformasen el 65% de la población europea, lo que no le supone una tarea fácil, sabiendo que son más aquellos países que abogan por la energía nuclear, que los que no la consideran verde. 

A pesar de que la Comisión Europea haya etiquetado a la nuclear y al gas natural como verdes, España sigue su postura y se resiste a invertir en la construcciones de nuevas centrales nucleares o infraestructuras para el gas, ya que, como firme defensora de la taxonomía verde como instrumento de la descarbonización en la economía, insiste en que incluir la energía nuclear en esta clasificación es dar pasos hacia atrás.

La postura que ha adoptado España, está respaldada por organismos nacionales como la Unión Española Fotovoltáica (UNEF), que opinan que invertir en la energía nuclear, podría reducir a gran escala los fondos dirigidos a las tecnologías renovables, alargar la dependencia energética del país, y no llegar a ser competitivos, ya que solo las energías renovables son capaces de reducir los precios de la electricidad.

Todos los recursos energéticos tienen ventajas y desventajas, no hay ninguno que en su ciclo de vida no contamine. La energía nuclear tiene algunos desafíos únicos, pero también tiene algunos beneficios que la convierten en una opción a considerar, como energía limpia para mejorar nuestro medio ambiente.

1 comentario en “La energía nuclear como energía verde”

  1. Victor Manuel Celorio Otero

    Muy interesante. Buen trabajo

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