Actualización del CTE: oportunidades, retos y lagunas

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mercedes sanchez actualizacion cte
14/10/2020

Desde el pasado 24 de septiembre, la última actualización del CTE, el nuevo Código de la Edificación 2019, ya es de aplicación.

Todos los países miembros deben establecer una hoja de ruta que los lleve hacia el objetivo de la descarbonización de los edificios en el año 2050 y así, fijar medidas para la reducción de las emisiones en al menos un 40% en 2030 sobre los niveles de 1990. Estos objetivos quedan reflejados, para el sector de la construcción, en las directivas aprobadas.

La Directiva 2010/31/UE establece revisiones periódicas a intervalos no superiores a cinco años y, en caso necesario, actualizaciones con el fin de adaptarlos a los avances técnicos del sector de la construcción. En este sentido, deberíamos considerarlo un retraso por parte de nuestro país.

Actualización del CTE: cuatro novedades

Esta esperada actualización del CTE tiene como objetivo principal mejorar la eficiencia energética de los edificios y, de esta manera, incorpora 4 novedades:

  • Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE): el cual ha experimentado mayores cambios para dar respuesta a las obligaciones de la Directiva 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios.
  • Documento Básico de Salubridad (DB-HS6). Protección de los edificios frente a la exposición al gas radón.
  • Modificación puntual en la sección SI2 del Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio. . Este punto es útil para adaptar las exigencias de aislamiento en fachadas y la prevención de la propagación exterior del fuego.
  • Reajuste de las referencias normativas en los Documentos Básicos.

En el documento DB-HE, se introducen cambios importantes en la estructura de las exigencias básicas y se definen los límites de lo que es un Edificio de Energía Casi Nulo para nuestro país.

Por ello, nos centraremos en las dos primeras exigencias básicas del documento DB-HE y en la modificación del documento DB-SI, ya que son las partes del documento que en menor o mayor medida están relacionadas con la contribución del aislamiento de lana de roca, material base de las soluciones de ROCKWOOL para la edificación.

 Exigencia básica: Limitación del consumo energético, DB-HE

En esta actualización del CTE, se produce un cambio en la estructura y aparece como novedad la exigencia de Consumo de Energía Primaria total Límite, como complementaria a la exigencia principal ya existente de Consumo de Energía no Renovable. Todos los valores límite dependen del uso, residencial o no residencial, de la zona climática en invierno, y en el caso de edificios no residenciales de la carga interna.

Esta nueva exigencia incluye la producción de energía mediante fuentes renovables in situ. La formulación de este indicador tiene sentido, teniendo en cuenta el papel de las energías renovables, ya que corresponde a la “cantidad casi nula o muy baja de energía requerida” a la que se refiere la definición de la UE de EECN (Directiva 2010/31/UE):

Al consumo energético, aparte de los usos ya incluidos en la versión anterior, calefacción, refrigeración, ACS e iluminación (según los casos), se añade el uso de control de humedad y el de ventilación, que representa un cambio menor, pero va hacia un resultado más ajustado.

  • En edificios de uso residencial se endurece el límite exigido de consumo de energía no renovable, acercándose a lo que otros países de la UE han establecido como EECN. Las energías renovables toman un mayor protagonismo y en edificios de nueva construcción el aporte de energía renovable para cubrir la exigencia de consumo de energía total supondrá el 50%.
  • En edificios no residenciales los límites fijados son poco exigentes en cuanto a consumo de energía total, si lo comparamos con lo recomendado por la Comisión Europea, aunque porcentualmente el aporte de energía procedente de fuentes renovables será mayor. Se establecen límites más elevados en climas más calurosos, lo que se puede atribuir al uso de refrigeración, aunque las cargas internas sean bajas.

Parece que se desconecta la certificación energética del cumplimiento del CTE. La Certificación se realiza por comparación respecto a un edificio de referencia y hasta ahora, el CTE iba en la misma dirección. Con esta actualización del CTE se introducen valores límite que son independientes de la geometría del edificio. Aunque, en la última versión de la Herramienta Unificada HULC, éste emite un informe para la Certificación energética de edificios.

Exigencia básica: Control de la demanda energética, DB-HE

Uno de los cambios inesperados es la desaparición de la demanda energética de calefacción y de refrigeración como exigencia básica, ya que parece ir en contra de lo establecido en el resto de los países europeos.

Aunque, en el proceso de cálculo del consumo energético total del edificio, se pone límite a la demanda energética y se calcula implícitamente, eso sí sin valores límite como teníamos hasta el momento. Por tanto, podemos afirmar que, para conseguir los valores de consumo energético, se deben seguir proyectando edificios priorizando las estrategias pasivas de diseño.

El “control de la demanda energética” se basa en establecer valores a cerramientos y huecos. De esta manera, se ha eliminado la consideración de un procedimiento prestacional hacia un procedimiento prescriptivo. El procedimiento prescriptivo si bien parece facilitar el trabajo al arquitecto a la hora de cumplir este apartado, le retira la libertad de control sobre la optimización energética de su edificio relacionada con el diseño del edificio, por tanto, creemos que se trata de un retroceso en la metodología del cálculo de la limitación de la demanda del edificio.

En esta actualización del CTE se establecen tres exigencias nuevas a cumplir, que velan por la calidad de la envolvente:

El coeficiente global de transmisión de calor a través de la envolvente (Klim)

Este parámetro no es nuevo y ya existía en la normativa anterior al CTE. Es una ponderación de la transmitancia térmica de los elementos de la envolvente térmica en función de su superficie que incluye los puentes térmicos. Los valores de conductividad térmica límite, Ulim, que se han establecido son algo más exigentes en este documento. Aseguran una calidad mínima de la envolvente térmica y evitan descompensaciones en la calidad térmica de los espacios del edificio. Sin embargo, estos valores no aseguran un nivel de demanda adecuado, el cual está limitado por el coeficiente global de transmisión de calor (K).

Los valores de Klim se establecen solo a partir de la compacidad del edificio, es decir, la relación entre el volumen del edificio y la superficie de envolvente de intercambio. Además, se dejan de tener en cuenta otros elementos que ayudan e intervienen a la hora de obtener demandas energéticas bajas.

En este sentido, se definen valores menos exigentes de Klim en aquellos edificios más “compactos”, y en las zonas climáticas menos frías y las Klim más exigentes están en la zona E y/o con edificios poco compactos.

El cálculo de Klim descrito por la normativa, no contempla las pérdidas de calor en cerramientos en contacto con espacios adyacentes, aunque estos no estén calefactados como, por ejemplo, los garajes. Sin embargo, sí lo hace en cerramientos en contacto con el terreno. Esto provoca que, las edificaciones apoyadas directamente sobre el terreno, como una unifamiliar aislada, se vean perjudicadas a la hora de cumplir la normativa. Este perjuicio es más significativo en viviendas de nueva construcción, donde las pérdidas energéticas por puentes térmicos son menos significativas y, por lo tanto, proporcionalmente, influyen menos en el cómputo del Klim.

Se comprueba también que a medida que el porcentaje de huecos de la superficie total de la envolvente térmica va aumentando, existe más dificultad de cumplir con los valores Klim exigidos.

Otro de los valores destacados de este parámetro son los orientativos de transmitancia (Anexo E). En este nuevo documento también aparece la tabla de valores orientativos de transmitancia, aplicables a obra nueva o grandes reformas para residencial privado. Pero, de todas formas, no hay apenas cambios en los valores, excepto en los elementos en contacto con el terreno y añaden elementos en contacto con zonas no habitables a la tabla.

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Esta tabla aporta valores orientativos de los parámetros característicos de la envolvente térmica, que pueden resultar útiles para el predimensionado de soluciones constructivas de edificios de uso residencial privado, y para el cumplimiento de las condiciones establecidas para el coeficiente global de transmisión de calor a través de la envolvente.

Tras realizar unas simulaciones y ser analizadas, con los valores de esta tabla, se observa que, en general, solo los valores orientativos correspondientes a las zonas climáticas más frías C, D y E, cumplen su cometido (orientar al arquitecto en el cumplimiento de la normativa), mientras que los valores correspondientes a las zonas alfa, A y B (en menor medida), son poco exigentes, siendo necesario mejorarlos notablemente para cumplir la normativa.

En estas mismas simulaciones, en relación con la demanda energética en calefacción asociada al cumplimiento del HE-1, en términos generales, con el cumplimiento del Klim, se aseguran unos niveles de demanda más bajos que el CTE 2013 en los escenarios simulados. Aunque, esta circunstancia no es recíproca, ya que hay muchos casos con demandas muy bajas, que no cumplen con la exigencia de Klim. Esto es debido a que en el cumplimiento de la Klim no se contempla un aspecto fundamental en el cómputo de las demandas energéticas de un edificio, las ganancias solares, que están en función de dos variables fundamentales que no dependen del edificio: las sombras y la orientación.

Límite en el control solar de la envolvente

Esta segunda exigencia tiene como límite el mes de julio, definido como qsol,jul., donde se limitan las ganancias solares, mediante el cumplimiento de un indicador qsol;jul (que en la práctica se resuelve a través de la incorporación de protecciones solares), y está pensado para contener las demandas de refrigeración.

La permeabilidad al aire

En este caso, puede determinarse mediante cálculo o ensayo de blower door, donde se fijan unos requisitos mínimos para los huecos de la envolvente térmica en función de la zona climática y de la estanqueidad global del edificio.

En este sentido, desde ROCKWOOL consideramos que esta actualización del CTE hubiera podido ser más ambiciosa, ya que había recorrido para serlo. Por ello, esperamos que, en próximas revisiones, las exigencias, sobre todo en cuanto a la limitación del consumo energético, sigan aumentando.

Por otro lado, la desaparición de la demanda energética de calefacción y refrigeración es un retroceso, pasamos de un procedimiento prestacional a un procedimiento prescriptivo con todo lo que comporta, como, por ejemplo, la pérdida en la libertad de diseño.

DB-SI, Modificación puntual en la sección SI2

Debido a que la directiva de Eficiencia Energética pide explícitamente atender los riesgos relacionados con el peligro de incendios, en esta actualización del CTE se produce una modificación puntual en el documento DB-SI, en la sección SI2, en los puntos 4, 5 y 6 del primer apartado referente a medianeras y fachadas.

Los cambios consisten en mejorar ligeramente la clasificación de reacción al fuego de los sistemas constructivos de fachada y de los materiales aislantes situados en las cámaras ventiladas, en función de la altura de los edificios.

Como medidas destacadas se introducen exigencias para los edificios de una altura igual o mayor a 28m, a la cual se exige en la cámara ventilada colocar materiales aislantes no combustibles con una reacción al fuego igual o mejor A2-s1, d0, y desaparece la subclasificación de caída de gotas incandescentes d2, mejorando a d0. Aunque en contrapartida, se sigue manteniendo la peor subclasificación de opacidad de humos s3, en todos los casos, sabiendo el impacto negativo que tienen los humos en un incendio y no sólo en opacidad sino realmente en toxicidad.

Aunque los cambios introducidos en la última actualización del CTE dan cierta sensación de mejora, consideramos que no son suficientes y confiamos que sea un primer paso hacia exigencias que se ajusten más a la realidad del comportamiento de un incendio en una fachada.

Creemos que la reacción al fuego de las soluciones constructivas de fachada no sólo debe estar relacionada con la altura del edificio, sino también con el uso de este y la dificultad de evacuación. Un incendio en fachada tiene una velocidad de propagación mayor que el resto de las soluciones constructivas del edificio debido a su verticalidad y a la cantidad de oxígeno disponible, por tanto, se debe pensar en aquellos edificios en los cuales sus ocupantes tienen mayor dificultad en evacuar y también asegurar mayor seguridad y facilitar las labores de los equipos de extinción, por tanto, se propone, tanto en edificios nuevos como rehabilitados:  

  • Edificios de gran altura (mayor de 18m) o de alta-ocupación o lenta evacuación (como colegios, geriátricos, hospitales, etc.), que la exigencia sea al menos A2-s1, d0 del sistema constructivo de fachada (no sólo el aislamiento).
  • Resto de edificios de media altura (hasta 18m), la subclase de opacidad de humos debe ser s1.
  • Zonas de difícil accesibilidad por parte de los equipos de extinción, como, patios de luces, interiores de manzana, cascos antiguos o barrios con difícil movilidad rodada, la exigencia de las fachadas o medianeras debe ser al menos A2-s1, d0.
  • Las fachadas con vías de evacuación deberán de tener un plus de seguridad tanto para la propia evacuación, como para la intervención de los bomberos. No podemos disponer de vías de evacuación con materiales que no sean incombustibles, por tanto, la exigencia deber ser al menos A2-s1, d0

En consecuencia, desde ROCKWOOL, volvemos a constatar que el fomento de la lana de roca en las soluciones constructivas sostenibles de la edificación, en realidad, es el producto más completo, que aporta mayor número de prestaciones en una misma solución. Gracias a sus propiedades, este material permite reducir el consumo de energía en los inmuebles y, a su vez, ofrece altos estándares de confort térmico y acústico a sus ocupantes. Además, este producto es resiliente al fuego y, así, aumenta la capacidad de las estructuras de contener las llamas a altas temperaturas y que no se genere humo

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