La amenaza del gas radón, el enemigo invisible que desafía salud e infraestructuras, ha protagonizado el encuentro organizado por Molins, en el que se dieron cita miembros de la Administración, investigadores y expertos. La conclusión de todos ellos fue la necesidad de comenzar a actuar ante un problema que nos afecta a todos.
Gas radón como emergencia
En el encuentro organizado por Molins quedó constancia de la urgencia de comenzar a pasar a la acción ante la amenaza del gas radón, que fue calificado como una “emergencia nacional que nos afecta a todos”.
En España, más de 1.500 muertes anuales están relacionadas por exposición al gas radón, si bien la concienciación sobre esta amenaza todavía no es demasiado conocida por la ciudadanía, ya que solo un 10% de la población es consciente de los peligros de este gas, según se apuntó en el evento.
Compromiso con la seguridad
Yolanda Núñez, Marketing Director de Molins, apuntó que el “gas radón es un enemigo invisible que ha hecho saltar las alarmas y que exige un compromiso con la seguridad por parte de todos”.
Núñez señaló que este gas “es una amenaza preocupante, invisible y silenciosa, que afecta a infraestructuras y personas”. Este elemento, altamente cancerígeno, está presente en un 17% del territorio nacional y un 70% del territorio gallego. “Hace falta afrontar este problema con un enfoque multidisciplinar a nivel nacional, regional y local”, apuntó.
Plan Nacional
Por su parte, la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, señaló que “el gas radón está presente en nuestro suelo y a la Administración nos preocupa por su carácter cancerígeno, ya que es la primera causa de cáncer de pulmón en no fumadores y la segunda en fumadores”.

Andradas apuntó que se produce en el subsuelo, sobre todo en zonas graníticas, diluyéndose al aire libre. “Sin embargo, en espacios interiores con escasa ventilación, aumenta la exposición y el riesgo”, señaló la directora general de Salud Pública que apuntó que todas las investigaciones coinciden en que una exposición prolongada aumenta el riesgo de cáncer de pulmón entre un 11% y un 16%, en función de los diferentes estudios.
“Tenemos que ser capaces de proteger la salud de nuestros habitantes reduciendo la concentración de radón en edificios, desarrollando medidas eficaces en zonas prioritarias, avanzando en el diálogo y concienciando de los peligros del radón a los profesionales y la ciudadanía en general”, señaló Andradas.
La edificación en el Plan Nacional
Isabel Marcos, coordinadora de la División de Innovación y Sostenibilidad de la Edificación del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, señaló en el encuentro que los riesgos no son nuevos, pero hoy son más conocidos. Entre las posibles soluciones está impermeabilizar y ventilar, tal y como hacemos para luchar contra la humedad.
El radón llega a los edificios procedentes del terreno, por lo que hay mayor concentración en plantas bajas y sótanos. Existe un litado de municipios donde hay una probabilidad significativa de que los edificios construidos sin soluciones de protección frente al radón presenten concentraciones superiores al nivel de referencia de 300 Bq/m3.
Medición del gas radón
Marcos explicó que el DB HS6 se aplica a edificios de nueva planta y también a edificios existentes en los que se va a realizar una intervención de reforma que afecte a algún elemento constructivo que influya en la concentración de radón, así como a las ampliaciones y a las zonas del edificio afectadas por un cambio de uso. No se aplica, sin embargo, a locales no habitables y habitables que se encuentren separados de forma efectiva del terreno a través de espacios abiertos intermedios.
En cuanto a cómo se mide el radón, Marcos señaló que la determinación del promedio anual de concentración de radón en el aire de los locales habitables de un edificio se realiza con un muestreo con detectores y medición con entidades, lo que da lugar a la estimación del promedio anual de concentración de radón.
Posibles soluciones
En cuanto a las posibles soluciones para obra nueva y edificios existentes, la coordinadora de la División de Innovación y Sostenibilidad de la Edificación del Ministerio de Vivienda señaló que se puede realizar con barrera de protección, cámara de aire ventilada, despresurización del terreno, sellado de cerramientos y mejora de la ventilación.
Asimismo, Marcos apuntó que existe una guía de rehabilitación frente al gas radón con unas fichas con diferentes soluciones, que es gratuita y está dirigida a técnicos del sector de la construcción. Esta guía puede complementarse con otras regionales muy completas, como la desarrollada en Galicia.
Contexto internacional
Al evento también fue invitado Luis Santiago Quindós, investigador principal del laboratorio de Radiactividad Ambiental de la Universidad de Cantabria, quien explicó en qué consiste el gas radón, haciendo una comparativa de cómo se lucha contra este enemigo silencioso en Europa y en España.

El investigador apuntó que en España “existe mucha documentación y un Plan Nacional contra el Radón, pero el problema es que, aunque está bien elaborado, no tiene presupuesto”. Para Luis Santiago Quindós es fundamental realizar un mapa realista de las zonas afectadas y para ello propone realizar medidas de presencia de radón en el suelo y contrastarlo con la permeabilidad del suelo, lo que podría definir si la zona es de riesgo bajo, medio o alto”.
Mesa redonda
El evento de Molin también contó con una mesa redonda, donde se expusieron los peligros y soluciones del gas radón. Moderada por la presidenta de la Asociación Nacional de Informadores de Salud, Graziella Almendral, en ella participaron Inés Mato, subdirectora general de Salud Ambiental y Seguridad Alimentaria en la Conselleria de Sanidad de la Xunta de Galicia; Francisco Javier Méndez, director del gabinete técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid; Alberto Ruano, docente e investigador en la Universidad de Santiago de Compostela; y Claudio Moral, director de Desarrollo de Negocio de Molins.
Los invitados apuntaron que hay zonas más afectadas por el gas radón, como Galicia y Extremadura, “y la necesidad de comunicar los peligros a la población e informar de los riesgos y las medidas a efectuar”, según señaló Mato.
Otras conclusiones
Por su parte, Méndez apuntó que el Código Técnico regula las actuaciones, que en función de la tipología del edificio pueden ir desde el aislamiento con técnicas de impermeabilización a la reconducción del gas radón al exterior.
Ruano manifestó que “vamos muy tarde con las actuaciones respecto a Europa y otros países como EE.UU. o Canadá. Es importante que los ciudadanos verifiquen a la hora de comprar una vivienda que no se superan los límites permitidos”. En este sentido, el investigador manifestó que, aunque en España la limitación está por debajo de los 300 Bq/m3, en otros países es aún menor, y esa es la tendencia a la que nos dirigimos”.
Luchar contra el gas radón
Moral resaltó que el Código Técnico ya refleja algunas soluciones, desde las más sencillas, como mejorar la ventilación o trabajar en los puntos más vulnerables del edificio con selladores, a las más eficientes, que impiden la entrada del gas a la vivienda.
Respecto a la pregunta acerca de si es suficiente el Plan Nacional contra el gas radón para actuar, Ruano apuntó que “podría haber sido más incisivo en algunos puntos”, mientras que Mato señaló que “podría haber sido más ambicioso y coordinado con las Comunidades Autónomas más afectadas”. Ruano, por su parte, manifestó la necesidad de realizar “una acción pautada y para todos”. El acto organizado por Molins concluyó con el cierre institucional de Montserrat García Gómez, jefa del Área de Salud Laboral de la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral.
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