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La reforma como oportunidad para mejorar la eficiencia energética de la vivienda

Publicado el 03/06/2026

En España, reformar una vivienda ya no es solo una cuestión de mantenimiento o de actualización estética. Gran parte del parque residencial arrastra décadas de antigüedad y responde a un modelo que no está preparado para las exigencias actuales en materia de eficiencia energética. Cerca del 50% de los edificios son anteriores a 1980, lo que explica la brecha entre cómo funcionan muchas viviendas y qué se les pide

La regulación empuja a reducir emisiones y el modelo energético evoluciona hacia la electrificación. Cada vez más propietarios contemplan integrar tecnologías como la bomba de calor, el autoconsumo o el vehículo eléctrico, pero todavía queda mucho camino por recorrer en este sentido. Según el Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica, alrededor del 40% del consumo energético doméstico sigue dependiendo de combustibles fósiles.

En este escenario, la reforma deja de ser una intervención puntual. Es el momento en el que se decide cómo va a funcionar la vivienda durante los próximos años: qué energía va a utilizar, cómo se va a consumir y qué tipo de instalaciones lo harán posible.

La reforma incorpora nuevas variables 

Reformar una casa hoy implica tener en cuenta factores que hasta hace poco no formaban parte del planteamiento. Al actualizar las instalaciones, empiezan a entrar en juego la incorporación de autoconsumo, la previsión de puntos de recarga para vehículo eléctrico o la sustitución de sistemas térmicos por soluciones eléctricas.

El autoconsumo es uno de los ejemplos más claros. En 2025, 36.330 nuevos hogares instalaron sistemas de autoconsumo en España, según datos de la UNEF. Más allá de la cifra, el mercado evoluciona hacia soluciones más completas de energía distribuida, con un interés creciente por el almacenamiento y la gestión inteligente de la energía, lo que apunta a un modelo de vivienda más autónomo y flexible.

A esto se suma la electrificación de nuevos usos dentro de la vivienda. La climatización, el agua caliente o la movilidad incorporan nuevas demandas energéticas que obligan a repensar la instalación en su conjunto. No se trata solo de añadir equipos, sino de prever cómo van a convivir y qué impacto van a tener en el consumo diario.

No basta con cambiar los equipos

Incorporar nuevas soluciones en una vivienda no garantiza por sí solo un mejor rendimiento. A medida que se actualizan las instalaciones y se incorporan nuevos sistemas, la forma en que se utiliza la energía empieza a ser tan importante como los propios equipos.

Lo complicado es coordinar todo lo que ocurre dentro del hogar. Decidir cuándo consumir, aprovechar la energía disponible o ajustar la demanda en función del uso real pasa a formar parte del funcionamiento diario. En este punto, la gestión energética es clave.

Las soluciones de gestión permiten supervisar el consumo, automatizar el comportamiento de los sistemas y optimizar su funcionamiento sin necesidad de intervenir constantemente. Esto se traduce en un uso más eficiente de la energía, una reducción de los costes y una mayor capacidad para adaptar la vivienda a nuevas necesidades a medida que cambian los hábitos o se incorporan nuevos equipos.

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Todos los sistemas deben trabajar de forma coordinada

Controlar dispositivos de manera aislada no es suficiente. Es necesario establecer una lógica común que haga que la iluminación, la climatización o el consumo energético respondan a una misma dinámica.

En este punto, protocolos como KNX permiten que los distintos sistemas de la vivienda puedan comunicarse entre sí y trabajar de forma coordinada. Su carácter abierto y estandarizado facilita la integración de diferentes equipos y soluciones dentro de una misma instalación. Sobre esta base, soluciones como SpaceLogic KNX Remote de Schneider Electric permiten, además, acceder, configurar y gestionar las instalaciones de forma remota, simplificando la puesta en marcha y el mantenimiento de los sistemas.

El resultado es un funcionamiento más ágil en el día a día: ajustar la climatización según el uso de la vivienda, adaptar la iluminación o gestionar el consumo energético sin necesidad de intervención constante. Además, la posibilidad de supervisar y actuar sobre la instalación a distancia permite reducir tiempos de actuación y mejorar el seguimiento de los sistemas a lo largo del tiempo.

Un ejemplo real de hasta dónde puede llegar este enfoque

Algunas viviendas ya están aplicando este modelo de forma integral. Es el caso de la Villa Süria Namaskär Camojan, en Málaga, una vivienda unifamiliar que ha obtenido la certificación BREEAM en nivel Excepcional, un reconocimiento que alcanza menos del 1% de los edificios certificados.

En este proyecto, la gestión de la energía se plantea desde el conjunto de la vivienda. Todos los sistemas están integrados en una plataforma que permite supervisar y ajustar su funcionamiento en tiempo real, teniendo en cuenta variables como el consumo eléctrico, la climatización o la energía generada.

Esta integración se apoya en soluciones de Schneider Electric como EcoStruxure Building Operation, que actúa como sistema de gestión central, y en el uso de protocolos abiertos como KNX, que permiten coordinar distintos subsistemas dentro de la vivienda.

Esto permite que decisiones como la recarga del vehículo eléctrico, la producción de agua caliente o el funcionamiento de la climatización se ajusten en función de la energía disponible o de las condiciones de uso. No son acciones independientes, sino respuestas coordinadas que buscan optimizar el funcionamiento global de la vivienda.

Decisiones que van más allá de la obra

En la práctica, muchas decisiones que se toman durante una reforma no se perciben como estratégicas. Sin embargo, es en ese momento cuando se define si la vivienda podrá adaptarse a nuevas formas de consumo, integrar futuras soluciones o responder a cambios en el uso sin necesidad de volver a intervenir.

Quizás prever cómo se va a gestionar la energía, cómo van a relacionarse los distintos sistemas o qué margen de evolución va a tener la instalación no siempre implique más complejidad en la obra, pero sí una forma distinta de plantearla.

Al final, la reforma deja de ser solo una mejora puntual y pasa a ser una forma de preparar la vivienda para un contexto que ya está cambiando. Y eso es algo que no siempre se ve en el momento, pero que, con el tiempo, marca la diferencia. 

Para más información:

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Escrito por
María Robledo
Redactora en E-ficiencia.com
María Robledo es redactora y creadora de contenidos en E-ficiencia.com, con una sólida formación en Comunicación y Periodismo. Su carrera ha estado marcada por una amplia experiencia en medios digitales y televisión, lo que le permite abordar la creación de contenido desde múltiples perspectivas y formatos.

Además de su labor en redacción, María cuenta con habilidades en diseño gráfico y gestión de redes sociales, lo que le permite enriquecer su trabajo con un enfoque visual atractivo y efectivo. Su pasión por la comunicación la lleva a explorar continuamente nuevas tendencias y técnicas para conectar con su audiencia.

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