Astilla para usos térmicos: un biocombustible en crecimiento

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16/03/2020

El volumen de astilla, concentrado en nuestro país mayoritariamente en centros logísticos del norte de España se distribuye en dos usos energéticos bien diferenciados: tres cuartas partes se emplean en grandes calderas, normalmente en centrales eléctricas, y el resto se comercializa como astilla para usos térmicos en calderas de distintas potencias.

Este último mercado de la astilla se espera que aumente su demanda en los próximos años.

Hay que tener en cuenta que, cada uno de los tipos de astilla tiene características distintas y su obtención y gestión, también lo son en función de su uso energético.

Astilla: usos energéticos y precio

Astilla para calderas industriales o centrales eléctricas

Lo más habitual es que la astilla con destino a grandes calderas industriales o centrales eléctricas se produzca directamente en las zonas de acopio de la madera en el monte.

Una trituradora forestal o astilladora de gran potencia tritura los subproductos del aprovechamiento forestal y las astillas, de tamaño G50-G100 (P63-P100), son cargadas en camiones de gran capacidad para su traslado a las instalaciones del cliente.

El precio de la madera triturada (sin cribar ni secar) puesta en destino ronda los 50 €/tonelada.

Astilla para usos térmicos, calderas menor potencia

La astilla cuyo destino son calderas de menor potencia, tanto para usos en la pequeña y mediana industria como en el ámbito doméstico, se obtiene o refina en las plantas o centros logísticos, donde, al menos, se criba para separar finos y sobretamaños y se rebaja su humedad.

Estas plantas suelen preferir que la biomasa llegue ya triturada, aunque algunos cuentan con equipamiento para acopiar madera en rollo y descortezar antes de astillar.

El precio de la madera sin corteza, astillada, cribada y con menos del 25% de humedad, en origen, oscila entre 85 y 100 €/tonelada.

Secado de la astilla

Tan solo 10 plantas en España cuentan con instalaciones de secado forzado. El resto suele disponer de campas para el secado natural del material al aire y realiza algún tipo de control del nivel de humedad antes de comercializar la astilla.

Es una percepción habitual por parte de los productores que el cliente aún no valora el producto con un contenido de humedad garantizado. Los grandes centros logísticos que han instalado un método de secado se dirigen al mercado que valora la astilla de calidad garantizada, o prevén hacerlo pronto. El resto de los productores de menor capacidad que cuenta con secado forzado suele destinar la mayor parte de su producción al mercado de calderas domésticas y a industrias que demandan astilla de calidad (granulometría inferior a G30 y cribada).

Producción Certificada

Tres instalaciones de astilla en España cuentan ya con la certificación de calidad y sostenibilidad BIOmasud®, desarrollada por AVEBIOM y CEDER CIEMAT junto con otros socios europeos, y al menos otras dos están interesadas en la actualidad. En el primer trimestre de 2020 se publicará el nuevo manual, desarrollado durante el proyecto Biomasud plus.

Además de los referidos a la calidad, incorpora también requisitos de sostenibilidad actualizados para la astilla de madera conformes a la nueva directiva de sostenibilidad REDII.

De las plantas que cuentan con secado, siete utilizan materia prima con certificado de sostenibilidad forestal PEFC.

Volumen y tipo de astilla producida

La mayoría de productores declara producciones inferiores a 30.000 toneladas al año.

La mitad de ellas tiene capacidad para producir hasta 10.000 toneladas. Tan solo 11 instalaciones afirman que pueden llegar a producir más de 30.000 toneladas, y cuatro, en Asturias, Barcelona, Girona y Valencia, son capaces de superar las 60.000 t/año.

La mayoría produce astilla G30 (P31,5) de forma indistinta tanto para calderas pequeñas y medianas como para grandes calderas. Pero los grandes productores suelen servir casi toda la astilla con calibres G50 o G100 sin cribar ni secar a grandes consumidores industriales y/o centrales eléctricas.

La astilla de menor granulometría y mayor calidad se suele vender directamente al cliente final, que puede ser el propio usuario o empresas de servicios energéticos. El cliente más habitual en este momento son pequeñas y medianas industrias. Aunque las plantas que producen astilla certificada tienen los ojos puestos en otros clientes, como grandes demandantes de calor tipo industrias conserveras o lácteas y también las comunidades de vecinos y edificios públicos con volumen para almacenar al menos 100 m3 de material.

Fuente: Biomasa News

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