La aerotermia colectiva afronta una nueva etapa marcada por la transición hacia refrigerantes de bajo impacto ambiental, impulsada principalmente por la evolución del reglamento europeo de gases fluorados (F-Gas). Este cambio normativo está obligando a fabricantes, ingenierías e instaladores a replantear tanto el diseño de los equipos como las estrategias tecnológicas que han sustentado el crecimiento del sector en los últimos años.
En este contexto, la aerotermia se ha consolidado como una de las soluciones más eficientes para la climatización y la producción de agua caliente sanitaria en edificios residenciales y terciarios. Su capacidad para integrar calefacción, refrigeración y ACS en un único sistema, junto con su elevada eficiencia energética, la ha convertido en una alternativa clave dentro del proceso de descarbonización del parque edificatorio. Sin embargo, los nuevos requisitos regulatorios introducen un escenario de transición que afectará directamente a las tecnologías actuales.
Aerotermia colectiva y normativa F-Gas: un cambio de paradigma
El principal detonante de esta transformación es la revisión del reglamento F-Gas, que establece límites cada vez más estrictos al uso de refrigerantes con alto potencial de calentamiento global (GWP). Uno de los hitos más relevantes se producirá en 2027, cuando se prohíba el uso de refrigerantes con un GWP superior a 150 en equipos monobloc de hasta 50 kW.
Esta restricción tendrá un impacto directo en la aerotermia colectiva, especialmente en soluciones ampliamente implantadas que utilizan refrigerantes como el R32. A partir de 2030, además, se prevén nuevas limitaciones que afectarán a equipos de mayor potencia, lo que confirma que la transición no será puntual, sino estructural.
El sector se enfrenta así a un cambio de paradigma: no basta con mejorar la eficiencia energética de los equipos, sino que es necesario rediseñar las soluciones desde el punto de vista ambiental, sin comprometer la seguridad ni la viabilidad económica.
El fin del R32 como estándar en aerotermia colectiva
Uno de los grandes protagonistas de esta transición es el R32. Este refrigerante ha sido ampliamente utilizado en los últimos años debido a su equilibrio entre rendimiento, coste y menor impacto ambiental respecto a generaciones anteriores.
Sin embargo, con un GWP de 675, el R32 queda fuera de los límites establecidos por la futura normativa. Esto obliga al sector a buscar alternativas que permitan mantener las prestaciones de los sistemas sin incumplir los nuevos requisitos regulatorios.
La desaparición progresiva del R32 como estándar marca un punto de inflexión en el desarrollo de equipos de aerotermia colectiva, abriendo la puerta a nuevas tecnologías que deberán demostrar su viabilidad técnica y económica.
Alternativas en transición: entre la adaptación y la incertidumbre
Ante este escenario, el sector ya está evaluando diferentes refrigerantes que puedan sustituir al R32. Entre ellos, el R454C se presenta como una de las opciones más inmediatas.
Este refrigerante cumple con los límites de GWP establecidos por la normativa y mantiene la misma clasificación de seguridad (A2L), lo que facilita su внедación sin necesidad de cambios drásticos en las instalaciones. No obstante, su rendimiento termodinámico es ligeramente inferior, lo que puede afectar a la eficiencia global de los sistemas y limitar su aplicación en determinados proyectos.
Otra alternativa es el CO₂ (R744), un refrigerante natural con un impacto ambiental prácticamente nulo. Sin embargo, su uso implica trabajar a presiones muy elevadas, lo que encarece los equipos y requiere medidas de seguridad adicionales. Esto reduce, por el momento, su implantación en sistemas colectivos estándar.
R290 (propano): la apuesta de futuro del sector
Entre todas las opciones disponibles, el R290 (propano) destaca como la solución con mayor proyección a largo plazo. Su principal ventaja es su GWP prácticamente nulo, lo que lo convierte en una alternativa plenamente alineada con los objetivos de descarbonización.
Además, ofrece excelentes prestaciones termodinámicas y permite alcanzar altas temperaturas de impulsión, lo que resulta especialmente útil en aplicaciones de producción de agua caliente sanitaria.
Sin embargo, el R290 presenta un reto importante: su clasificación como refrigerante A3, altamente inflamable. Esta característica obliga a replantear el diseño de los equipos y a aplicar criterios más exigentes en instalación, mantenimiento y seguridad.
Este factor está condicionando su внедación, ya que requiere una mayor especialización por parte de los profesionales y una adaptación de las normativas técnicas.
Un reto que va más allá de la tecnología
La transición hacia refrigerantes de bajo GWP no es únicamente un desafío tecnológico. Implica también un cambio profundo en la forma de diseñar, instalar y mantener los sistemas de aerotermia colectiva.
El sector deberá abordar aspectos clave como la formación de los profesionales, la adaptación de las normativas de seguridad y la evolución de los modelos de negocio. Además, será necesario garantizar que las nuevas soluciones mantengan los estándares de eficiencia y competitividad que han impulsado el crecimiento de la aerotermia en los últimos años.
Tal y como señala David Martínez, responsable de energías renovables y soluciones colectivas de ACV-YGNIS, la clave estará en la capacidad del sector para integrar estas tecnologías sin perder equilibrio entre eficiencia, seguridad y viabilidad económica.
GROUPE ATLANTIC y la innovación en confort térmico
En este contexto de transformación, compañías como GROUPE ATLANTIC desempeñan un papel relevante en el desarrollo de soluciones adaptadas a los nuevos requisitos del mercado.
El grupo, uno de los principales líderes europeos en confort térmico HVAC, cuenta con una amplia presencia internacional y un fuerte compromiso con la innovación. Con una facturación de 3.000 millones de euros, más de 13.000 empleados y 31 plantas industriales, la compañía impulsa el desarrollo de tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental de los sistemas de climatización.
A través de marcas como ACV y Ygnis, GROUPE ATLANTIC desarrolla soluciones específicas para aplicaciones colectivas y terciarias, adaptándose a las nuevas exigencias normativas y tecnológicas del sector.
Aerotermia colectiva: una transición inevitable
La evolución de la aerotermia colectiva hacia refrigerantes de bajo impacto ambiental refleja una transformación más amplia del sector HVAC. La presión regulatoria, la innovación tecnológica y la demanda de soluciones sostenibles están configurando un nuevo escenario en el que la adaptación será clave.
El futuro del sector dependerá de su capacidad para equilibrar tres variables fundamentales: eficiencia energética, seguridad y sostenibilidad. En este contexto, la transición ya está en marcha, y las decisiones que se tomen en los próximos años marcarán el rumbo de la climatización en la próxima década.











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