Termo eléctrico: ¿mejor calentador de agua doméstico?

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termo eléctrico
14/06/2022

Los termos eléctricos son los pioneros en proporcionar agua caliente sanitaria en viviendas. Es por esto que el termo eléctrico aún se mantiene vigente en el mercado, pero cada vez más evolucionado con los avances tecnológicos, lo que le ha permitido prestar un servicio cada vez más eficiente. 

¿Que és un termo eléctrico?

La principal función de los termos eléctricos es la generación de agua caliente sanitaria (ACS). Toman de la red de suministro el agua fría, y gracias a una resistencia eléctrica situada dentro del depósito se consigue calentar el agua y almacenarla para tenerla lista para su uso. Hoy en día, es una de las soluciones para obtener agua caliente en nuestra vivienda.

El primer aparato de uso doméstico para obtener ACS, fue el termo eléctrico. Sobre todo se utilizada para el baño, pero su evolución hizo que pudiera ofrecer agua caliente en zonas como la cocina o lavadero. Y, con la aparición de las nuevas tecnologías, se dio lugar a los calentadores eléctricos.

¿Cómo funciona un termo eléctrico?

El termo eléctrico es un aparato que se encarga de calentar el agua y almacenarla para su uso, llevando a cabo un sencillo proceso.

Lo primero que se debe hacer para poner en marcha el termo eléctrico, es conectarlo a la red de agua fría de la vivienda mediante un tubo, para así poder llenar el depósito, llamado calderín, donde se almacenará el agua. El tamaño del depósito varía según el modelo del termo electrónico. Cuanto más grande sea, más capacidad de agua cabe, y se podrá dar servicio a uno o más usuarios al mismo tiempo.

El agua almacenada en el depósito, se calienta mediante una resistencia eléctrica que tiene en su interior. Cuándo el depósito se llena de agua, la resistencia se enciende, calentando el agua a la temperatura que indique el termostato. Una vez se alcanza la temperatura deseada, la resistencia se apaga.

Como el agua se queda almacenada, cabe la posibilidad de que pase un tiempo sin usarla y pierda temperatura. En ese caso la resistencia se vuelve a encender para volver a subir su temperatura. De manera que siempre haya agua caliente.

Si por el contrario, el depósito se vacía, es necesario esperar a que este proceso vuelva a empezar. El tiempo que se tarda en volver a tener agua caliente, depende de la temperatura inicial del agua y a qué temperatura se quiere alcanzar. También dependerá del potencial del termo eléctrico.

Además, los termos incluyen otros dos elementos que favorecen su mantenimiento interno:

  • Ánodo: frena la corrosión en los elementos metálicos del termo eléctrico que están en contacto con el agua (calderín, resistencia y tuberías). El ánodo, recubierto de magnesio, se deteriora por la corrosión protegiendo la integridad del resto de componentes. Por ello, este elemento debe ser revisado periódicamente.
  • Aislante: es una capa que recubre el exterior del depósito y que lo separa de la carcasa exterior del termo eléctrico. El aislamiento sirve para evitar fugas de calor y que este quede retenido en el depósito.

El termo eléctrico cuenta con una válvula de seguridad que se encargará de dos funciones: evitar que el agua caliente retorne por el tubo por donde fluye el agua fría, y se asegura de dejar salir el agua, en caso de que la presión de ésta aumente por encima de los niveles de seguridad.

Tipos de termo eléctrico

A la hora de comprar un termo eléctrico es necesario conocer los tipos que hay en el mercado. En este caso, nos encontramos con tres tipos diferentes según su forma de instalación.

Termo eléctrico vertical

Este tipo de termo eléctrico es el más utilizado. Son aquellas que van encastrados verticalmente a la pared, por lo que se recomienda instalarlo en tabiques gruesos (unos 25 cm mínimo). Tienen la ventaja de ser pequeños y poder esconderlos, por ejemplo, en el interior de un armario. Además, la estratificación del agua es mejor y el aprovechamiento de su capacidad es del 100%.

La estratificación del agua es un fenómeno que se da en todos los depósitos de agua. El agua fría entra por la parte inferior del termo eléctrico y genera cierta turbulencia que altera la temperatura del agua que ya se encuentra en el depósito. La orientación del depósito del termo eléctrico determina si el impacto de este fenómeno será mayor o menor. Por lo que, en general, los termos verticales resultan menos afectados.

Termo eléctrico horizontal

Estos modelos están diseñados para instalarlos encima de puertas, altillos o en espacios que permitan una instalación de forma horizontal. Hay que tener en cuenta el peso que podrá soportar el tabique donde se coloque, además de la entrada y salida de agua, ya que no en todas las zonas instalables, será posible disponer de esas tomas de agua. 

En cuanto a la estratificación del agua, su orientación horizontal necesita más gasto en la tarifa de luz, lo que se traduce en una reducción de la eficiencia energética.

Tienen la misma fiabilidad y capacidad que los verticales, pero suelen ser menos accesibles a la hora de repararlos o realizar el mantenimiento. Además de requerir un espacio más grande para su instalación. Esto hace que sean menos utilizados que los verticales. 

 Termo eléctrico reversible

Este tipo de termo eléctrico se puede instalar de forma horizontal o vertical. Aunque son versátiles a la hora de su instalación, desde una perspectiva técnica tienen algunas carencias, ya que precisa de una configuración determinada en los componentes del interior. ​​Los termos eléctricos reversibles no permiten aprovechar la máxima capacidad que tiene este equipo, se pierde hasta un 10% de agua, y el termostato puede tomar medidas imprecisas en la temperatura. 

Resistencias de un termo eléctrico según el tipo de agua

Partiendo de que el termo eléctrico se conecta a la red de agua fría, hay que tener en cuenta que tipo y dureza de agua hay en la zona en la que se sitúa la vivienda.

El agua potable puede contener distintas concentraciones de sales de magnesio y calcio. Esta propiedad, conocida como dureza, sirve como base para la fabricación de dos tipos de resistencias para el termo eléctrico. 

Resistencia de cerámica envainada

Como su nombre lo indica, esta resistencia posee un recubrimiento, que suele estar hecho de cerámica. Este material impide la interacción directa entre el agua y la resistencia, dejándola aislada, por lo que es recomendada para aguas con alta dureza, ya que soporta mejor la agresión de la cal. 

Como punto negativo de este tipo de resistencias, es que su capacidad de calentamiento de agua se reduce, es decir, calienta menos rápido, ya que no hay contacto directo de la resistencia con el agua. Sin embargo, la protección de estas piezas harán que la vida del termo eléctrico se alargue.

Este tipo de termo es ideal para las zonas de costa y otros lugares donde el agua potable posee mucha cal.

Resistencia blindada

Al contrario de las resistencias envainadas, éstas no tienen ningún recubrimiento, por lo que a la hora de calentar agua, lo hace más rápido. Sin embargo, los componentes de este termo eléctrico tienen algún inconveniente.

Es más sensible a los minerales disueltos que hay en el agua, así como a la cal, por lo que resultan corrosivos para las piezas metálicas del termo. A su vez, el contacto directo del agua con estos materiales puede reducir la vida útil del aparato. Por tanto, estas resistencias son recomendadas en lugares donde el agua sea blanda, es decir, aquella con bajo contenido de sales disueltas y otros iones.

Identificar las características del agua que llega hasta tu hogar, te ayudará a elegir el termo eléctrico que más te conviene. Te presentamos información útil sobre cada resistencia.

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¿Cómo elegir un termo eléctrico?

A la hora de elegir un termo eléctrico para nuestra vivienda, debemos tener varios aspectos en cuenta, en los que se incluyen tanto las características del aparato como las de la vivienda y sus usuarios.

Capacidad del termo eléctrico 

Los termos eléctricos los podemos encontrar de distintas capacidades. La elección de la capacidad del termo eléctrico dependerá de cuántas personas lo van a utilizar, qué hábitos tienen y cuáles son sus necesidades. Resulta fácil determinar estos datos si el termo se instala en una casa o local. Sin embargo, se requiere ser más cuidadoso cuando se trata de viviendas unifamiliares o de grandes establecimientos con demandas variables como los hoteles o gimnasios.

Por regla general, en el mercado existen termos de agua eléctricos desde 10 hasta 300 litros. Por ejemplo, una persona gasta alrededor de 30 litros de agua caliente de media. Por tanto un termo con una capacidad de 50 litros sería suficiente, incluso si fuese para dos personas.

La capacidad del termo eléctrico también depende de la cantidad de salidas de agua caliente y de la frecuencia con la que lo usarás a lo largo del día. Y en el caso de que los usuarios que lo utilizan son dos o más, si todos usarían agua caliente en la misma franja horaria o no. 

Muchos fabricantes tienen unas tablas orientativas que relacionan el equipamiento de la vivienda (fregadero, lavabo, ducha, bañera, etc), el número de personas que viven en la casa y las necesidades diarias.

La resistencia

La dureza del agua es un factor que afecta en gran medida a un termo eléctrico.

El magnesio y el calcio son dos minerales que están presentes en el agua en diferentes porcentajes, en función de la zona del país en la que residas. A mayor cantidad de estos minerales, mayor será la dureza del agua y mayor será el contenido de cal. 

Estos minerales resultan corrosivos para ciertos materiales metálicos que se encuentran en el interior de los termos, por lo que es importante contar con una resistencia que evite que esto suceda.

Los lugares donde la dureza del agua es la más alta de España, son ciudades como Barcelona, Mallorca, Alicante, Murcia o Almería. Por tanto si resides en alguna de estas zonas es fundamental que optes por un termo eléctrico que disponga de sistemas antical, como las resistencias envainadas.

En cambio, en las zonas donde la dureza del agua es más blanda, la resistencia no deberá aislarse del contacto con el agua.

Dimensión y ubicación del termo eléctrico

Un termo eléctrico suele tener unas dimensiones generalmente amplias, además de su peso, el cuál aumenta considerablemente cuando se llena de agua su depósito. Por ello, el lugar para la instalación del termo eléctrico es otro de los aspectos que se deben tener en cuenta antes de la compra del aparato. 

En primer lugar, es importante seleccionar o habilitar un espacio para la instalación del termo eléctrico adecuado para las dimensiones del dispositivo.

También es preciso que en el lugar elegido para su colocación haya un enchufe y las correspondientes tuberías de entrada y salida de agua. Por supuesto, la pared debe ser lo bastante consistente como para soportar todo el peso una vez que se haya realizado la instalación. 

Además, hay que contar con la forma de colocación del termo para el espacio reservado para ello. Esto puede ser una colocación de manera vertical u horizontal. También existen los termos multidisposición, que se puede colocar de las dos maneras, aunque lleva consigo una lista más larga de desventajas que los dos anteriores.

A la hora de la instalación, lo ideal sería contratar a personal cualificado, ya que una instalación mal ejecutada puede derivar en averías que podrían costar aún más caras.

Consumo de un termo eléctrico

Para poner en marcha un termo eléctrico, tendrás que disponer de una potencia eléctrica de al menos 3 kW. Tomando en cuenta la energía que consumen el resto de aparatos de la vivienda, el número de vatios podría incrementarse a 5 kW. 

Para ahorrar en consumo energético, es recomendable encender el termo eléctrico cada vez que vaya a utilizarse, o programar las horas a las que se quiere encender antes de su uso. Existen modelos que ya incorporan esta tecnología. Con esta función se puede controlar el consumo del termo eléctrico, aunque su precio aumenta en consecuencia. 

Como todo aparato eléctrico, cada modelo de termo eléctrico contará con una etiqueta de eficiencia energética asociada, en la que aparecen distintos datos sobre su funcionamiento. En estas etiquetas podemos ver el consumo anual de electricidad en kW por hora, además de indicar la pérdida de calor estática y el volumen del depósito en litros.

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¿Cuánto cuesta un termo eléctrico?

Hoy en día, tener agua caliente sanitaria en el hogar es fundamental, y cada vez aparecen más opciones para ello.

En el caso del termo eléctrico, a pesar de que puedan resultar más caros que algunos más tradicionales con funcionamiento a partir de gas, se trata de una opción beneficiosa en lo que se refiere a eficiencia energética, por lo que el ahorro será más notorio con el paso del tiempo.

El precio de un termo eléctrico oscila entre los 100 y los 400 euros de media,  dependiendo de varios factores. Aunque también se pueden encontrar aún más caros, la media de instalar uno en la vivienda suele ser de unos 250 euros.

El principal aspecto que influye en el precio de un termo eléctrico es su capacidad de depósito, para la acumulación del agua. A más capacidad, más precio. No obstante, la marca también influye, ya que es posible encontrar termos de 50 litros y de 100 a precios similares.

Por último, la instalación y su correspondiente contratación de profesionales, es un gasto añadido para el termo eléctrico. Este paso resulta fundamental, ya que es totalmente recomendable que una persona cualificada se encargue de la instalación para asegurarte un buen funcionamiento, y ahorrarte posibles gastos futuros debido a averías.

¿Cuánto tarda en calentar el agua un termo eléctrico?

El calentamiento del agua por un termo eléctrico depende de diferentes factores y no es inmediato, ya que es un aparato que consiste en la acumulación del agua en un depósito hasta que se vacía. 

A continuación, los diferentes factores a tener en cuenta para calcular el tiempo de calentamiento:

  • Capacidad del depósito de agua del termo eléctrico: a mayor capacidad del termo más tiempo tarda en calentarse.Según la capacidad puede llegar a tardar de 1 a 4 horas en calentarse. Para elegir bien la capacidad del termo debemos tener en cuenta las personas que habiten en casa, sus hábitos y sus necesidades.
  • Potencia del dispositivo: cuantos más vatios de potencia tenga, menos tiempo tardará en calentarse el agua.
  • Temperatura del agua en el momento actual: cuanto más baja sea la temperatura del agua que entra más tiempo tardará en calentarse. Para saber la temperatura del agua será necesario contar con un termómetro.
  • Tipo de resistencia: los termos eléctricos pueden ser de resistencia blindada o cerámica envainada. La resistencia blindada se encuentra en contacto total con el agua, esto permite calentar el agua más deprisa pero no es recomendable en zonas de agua dura (con mucha cal). La resistencia cerámica envainada está aislada del agua completamente, por lo que no se deteriora y alarga su vida útil.
  • Temperatura del agua deseada que queremos alcanzar: cuánto más alta sea la temperatura a la que se desea el agua más tardará en calentarse.

 Consejos para ahorrar con un termo eléctrico

El agua caliente es un recurso imprescindible en cualquier vivienda que se utiliza para realizar múltiples tareas diarias. El uso de este suministro se traduce en un importante gasto cada mes. Por ello hay varios aspectos con los que se recomienda ser cuidadoso y tener en cuenta para conseguir el máximo ahorro en la factura.

Como hemos explicado anteriormente, un termo eléctrico consiste en la entrada de agua fría a su interior donde será calentada a la temperatura que indique el termostato y la acumulará en un depósito. En el caso de que vacíe, automáticamente se enciende para volver a rellenar el tanque.

Aquí encontramos la primera opción que nos ayudará a ahorrar. La clave será dejar el dispositivo apagado excepto en el momento que se vaya a utilizar, y así ahorrar ese consumo energético de rellenar agua constantemente y mantenerla a la temperatura deseada. Sin embargo, este método resulta rentable dependiendo de los hábitos de los usuarios de cada casa en concreto. Ya que si va a ser utilizado la mayor parte del tiempo, será mejor mantenerlo encendido.

Es aconsejable adquirir siempre un modelo que se pueda programar, como es el caso de los termos más actuales. Incluyen un programador que permite fijar diferentes horarios de uso, así como la temperatura a la que se desea calentar el agua. Esta es la forma más cómoda de ahorrar, ya que el agua caliente está disponible en las franjas en las que se necesite, mientras el termo permanece apagado el resto del tiempo.

En caso de disponer de un termo eléctrico más antiguo que no posea esta función, también existen soluciones en el mercado, como los temporizadores. Estos dispositivos se conectan al enchufe del termo eléctrico y permiten seleccionar igualmente los intervalos de uso.

Los termos eléctricos, generalmente, están instalados en los cuartos de baño o en las cocinas, respondiendo a la necesidad de estar lo más cerca posible del punto de suministro para evitar que se pierda calor durante el recorrido. 

Por último, es recomendable que el termo eléctrico cuente con un aislamiento adecuado para garantizar más ahorro de energía. Esta protección varía en función del clima de la zona, aunque siempre es recomendable adquirir un modelo que incorpore materiales aislantes de serie.

Termo eléctrico y calentador de gas: ¿Cuál es el mejor?

Son dos aparatos con conceptos similares, que dan pie a la confusión de ambos en muchas ocasiones. Los dos tienen la función de calentar el agua, sin embargo, su funcionamiento es diferente.

Un termo eléctrico calienta el agua mediante una resistencia eléctrica y la almacena en un depósito cilíndrico, por lo que la disposición del agua caliente es prácticamente inmediata. Este tipo de aparatos se recomiendan sobre todo para usos pequeños por lo qué está destinado principalmente al uso doméstico.

En cambio, los calentadores de gas no disponen de un depósito de agua para calentar, por lo que su tamaño es más pequeño y no necesita precalentamiento ni estar permanentemente en funcionamiento. Proporcionan agua caliente de forma ilimitada e instantánea nada más encenderlos a través de una serie de quemadores de gas, de modo que solo consumen electricidad en el momento de su uso. 

Los calentadores de gas requieren una potencia elevada para instalarse. Por lo que son recomendados para grandes consumos, como en negocios y edificios industriales o de servicios.

¿Gasta más un termo eléctrico o un calentador de gas?

En el consumo del agua caliente, debemos tener en cuenta que el gas natural es más barato que otras energías. Si además la vivienda dispone de calefacción, el usuario debe tener en cuenta que quizás es más rentable pagar el término fijo del gas, y amortizar si toda la energía de su hogar va por gas.

Aunque el propio precio del gas es inferior al de la electricidad, el aparato en sí, el calentador de gas, resulta mucho más caro que el termo. Además su instalación es algo más compleja y requiere la intervención de un técnico.

Por norma general, se recomienda termo eléctrico en viviendas en las que residan entre una y tres personas, en segundas residencias o en zonas con climas fríos. El funcionamiento será instantáneo y no habrá problemas con el depósito de agua.

Para todos los demás casos, puede ser más recomendable apostar por el calentador de gas. Cuando se trata de una vivienda de más de tres convivientes, esta alternativa ofrece un suministro ininterrumpido de agua, dejando fuera el problema del tanque. 

Por tanto, para dar una respuesta sobre cuál gasta más en la factura, habrá que tener en cuenta estos factores para elegir la opción correcta para cada caso concreto.

Ventajas del termo eléctrico frente al calentador de agua

Las principales ventajas a destacar de un termo eléctrico frente a un calentador de gas son las siguientes:

  • El termo eléctrico proporciona agua caliente de manera inmediata, ya que ha sido calentada y depositada antes de usarla. En cambio, con un calentador de gas, se deberá esperar unos minutos con el grifo abierto, para que salga el agua caliente.
  • Al contar con un tanque lleno de agua, a la temperatura deseada, no influye a la presión que ésta sale, a pesar de las personas que lo utilicen al mismo tiempo. Por el contrario, con un calentador de gas, son varios usuarios los que quieren utilizar el agua caliente, ésta saldrá con menos presión.
  • Si no cuentas con instalación de gas en la vivienda, la instalación de un calentador de gas será más costosa.
  • El calentador de gas requiere más mantenimiento y revisiones periódicas a las instalaciones de gas.

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