Cuando llega el invierno es imprescindible disponer de algún tipo de sistema de calefacción que nos permita mantener la casa en calor. Los radiadores de calor azul son de lo último en tecnología en cuanto a calefactores caseros refiere, pues se caracterizan por tener una mayor eficiencia que los radiadores de aceite de toda la vida.
El calor azul se trata de un fluido o aceite caloportador llamado “Sol Azul”, que se encuentra en el interior de determinados radiadores eléctricos, catalogados de menor consumo, y por tanto más eficientes que los tradicionales. La función de este líquido es generar, extender y mantener el calor.
Como hemos mencionado, este tipo de radiadores son aparatos eléctricos, caracterizados por su eficiencia energética y su bajo consumo eléctrico. La diferencia con los radiadores eléctricos tradicionales (que funcionan con aceite), es su funcionamiento con calor azul.
Los radiadores de calor azul, son radiadores de última generación, y se consideran una evolución de los radiadores eléctricos ya que ambos tipos de radiadores cuentan con resistencias, que son las que producen el calor.
Su funcionamiento se basa en generar corrientes de aire caliente y expulsarlas por la parte superior del radiador. De esta forma, el calor se distribuye por toda una estancia de forma rápida.
Esta forma de trabajar se basa en la teoría del efecto Joule de James Prescott. Su principio básico determina que al pasar corriente eléctrica por un conductor, la energía cinética producida por los electrones se transforma en calor.
Aunque al hablar de calor azul se hable de bajo consumo, la verdad es que es probable que no sea así en muchos casos. Esto se debe a que los radiadores de calor azul, al igual que otros muchos aparatos eléctricos, calientan mediante una resistencia eléctrica, lo que implica un gran consumo energético.
Que sea rentable este tipo de energía, dependerá del tipo de consumo y hogar de cada persona. Sin embargo, en general, este tipo de energía suele ser más rentable en segundas residencias o lugares con un clima cálido.
Para hacernos una idea, el calor azul tiene un rendimiento del 100%, es decir, por cada W térmico de calor generado consume otro W eléctrico, a diferencia de otros sistemas eficientes, como las bombas de calor que tienen un rendimiento del 360%. Por tanto, la producción de energía para los radiadores de calor azul es más cara, y en términos de eficiencia energética no es la mejor opción.
Al contrario de lo que ocurre con los tradicionales radiadores de aceite, con los radiadores de calor azul sí que suele ser necesaria al menos una mínima instalación para fijarlos a la pared. Por tanto, además del precio del radiador, hay que tener en cuenta la mano de obra.
Actualmente adquirir un radiador de calor azul puede costar entre 100€ y 340€, aunque dependiendo de sus características, también los podrás encontrar de más de 400€. A este precio se le suma la mano de obra, que en función de la dificultad del servicio, podría alcanzar cifras superiores a 100 € en algunos casos.
Por último, hay que tener en cuenta las características del inmueble y de la cantidad de radiadores. Por lo que instalar un sistema de calefacción de calor azul podría costar entre 300 € y más de 1.200 €.
Los radiadores de calor azul, además de ser eficientes, también tienen otra serie de ventajas, por los que podrías decantarte por este sistema:
Por otra parte, podemos encontrar una lista con algunas desventajas que pueden hacerlos una peor opción:
A continuación, vamos a ver una serie de sistemas comparables con los radiadores de calor azul, para poder determinar de manera más concreta como de rentables pueden llegar a ser frente a otras energías.
Por un lado, el calor azul, al ser un radiador eléctrico, la energía se genera a través de una resistencia, lo que hace que generalmente el consumo sea más elevado que otras opciones. Como hemos visto antes, su consumo es por cada W térmico de calor generado consume otro W eléctrico.
Por lo que, si elijo el calor azul como sistema de calefacción en mi vivienda, y coloco varios radiadores por las distintas habitaciones, (por ejemplo 4 de diferentes potencias) y los enciendo al mismo tiempo para calentar la casa, el consumo se disparará.
Sin embargo, hay otras situaciones en las que los radiadores de calor azul pueden ser una muy buena opción. Por ejemplo, estudios o apartamentos pequeños o de alquiler donde no se puedan realizar obras. O como complemento en alguna zona de la casa donde quizás no necesites que siempre se mantenga en calor como un sótano o buhardilla.
Por otro lado, la bomba de calor, resulta más eficiente que el calor azul, ya que su consumo es menor. Sin embargo, también será dependiendo la situación y el lugar donde la coloques.
Una bomba de calor funciona extrayendo el aire del exterior, calentándolo y enviándolo al interior. Esto quiere decir, que este tipo de sistemas no serían el ideal ni los más eficientes en lugares con climas fríos, ya que tardaría más en calentar el aire y por tanto habría que conectarlo durante más horas, por lo que el consumo se dispararía.
Por lo que una vez más depende de cada situación, sin embargo, también suelen ser más recomendadas en viviendas más pequeñas o con techos no demasiado altos, para que el calor se distribuya más fácilmente.
Un emisor térmico es un sistema muy similar al de los radiadores de calor azul. Un emisor térmico consume 1 kWh eléctrico por cada 1 kWh térmico que produce. Por esta razón, si instalamos emisores térmicos de 2 kW de calefacción, consumirá 2 kWh de electricidad. Es decir, obtenemos un ratio de rendimiento de 1 kWh de calor generado / 1 kWh de electricidad consumida = 1.
La diferencia principal entre ambos se encuentra en su consumo de energía ya que el emisor térmico es capaz de conservar el calor durante más tiempo (tienen acumuladores de energía en su interior), por tanto, puede utilizar hasta un 30% menos de energía.
Por tanto, también podemos decir, que esta opción consume más que la bomba de calor. Pero, el uso de un sistema u otro dependerá de cada vivienda o lugar donde vaya a integrarse.
Los radiadores de calor azul son radiadores que no podrían definirse como un sistema de bajo consumo, ya que todos los aparatos y electrodomésticos que se calientan mediante una resistencia eléctrica implican un gran consumo energético.
Sin embargo, dependiendo del consumo medio de cada familia o inquilinos de una vivienda y del tipo de ésta, puede ser que el calor azul sea más rentable para ti (generalmente en lugares como lo que hemos mencionado anteriormente).
A continuación, una tabla que compara las facturas eléctricas anuales (precios aproximados) de una viviendas con 4 miembros, con un uso de 6 horas continuas de calefacción, durante cuatro meses, con diferentes sistemas de calefacción:
Existen muchas alternativas a los radiadores de calor azul, básicamente cualquier otro sistema que produzca calefacción de manera eficiente. Entre estos sistemas podemos encontrar:
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