Refrigeración

Centros de datos eficientes: cómo se preparan para el cambio climático

Los centros de datos eficientes se han convertido en una infraestructura esencial para la economía digital. Cada búsqueda en Internet, operación bancaria, videollamada o consulta a una inteligencia artificial depende de instalaciones que deben funcionar de forma ininterrumpida durante todo el año.

Sin embargo, el crecimiento de la demanda digital coincide con otro gran desafío: el cambio climático. Las olas de calor, las lluvias torrenciales o los incendios obligan a replantear el diseño de estos edificios críticos para garantizar su funcionamiento incluso en las condiciones más adversas.

En este artículo analizamos cómo están evolucionando los centros de datos eficientes, qué riesgos plantea el cambio climático y qué soluciones se están incorporando para mejorar su eficiencia energética y resiliencia.

Los centros de datos ya no solo compiten por ser más rápidos

Hasta hace pocos años, el principal objetivo de un centro de datos era aumentar su capacidad de procesamiento. Hoy, además de ser más potentes, deben ser más eficientes y resilientes.

La expansión de la inteligencia artificial, el cloud computing o el Internet de las Cosas está disparando la demanda de capacidad informática. Esto implica instalar servidores cada vez más potentes, con una mayor densidad de potencia por rack y, por tanto, una generación de calor muy superior.

Como consecuencia, el diseño de estas infraestructuras ha cambiado. Ya no basta con disponer de espacio y buena conectividad; también es necesario garantizar un suministro eléctrico suficiente y sistemas de climatización capaces de evacuar grandes cargas térmicas con el menor consumo posible.

El crecimiento previsto para España refleja esta tendencia. Según el Informe Anual 2025 de SpainDC, el sector podría movilizar 66.900 millones de euros de inversión acumulada hasta 2030, mientras que la potencia TI instalada pasaría de 439 MW en 2025 a más de 2.500 MW al final de la década.

Estas cifras muestran que los centros de datos sostenibles serán una de las infraestructuras con mayor crecimiento en los próximos años, pero también una de las más exigentes desde el punto de vista energético.

El cambio climático obliga a replantear su diseño

A medida que aumentan las temperaturas, el clima se convierte en un factor determinante para el diseño de los nuevos centros de datos.

Un ejemplo conocido ocurrió en 2022, cuando una ola de calor provocó incidencias en los sistemas de refrigeración de varios centros de datos en Londres, entre ellos instalaciones de Google y Oracle. Aquello demostró que incluso infraestructuras altamente redundantes pueden verse afectadas por fenómenos climáticos extremos.

Los estudios más recientes apuntan en la misma dirección. El informe XDI 2026 Global Analysis of Planned Data Centres for Physical Climate Risk and Resilience sitúa a España entre los países donde algunos proyectos presentan mayor exposición al calor extremo, un riesgo que deberá tenerse en cuenta desde la fase de diseño.

Esto no significa que España deje de ser un destino atractivo para este tipo de inversiones. Al contrario, el país cuenta con una posición estratégica y un gran potencial de crecimiento. Sin embargo, el éxito de los futuros centros de datos eficientes dependerá de su capacidad para adaptarse a un clima cada vez más exigente.

Por ello, los nuevos proyectos ya incorporan estudios climáticos, sistemas de refrigeración más eficientes, mayor redundancia y diseños pensados para mantener la continuidad del servicio incluso durante episodios extremos.

¿Qué amenazas climáticas debe soportar hoy un centro de datos?

Durante años, el principal objetivo de un centro de datos era proteger los equipos frente a cortes de suministro o fallos técnicos. Sin embargo, el cambio climático ha añadido nuevos riesgos que pueden comprometer la continuidad del servicio.

A diferencia de otros edificios, un centro de datos no puede detener su actividad durante una ola de calor o una tormenta. Incluso una interrupción de pocos minutos puede afectar a servicios críticos como plataformas digitales, entidades financieras, hospitales o redes de telecomunicaciones.

Por ello, los centros de datos eficientes deben diseñarse para soportar un amplio abanico de fenómenos climáticos.

Olas de calor

El aumento de las temperaturas exteriores supone uno de los mayores retos para estas instalaciones.

Cuando el aire exterior supera determinados valores, los sistemas de refrigeración necesitan trabajar con mayor intensidad para mantener los servidores dentro de su rango óptimo de funcionamiento. Esto incrementa el consumo energético y puede reducir la eficiencia del sistema si no está correctamente dimensionado.

Además, la inteligencia artificial está impulsando servidores con densidades de potencia cada vez mayores, lo que genera aún más calor en el interior de las salas técnicas.

Inundaciones y lluvias torrenciales

Las inundaciones también forman parte de los nuevos criterios de diseño.

Cada vez es más habitual estudiar el riesgo hidrológico antes de construir un nuevo centro de datos. La ubicación de equipos críticos, centros de transformación o grupos electrógenos debe minimizar la exposición a posibles inundaciones, especialmente tras episodios como la DANA que afectó a la Comunidad Valenciana en 2024.

En muchos proyectos también se incorporan sistemas de drenaje reforzados, barreras de protección y cotas de implantación elevadas para reducir este riesgo.

Incendios forestales y calidad del aire

Aunque el fuego no alcance directamente la instalación, el humo y las partículas en suspensión pueden afectar al funcionamiento de los sistemas de ventilación y refrigeración.

Por ello, los nuevos centros de datos incorporan filtración de alta eficiencia y sistemas de monitorización de la calidad del aire que permiten adaptar el funcionamiento de las instalaciones cuando se detectan partículas procedentes de incendios cercanos.

Red eléctrica

El cambio climático también afecta de forma indirecta a través de la red eléctrica.

Las olas de calor incrementan la demanda energética, mientras que fenómenos extremos pueden provocar incidencias en las infraestructuras de distribución. Esto obliga a los centros de datos a disponer de sistemas redundantes de alimentación, almacenamiento energético y generación de respaldo capaces de mantener la continuidad del servicio.

En definitiva, la resiliencia climática ya no consiste únicamente en proteger un edificio, sino en garantizar que toda la infraestructura energética que lo alimenta pueda seguir funcionando.

Cómo responde un centro de datos eficiente a cada riesgo

RiesgoSolución
Calor extremoRefrigeración de precisión y free cooling
InundacionesElevación de equipos críticos y drenaje
IncendiosSistemas de detección y compartimentación
Cortes eléctricosUPS, baterías y grupos electrógenos
SequíaRefrigeración híbrida o en circuito cerrado

Así está cambiando el diseño de los centros de datos sostenibles

La respuesta a estos nuevos desafíos comienza mucho antes de instalar los primeros servidores.

Actualmente, los criterios de sostenibilidad y resiliencia se incorporan desde las primeras fases del proyecto, condicionando tanto la ubicación como el diseño del edificio y de sus instalaciones.

La ubicación es más importante que nunca

La elección del emplazamiento ya no depende únicamente del precio del suelo o de la conectividad.

Los promotores analizan aspectos como el riesgo de inundaciones, la disponibilidad de agua, la proximidad a infraestructuras eléctricas, la exposición a incendios forestales o la evolución prevista del clima durante las próximas décadas.

Este análisis permite reducir riesgos antes incluso de iniciar la construcción.

Edificios preparados para un clima más cálido

La envolvente del edificio también adquiere un papel protagonista.

Un buen aislamiento, una correcta orientación, soluciones de protección solar o cubiertas de alta reflectancia ayudan a reducir la carga térmica sobre la instalación y disminuyen el esfuerzo que debe realizar el sistema de climatización.

Aunque el consumo de los servidores seguirá siendo el principal factor energético, cualquier reducción de las ganancias térmicas exteriores contribuye a mejorar la eficiencia global del centro de datos.

Redundancia como principio de diseño

En este tipo de instalaciones no existe un único sistema crítico.

Los centros de datos eficientes incorporan redundancia tanto en la alimentación eléctrica como en la climatización, las comunicaciones o los sistemas de control. Si un equipo deja de funcionar, otro entra automáticamente en servicio para evitar cualquier interrupción.

Esta filosofía resulta especialmente importante durante episodios de calor extremo, cuando los sistemas de refrigeración trabajan cerca de su máxima capacidad.

Monitorización en tiempo real

Otra característica de los centros de datos actuales es la monitorización continua.

Miles de sensores registran constantemente temperaturas, humedad, consumo eléctrico, caudales, presión o calidad del aire. Toda esta información permite detectar anomalías antes de que se produzca una avería y optimizar el funcionamiento de las instalaciones en tiempo real.

Cada vez es más habitual que estos sistemas incorporen algoritmos basados en inteligencia artificial capaces de anticipar el comportamiento térmico del edificio y ajustar automáticamente la climatización para reducir el consumo energético sin comprometer la seguridad de los equipos.

La climatización: el corazón de los centros de datos sostenibles

Si existe un sistema imprescindible para garantizar el funcionamiento de un centro de datos, ese es la climatización.

Miles de servidores funcionando de forma simultánea generan una enorme cantidad de calor. Si este no se evacúa de manera continua, la temperatura aumenta rápidamente y puede afectar al rendimiento de los equipos o incluso provocar fallos críticos.

Por ello, uno de los grandes retos de los centros de datos eficientes consiste en mantener unas condiciones térmicas estables consumiendo la menor cantidad de energía posible.

En los últimos años, la climatización ha dejado de ser un simple sistema de apoyo para convertirse en un elemento estratégico del diseño. La elección de la tecnología adecuada influye directamente en la eficiencia energética, el consumo eléctrico e incluso en la capacidad informática que puede albergar una instalación.

Del aire acondicionado convencional a la refrigeración de precisión

A diferencia de un edificio de oficinas, un centro de datos no necesita climatizar espacios pensados para el confort de las personas, sino mantener los equipos informáticos dentro de un rango muy concreto de temperatura y humedad.

Para ello se utilizan sistemas de refrigeración de precisión, diseñados para funcionar de forma continua y responder rápidamente a cualquier variación de la carga térmica.

Estos equipos distribuyen el aire frío de forma controlada hacia los servidores y extraen el aire caliente para evitar que se mezcle con el flujo de impulsión, mejorando así el rendimiento del sistema.

La contención de pasillos reduce las pérdidas energéticas

Una de las soluciones más extendidas consiste en separar físicamente el aire frío del aire caliente.

Para conseguirlo, los racks se disponen formando pasillos fríos y pasillos calientes, evitando que ambos flujos se mezclen.

Esta solución permite que los equipos de climatización trabajen con mayor eficiencia, ya que el aire frío llega directamente a los servidores y el aire caliente se recoge antes de volver al sistema de refrigeración.

Aunque pueda parecer una medida sencilla, la contención de pasillos puede reducir significativamente el consumo energético y mejorar el rendimiento global de la instalación.

El free cooling aprovecha las condiciones exteriores

Otra tecnología cada vez más utilizada es el free cooling.

Su funcionamiento consiste en aprovechar las condiciones ambientales cuando la temperatura exterior es suficientemente baja para reducir el uso de los equipos de refrigeración mecánica.

Dependiendo del clima y del diseño de la instalación, este sistema puede funcionar mediante aire exterior o a través de circuitos de agua, disminuyendo considerablemente el consumo eléctrico durante buena parte del año.

En países con temperaturas moderadas, el ahorro energético puede ser muy importante. En zonas más cálidas, como gran parte de España, suele combinarse con otros sistemas para mantener la eficiencia incluso durante los meses de verano.

La refrigeración líquida gana protagonismo con la inteligencia artificial

La llegada de la inteligencia artificial está impulsando un cambio importante en la climatización de los centros de datos.

Los nuevos procesadores trabajan con densidades de potencia mucho mayores que las generaciones anteriores, lo que hace cada vez más difícil evacuar el calor únicamente mediante aire.

Por este motivo, muchos operadores están incorporando sistemas de refrigeración líquida, capaces de absorber el calor directamente en el procesador mediante placas frías o circuitos específicos.

El agua y otros fluidos tienen una capacidad de transferencia térmica muy superior a la del aire, lo que permite refrigerar equipos de alta densidad con un menor consumo energético y ocupando menos espacio.

Todo apunta a que esta tecnología tendrá un papel cada vez más relevante en los futuros centros de datos sostenibles, especialmente en instalaciones dedicadas al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Recuperar el calor para darle una segunda vida

Una de las tendencias más interesantes consiste en aprovechar el calor residual generado por los servidores.

En lugar de disiparlo completamente al exterior, algunos centros de datos ya reutilizan esta energía para alimentar redes de calefacción urbana, edificios de oficinas, instalaciones deportivas o procesos industriales.

Este modelo de recuperación de calor mejora el aprovechamiento energético de la instalación y contribuye a reducir las emisiones asociadas a otros sistemas de calefacción.

Aunque todavía es una solución poco extendida en España, varios países europeos ya la están incorporando en nuevos proyectos como parte de sus estrategias de descarbonización.

La eficiencia ya no depende solo de la climatización

Aunque los sistemas de refrigeración siguen representando una parte importante del consumo energético, hoy la eficiencia se aborda desde una perspectiva global.

La monitorización continua, la automatización de las instalaciones y el uso de algoritmos de inteligencia artificial permiten ajustar en tiempo real el funcionamiento de bombas, ventiladores, enfriadoras o torres de refrigeración en función de la carga real del centro de datos.

Este enfoque reduce consumos innecesarios, mejora el rendimiento de los equipos y permite anticipar posibles incidencias antes de que afecten a la operación.

En definitiva, la climatización ha dejado de ser un simple sistema auxiliar para convertirse en uno de los pilares sobre los que se construyen los centros de datos sostenibles del futuro.

La eficiencia energética será la clave del crecimiento

El fuerte crecimiento previsto para los próximos años plantea un reto evidente: ¿cómo aumentar la capacidad de los centros de datos sin disparar su consumo energético?

Para responder a esta cuestión, el sector utiliza indicadores que permiten medir la eficiencia de las instalaciones. El más conocido es el PUE (Power Usage Effectiveness), que relaciona la energía total consumida por un centro de datos con la utilizada directamente por los equipos informáticos.

Cuanto más se aproxima este valor a 1, mayor es la eficiencia de la instalación, ya que significa que una mayor parte de la energía se destina al procesamiento de datos y no a sistemas auxiliares como la climatización, la iluminación o las pérdidas eléctricas.

En los últimos años, la mejora de los sistemas de refrigeración, la optimización de la distribución eléctrica y la monitorización inteligente han permitido reducir progresivamente este indicador en los centros de datos más modernos.

No obstante, alcanzar niveles de eficiencia elevados no depende de una única tecnología, sino del conjunto del edificio y de todas sus instalaciones.

Energías renovables y almacenamiento, dos aliados imprescindibles

La sostenibilidad de un centro de datos no se mide únicamente por la eficiencia de sus equipos.

Cada vez más operadores apuestan por contratar electricidad procedente de fuentes renovables, incorporar instalaciones fotovoltaicas donde es posible o firmar acuerdos de suministro energético a largo plazo para reducir su huella de carbono.

A ello se suma la implantación de sistemas de almacenamiento energético, que ayudan a mejorar la estabilidad del suministro y permiten optimizar el uso de la energía disponible.

Estas soluciones no sustituyen a los tradicionales sistemas de respaldo, pero sí contribuyen a hacer las instalaciones más flexibles y preparadas para un sistema eléctrico donde las energías renovables tendrán un peso cada vez mayor.

El edificio también influye en la eficiencia de un centro de datos

Cuando se habla de centros de datos sostenibles, es habitual pensar en servidores, sistemas de refrigeración o consumo eléctrico. Sin embargo, la eficiencia comienza mucho antes, en el propio diseño del edificio.

Aunque la mayor parte de la energía se destina al funcionamiento de los equipos informáticos, una envolvente bien diseñada puede reducir las ganancias térmicas, mejorar el rendimiento de la climatización y aumentar la resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos.

Por ello, la arquitectura y la ingeniería trabajan cada vez de forma más integrada desde las primeras fases del proyecto.

La orientación ayuda a reducir la carga térmica

La orientación del edificio es uno de los primeros aspectos que se estudian durante el diseño.

Una correcta implantación permite limitar la exposición a la radiación solar en las fachadas más sensibles y reducir el calentamiento de determinados espacios técnicos.

Aunque un centro de datos tiene pocas superficies acristaladas en comparación con un edificio de oficinas, minimizar las ganancias de calor sigue siendo una estrategia eficaz para reducir la demanda de refrigeración.

La envolvente debe proteger frente al calor exterior

Cubiertas, fachadas y aislamiento forman parte de la estrategia energética del edificio.

Una envolvente con buenas prestaciones térmicas reduce la transmisión de calor desde el exterior y ayuda a mantener unas condiciones más estables en el interior.

En zonas especialmente expuestas al sol también se emplean acabados de alta reflectancia que limitan el calentamiento de la cubierta y disminuyen la temperatura superficial del edificio durante los meses más cálidos.

Aunque el calor generado por los servidores seguirá siendo el principal desafío, cualquier reducción de la carga térmica exterior permite mejorar el rendimiento global de las instalaciones.

Diseñar pensando en el clima de las próximas décadas

Una de las principales novedades en los nuevos proyectos es que ya no se diseñan únicamente con los datos climáticos actuales.

Cada vez es más habitual utilizar escenarios climáticos futuros para estimar cómo evolucionarán las temperaturas durante toda la vida útil del edificio.

Esto permite seleccionar equipos de climatización preparados para trabajar con temperaturas exteriores más elevadas, dimensionar correctamente los sistemas de disipación de calor y evitar que las instalaciones queden obsoletas en pocos años.

En otras palabras, los centros de datos eficientes ya no se proyectan para el clima de hoy, sino para el que previsiblemente existirá dentro de veinte o treinta años.

La ubicación también forma parte de la resiliencia

No todos los emplazamientos ofrecen las mismas condiciones para albergar un centro de datos.

Además de la disponibilidad de suelo y de potencia eléctrica, los promotores analizan factores como el riesgo de inundaciones, la cercanía a zonas forestales, la disponibilidad de recursos hídricos o la facilidad para ampliar las instalaciones en el futuro.

Esta evaluación permite reducir riesgos desde el inicio y facilita el desarrollo de infraestructuras más seguras y resilientes.

Un diseño integral para mejorar la eficiencia

La tendencia actual consiste en abordar el proyecto de forma global.

Arquitectura, estructura, instalaciones eléctricas, climatización, automatización y gestión energética se diseñan de forma coordinada para optimizar el comportamiento del edificio durante toda su vida útil.

El resultado son centros de datos sostenibles capaces de consumir menos energía, adaptarse mejor a condiciones climáticas extremas y garantizar la continuidad del servicio incluso en situaciones adversas.

España tiene una gran oportunidad… y también importantes desafíos

España reúne muchas de las condiciones necesarias para consolidarse como uno de los principales mercados europeos de centros de datos.

Su posición estratégica entre Europa, África y América, la creciente disponibilidad de energías renovables y el interés de los grandes operadores internacionales sitúan al país en una posición favorable para atraer nuevas inversiones.

Sin embargo, este crecimiento también dependerá de resolver varios retos.

Uno de los más importantes será la disponibilidad de capacidad eléctrica. El aumento previsto de la potencia instalada exigirá reforzar las redes de transporte y distribución para atender la demanda de nuevos proyectos.

A ello se suman otros factores como la agilización de los permisos administrativos, la disponibilidad de suelo adecuado y la necesidad de contar con profesionales especializados en instalaciones críticas, climatización, electricidad o automatización.

El éxito de los futuros centros de datos eficientes dependerá tanto de la evolución tecnológica como de la capacidad para desarrollar infraestructuras energéticas capaces de acompañar este crecimiento.

Preguntas frecuentes sobre los centros de datos sostenibles

  1. ¿Qué es un centro de datos sostenible?

    Es una instalación diseñada para minimizar su consumo energético y su impacto ambiental, incorporando sistemas de alta eficiencia, energías renovables, monitorización inteligente y medidas de resiliencia frente al cambio climático.

  2. ¿Por qué el cambio climático afecta a los centros de datos?

    El aumento de las temperaturas, las inundaciones, las sequías o los incendios pueden comprometer la refrigeración, el suministro eléctrico y el funcionamiento de estas infraestructuras críticas.

  3. ¿Qué consume más energía en un centro de datos?

    Los servidores representan la mayor parte del consumo, pero la climatización es uno de los sistemas auxiliares que más energía requiere para mantener unas condiciones de funcionamiento seguras.

  4. ¿Qué tecnologías mejoran la eficiencia energética de un centro de datos?

    Entre las más utilizadas destacan la refrigeración de precisión, el free cooling, la refrigeración líquida, la contención de pasillos, la recuperación de calor, los sistemas de monitorización y la automatización mediante inteligencia artificial.

  5. ¿Qué es el PUE?

    El Power Usage Effectiveness (PUE) es el principal indicador de eficiencia de un centro de datos. Mide la relación entre la energía total consumida por la instalación y la utilizada por los equipos informáticos.

  6. ¿Qué papel tendrá España en el crecimiento de los centros de datos?

    España cuenta con un gran potencial para consolidarse como uno de los principales hubs digitales del sur de Europa gracias a su posición geográfica, la conectividad internacional y el desarrollo de energías renovables.

María Robledo

Redactora

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