La calefacción de gas natural es una de las más utilizadas por los hogares españoles. Esto se debe a que el gas natural es la energía con mejor relación precio-poder calorífico. En este artículo te contamos acerca de su funcionamiento, su consumo y sus alternativas.
El funcionamiento de la calefacción de gas natural es un proceso sencillo. El elemento fundamental de la calefacción de gas natural es la caldera, a la cual llega una tubería de gas natural para realizar la combustión y transformar ese gas en energía calorífica.
Esta energía calorífica se transmite a unas tuberías conectadas a la caldera por donde fluye el agua y que están conectadas con el circuito de calefacción. Cuando se calientan las tuberías, el agua que está en su interior sube de temperatura.
Los tubos llevan el agua a alta temperatura a los radiadores repartidos por las distintas estancias, que al contacto con el agua se calientan, produciendo que el aire cercano alcance mayor temperatura gracias al proceso de convección. El aire caliente disminuye su densidad por lo que sube hacia el techo y, cuando se vuelve a enfriar desciende de nuevo.
Por tanto, el proceso de la calefacción de gas natural se puede repartir en 5 sencillos pasos:
La calefacción de gas natural también puede ser mediante suelo radiante. En este caso, el suelo es el propio circuito (normalmente de tuberías de polietileno de alta densidad o polibutileno) el que reparte el calor. El agua circula a unos 45º C, una temperatura mucho menor que en el caso de instalaciones de calefacción de gas natural mediante radiadores.
Entre las calderas de gas de condensación podemos distinguir dos tipos: las calderas de solo calefacción y calderas mixtas.
Por un lado, si lo que necesitamos es que la caldera nos proporcione calefacción y además, agua caliente sanitaria, necesitaremos una caldera de gas mixta.
En cambio, si solo buscamos calefacción tenemos las siguientes opciones:
Según la evacuación de humos pueden ser:
Las calderas de llama piloto tenían un sistema de control de gas mediante una llama que permanecía permanentemente encendida para saber si el combustible estaba llegando correctamente a la caldera.
Por acumulación:
El sistema de calefacción por radiadores es el segundo sistema más extendido en las ciudades españolas. Ya que son una cómoda opción al no requerir excesivas obras y en precio son coherentes y duran. Hay una gran gama de radiadores, verticales y horizontales, con más módulos o menos. Los más modernos están fabricados de aluminio que permiten formas que mejoran la transmisión del calor al aire.
Si te decides por un sistema de calefacción de gas natural mediante radiadores, ¿cuántos radiadores de agua necesito? Lo más normal es colocar un radiador por estancia y el tamaño del mismo depende de la superficie. Lo habitual es «un elemento» por cada m2. Por ejemplo, para una habitación de 7 m2, un radiador de agua de 7 elementos (los radiadores se venden según material y número de elementos.
La caldera de gas natural resulta beneficiosa para quienes tienen el suministro de calefacción y agua caliente sanitaria en casa. Y aunque no influye en lo que a eficiencia energética se refiere, puede suponer un importante ahorro en las facturas del gas ya que el control de consumo será mayor.
Estas son algunas de las ventajas de instalar una caldera individual de gas natural:
Para saber cuánto puede costarnos la instalación de gas natural en nuestra vivienda debemos tener varios aspectos en cuenta:
Hasta este punto, y teniendo en cuenta la mano de obra, unos 30 euros, el precio aproximado de la instalación de calefacción de gas natural por radiadores, para una vivienda de unos 100m2 (por ejemplo) y que no tiene contratados los suministros, puede estar entre los 4.000-4.500 euros. En caso de que se tratara de suelo radiante, podría resultar más caro, ya que a la instalación de un suelo radiante se le suma una obra del pavimento completo.
Sin embargo, hay otros aspectos que podrán sumar a nuestro precio final:
El conocer el consumo de una vivienda es complicado porque influyen muchos parámetros (uso, climatología, aislamiento vivienda, etc). Además, en España, nos podemos adherir a tarifas reguladas por la administración o libres:
Y a todo esto, hay que añadir y tener en cuenta una serie de parámetros:
Como cifra general, según informa el estudio SPAHOUSEC II del IDAE, el gasto medio de gas natural en una vivienda española está en 5.097kWh/año . Sin embargo, ese gasto medio de gas natural depende mucho de si se tiene o no calefacción. En caso de tenerla, el 70% de la factura corresponde a su utilización.
También hay otros factores determinantes como el número de personas en la vivienda, la orientación, situación y las características de ésta como el aislamiento, la eficiencia energética, etc.
Para poder hacer un cálculo aproximado habría que multiplicar el kWh/año por el precio que te proporcione la compañía que tengas contratada o la tarifa TUR. Por ejemplo, el gasto medio de una vivienda que integran 2 personas con calefacción de gas natural es de 8.200 kWh/año, y una tarifa TUR en el tramo TUR 2 (), nos da un resultado de un consumo medio de unos 554 €/año, sin contar el IVA, el término fijo y los impuestos de hidrocarburos.
La mejor manera de ahorrar es elegir la energía adecuada para cada consumidor y buscar la mejor tarifa a la hora de contratarla, pero aún así hay una serie de trucos que te permitirán ahorrar en la factura de la calefacción de gas natural.
Uno de los debates que suelen estar muy presentes relacionados con la calefacción, más ahora en los meses fríos, es si debemos apagarla cuando no estamos en casa o mejor dejarla encendida.
Todo siempre dependerá de cada caso concreto, pero en términos generales, si por ejemplo, una persona que esté toda la mañana en casa, coma y se vaya a trabajar por la tarde (unas 6 u 8 horas fuera de casa) lo mejor es apagar la calefacción y volver a encenderla a la llegada.
Si por el contrario vamos a salir un momento puntual de casa, y estaremos ausentes un corto periodo de tiempo como 1 hora aproximadamente, no merece la pena apagar la calefacción, pues en este caso el volver a encenderla, aunque mantenga gran parte del calor, sí consumiría más que el ahorro por haberla apagado un rato.
La calefacción de Gas Natural hay que apagarla y encenderla durante las horas recomendadas en función del tipo de vivienda y de las costumbres de sus habitantes.
Por una parte, teniendo en cuenta lo mencionado en el apartado anterior, en el caso de salir de casa en un corto periodo de tiempo, lo recomendable es no apagarla, mientras que si sales por largas horas lo mejor será no mantenerla encendida hasta la vuelta. Por lo que teniendo este dato en cuenta, el tiempo que se debe mantener la calefacción encendida dependerá de cada situación.
Por otro lado, es recomendable apagar siempre la calefacción por la noche, cuando te vayas a dormir. Según los expertos, nuestro cuerpo necesita una temperatura ambiente de entre 15º y 22º para descansar correctamente, y en invierno es sencillo conseguir el nivel de confort deseable en la cama mediante edredones, mantas y pijamas gordos.
Debido al alto coste de la luz muchos consumidores se están interesando en otras alternativas a la calefacción de gas natural, para instalar otro tipo de suministros:
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