En la actualidad, el mercado ofrece diversos sistemas de climatización para viviendas y la elección del sistema de climatización más conveniente para nuestra vivienda es una decisión más compleja e importante de lo que puede parecer a simple vista. Según un estudio realizado por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, IDAE, una vivienda gasta, de media, 990 € al año en energía, por lo que el impacto en esta decisión puede ser de vital importancia.
España presenta dos factores muy a tener en cuenta en esta selección de los equipos:
Como se puede ver, en esta selección entran en juego muchos factores, que van desde las propias necesidades térmicas, a la tipología concreta del sistema a elegir, pasando por la regulación y control del sistema o la eficiencia energética del mismo. Estas consideraciones pueden tener una incidencia mucho más directa de lo que inicialmente se pueda pensar, por lo que es conveniente guiar al cliente en su toma de decisiones.
A continuación se presentan una serie de criterios de carácter general que pueden ayudar en la elección del equipo que más se ajuste a las necesidades del cliente.
En la actualidad, la diversidad de equipos de climatización presentes en el mercado permite cubrir la práctica totalidad de situaciones que se puedan plantear. El cliente debe conocer las necesidades que desea cubrir:
En estos criterios se deben incluir las preferencias del cliente o el perfil de uso de la vivienda, ya que este último puede suponer un cambio radical en la selección de equipos.
Desde el punto de vista del análisis del proyecto, no debemos olvidar los condicionantes normativos. Las dos normativas que mayor impacto van a tener sobre el proyecto son el Código Técnico de la Edificación (CTE) y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE).
Por otro lado, a las condiciones térmicas de proyecto, que juegan un papel determinante a través de la “Guía Técnica de condiciones climáticas exteriores de proyecto”, hay que sumarle los requisitos impuestos por el RITE en su apartado “IT 1.2.4.1.3.3 – Maquinaria frigorífica enfriada por aire” en los casos que sea de aplicación, pues incrementa las exigencias tanto en calefacción como en refrigeración.
Dada la situación actual y la moratoria aplicada por el Gobierno, se permite la aplicación de la anterior versión del CTE, en donde la justificación de la eliminación de los paneles es mucho más compleja y será la que se tome como referencia para este artículo.
Para aquellos equipos que incorporen la posibilidad de producir ACS es de especial relevancia el DB HE4 “Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria” del CTE. Este documento presenta las consideraciones a tener en cuenta para el cálculo del ACS así como su relación con las energías renovables sustitutivas de la energía solar.
En ella, la imbricación del CTE con el RITE, con las diferentes notas técnicas de las comunidades autónomas y otro tipo de instituciones es clave en la selección de los equipos, estableciendo los requisitos necesarios para la posible eliminación de los paneles solares térmicos:
Si estos dos requisitos se superan, el equipo de Aerotermia planteado debe consumir menos energía primaria (kWh/año) y debe producir menos CO2 equivalente (kgCO2 /año) que el sistema de referencia, esto es, una caldera con rendimiento de un 92% + aporte solar al % establecido por el CTE.
El cumplimiento de estos requisitos puede suponer un ahorro económico muy elevado en el proyecto, de ahí su importancia.
Conviene destacar que para aquellos equipos bomba de calor con producción de ACS, existen diferentes paquetes de medidas y subvenciones por parte del estado y las CCAA. Estas medidas contribuyen económicamente en la financiación de los proyectos que cumplen una serie de requisitos especificados por las CCAA, facilitando así su venta.
Además de normativas relacionadas con la eficiencia, existen otras que debemos considerar en nuestro análisis:
Conocidas las necesidades generales del cliente y teniendo presentes tanto las cargas a vencer como la manera en la que va a afectar la normativa a nuestra solución, debemos estudiar aquellas particularidades que pueden influir en ella.
En este sentido, los parámetros a tener en cuenta son muy amplios y citaremos sólo algunos que pueden ayudar en la toma de decisiones:
Ahora más que nunca, la calidad del aire interior es un factor clave a la hora de decantarnos por una solución. Según un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), se atribuyen un total de 7 millones de muertes al año en el mundo debidas a contaminación ambiental. Es más, en nuestro país, el Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Medio Ambiente cifran en más de 90.000 las muertes por contaminación atmosférica en la última década.
Por ello es necesario analizar con el cliente las diferentes posibilidades que ofrece el mercado, de cara a escoger aquella que más se adecúe a su proyecto.
En general, muchos fabricantes ofrecen equipos que cuentan con elementos ionizadores o filtros de alta eficiencia capaces de eliminar virus o bacterias entre otros patógenos, o tienen en su catálogo accesorios como kits o filtros HEPA que alcanzan unos niveles de purificado superiores al 99%.
No podemos olvidar en ningún caso la ventilación impuesta por normativa, que no solo mejora la calidad del aire interior sino que contribuye a la mejora de la eficiencia energética mediante procesos como la recuperación de calor o el Free Cooling.
La eficiencia energética y la sostenibilidad son dos factores que se presentan como claves para el proyecto.
Los dos parámetros considerados más habitualmente son:
En la actualidad, la normativa internacional F-Gas ha iniciado una desescalada en la producción de cierto gases refrigerantes de uso muy común como el R410A (PCA= 2087,5), estableciendo que para el año 2025, se prohibirá la venta de equipos partidos simples de aire acondicionado que tengan menos de 3 kg de gases fluorados de efecto invernadero o cuyo funcionamiento dependa de ellos, con un PCA (GWP) igual o superior a 750.
Teniendo en cuenta este hecho el mercado ha planteado otras alternativas, de las cuales la más aceptada para equipos residenciales es el R32 (PCA = 675).
Aunque en el mercado existen otras opciones, presentan una serie de complicaciones como lo son las presiones de trabajo (CO2) o la posibilidad de inflamación (R290) por lo que la oferta de equipos es bastante limitada.
Los rendimientos estacionales juegan un papel determinante en varios aspectos:
Este rendimiento estacional y su clasificación asociada nacen de la directiva e Ecodiseño 2009/125/CE, que a su vez clasifica los equipos en diferentes lotes, entre los que destacan, para viviendas:
Esta es la directiva que determina la clasificación energética de los equipos en función de los climas considerados por la normativa (cold, warm, warmer) y que va desde D hasta A+++ (máxima clasificación).
La importancia que tiene esta eficiencia energética no solo radica en los aspectos anteriormente citados, sino que para conseguir determinadas certificaciones específicas como la certificación LEED Gold o la certificación BREEAM juegan un papel determinante.
Una vez considerados todos los puntos previamente comentados es muy probable que ya se tenga escogida la tipología y hasta el fabricante del equipo que se necesita, pero conviene tener presente lo siguiente antes de decantarse por la solución final:
A continuación se presentan las que se consideran las principales soluciones para vivienda, ordenadas de más más económicas a menos económicas.
Llamamos aire acondicionado doméstico a los Split de pared de pequeñas potencias generalmente instalados en la pared de estancias principales.
Llamamos aire acondicionado por conductos comercial a los equipos Split cuya unidad interior es un conducto.
Llamamos equipos Multi a los conjuntos formados por una única unidad exterior y varias unidades interiores, capaces de establecer sus propias condiciones térmicas de manera independiente.
Llamamos equipo de Aerotermia aquella bomba de calor reversible aire agua que aprovecha la energía gratuita contenida en el aire para producir calor, frío y ACS.
La aerotermia híbrida es la tecnología que combina la climatización por expansión directa con refrigerante y el control propios de los sistemas de VRF con la posibilidad de producción de ACS de los sistemas de aerotermia.
El mercado de la climatización presenta mucha complejidad. La rápida evolución de las tecnologías así como unas exigencias normativas cada vez más elevadas hacen que los fabricantes estén en una lucha continua por desarrollar nuevos conceptos y productos que, una vez más, superen las expectativas puestas en ellos.
En cualquier caso, a la hora de elegir los sistemas de climatización para viviendas idóneos, entender adecuadamente los requisitos del proyecto y las necesidades del cliente son conceptos esenciales para que, una vez escogido el producto, echar la vista atrás sólo sirva para ratificar hemos tomado la decisión correcta.
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Tamaño: El tamaño adecuado para la vivienda garantiza un rendimiento óptimo y una eficiencia energética.
Tipo de unidad: Central o de ventana, split o paquete, con o sin bomba de calor.
Eficiencia energética: Elija una unidad con una calificación energética alta.
Control remoto: Un control remoto permite regular la temperatura desde cualquier lugar en la vivienda.
Filtros: Unidades con filtros de aire de alta calidad pueden ayudar a mejorar la calidad del aire interior.
Silencio: Unidades silenciosas son ideales para un entorno de descanso.
Costo: Considere su presupuesto y compare diferentes opciones antes de tomar una decisión.