En cualquier sistema de refrescamiento por superficies radiantes, la condición necesaria para que se establezca un intercambio radiante entre el cuerpo humano y el ambiente es la temperatura de las superficies, que debe ser, en la climatización estival, inferior en 10 grados a la temperatura superficial del cuerpo.
Es bajo estas condiciones cuando el cuerpo entrega su propio calor metabólico homogéneamente, en proporciones equilibradas entre los diferentes modos de intercambio térmico, obteniendo un bienestar más natural y más acorde a las propias exigencias fisiológicas.
Las condiciones del entorno que sitúan al cuerpo humano en condiciones de radiar se obtienen siempre rebajando la temperatura de la superficie radiante y aprovechando el intercambio radiante entre las demás superficies del local. Por los tubos de la superficie radiante se hace circular agua enfriada a una temperatura compatible con las condiciones termohigrométricas del aire ambiental, a fin de evitar fenómenos de condensación sobre las superficies radiantes. La tecnología encargada de evitar este fenómeno, es la regulación.
La regulación REHAU diseñada para sistemas de calefacción y refrescamiento por superficies radiantes dispone de las siguientes principales funciones para evitar la condensación sobre la superficie radiante:
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