Tras la reciente publicación del Real Decreto 736/2020, de 4 de agosto, por el que se regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas de edificios, se ha vuelto a considerar la importancia que tiene la instalación de válvulas termostáticas, tal y como se refleja en el artículo 3, apartado 2, de dicho Real Decreto:
“2. En los casos en los que la instalación de equipos de contabilización individualizada sea técnicamente viable y económicamente rentable, los usuarios finales de las citadas instalaciones térmicas deberán contar con los medios necesarios para el control de su propio consumo; bien de control manual o bien de control automático, tales como válvulas termostáticas en cada radiador, o válvulas de zona asociadas a termostato ambiente, entre otras.”
A nivel europeo la necesidad de la instalación de las válvulas termostáticas es ya una realidad, ya que las válvulas termostáticas de radiador equipadas con termostato van a ser requisito obligatorio en la UE. El Parlamento Europeo, la Comisión Europea y los demás estados miembros han llegado a un acuerdo a este respecto. La instalación de válvulas termostáticas de radiador y termostatos ayudaran al ahorro de energía final al cliente.
Por ejemplo, en Alemania, la instalación de válvulas termostáticas es obligatoria desde la década de los 70. Sin embargo, en muchos otros países europeos no es obligatorio todavía. 4 de cada 10 radiadores están a día de hoy equipados con válvulas manuales, lo que conlleva un mayor gasto energético.
El equilibrado hidráulico significa la distribución óptima del agua en el sistema, lo que se consigue limitando los caudales a los valores correspondientes a la demanda de calor de la instalación. Esto se puede hacer, por ejemplo, suministrando el caudal requerido a cada radiador mediante válvulas termostáticas preajustables.
Existen varias razones por las que el correcto equilibrado hidráulico en los sistemas de calefacción es fundamental:
Las antiguas chimeneas tenían el problema de una distribución de calor desigual. En la habitación donde se encontraba la chimenea hacía mucho calor, pero en las demás habitaciones hacía mucho frío.
Con el sistema de bomba de calor de agua, muy frecuente en la actualidad, el calor se distribuye de manera igual de acuerdo con la demanda requerida en todas las habitaciones a calefactar.
Desafortunadamente, esto no se da en muchos casos. Siguiendo el principio de menor resistencia, el agua calentada vuelve siempre al generador de calor por el camino más corto.
Normalmente, este camino circula a través de los radiadores situados más cerca de la bomba de circulación por lo que una cantidad insuficiente de agua caliente llega a los radiadores más alejados o en puntos más desfavorables de la instalación lo que provoca un calentamiento insuficiente de la habitación más alejada o excesivo en las habitaciones cercanas al generador de calor.
A este problema se le suele dar poca importancia, y se suele relacionar con la instalación de dos bombas demasiado pequeñas, temperaturas de caudal demasiado bajas o dos generadores de calor muy pequeños. Como consecuencia, se instalan bombas más grandes, proporcionando temperaturas de caudal excesivas con la consecuencia del desajuste del sistema.
Esto provoca ruidos de caudal en el sistema de calefacción y habitaciones sobrecalentadas o infracalentadas.
Este problema solo puede resolverse con un uso óptimo de la energía mediante el equilibrado hidráulico, produciendo la misma resistencia para toda la red de distribución de calor.
Una de las posibles soluciones es mediante la incorporación de válvulas de radiador termostáticas que se ajustan basándose en los cálculos de la instalación, lo que requiere un conocimiento de la instalación y de los caudales de los radiadores. En este caso estamos hablando de las válvulas con preajuste estático, esto es, el valor deseado de caudal en la válvula se establece mediante el preajuste y el mismo se mantiene dentro del valor de diseño de los valores de presión diferencial definidos. Variando el valor de la presión diferencial en la válvula se produce una variación del valor del caudal correspondiente.
A menudo, la disposición de la instalación es desconocida y esto hace casi imposible el cálculo, por lo que se hace necesaria la utilización de válvulas de radiador termostáticas para un control y equilibrado automático. Con este tipo de válvulas se mantienen constantes los valores ajustados. De esta manera, no son necesarios los reguladores de presión diferencial. La válvula absorbe una presión diferencial de hasta 1´5 bar. En este caso estamos hablando de las válvulas con preajuste “dinámico”: el valor del caudal conjunto de la válvula también se mantiene en las condiciones de presión diferencial oscilantes. Las válvulas “reaccionan” y se ajustan a las condiciones de funcionamiento existentes.
Las válvulas de radiador termostáticas están compuestas por el cuerpo de la válvula y el cabezal termostático. Tal y como se ve en la imagen, el cabezal termostático tiene en su interior un sensor líquido que se dilata o contrae dependiendo de la temperatura percibida en el ambiente. Esto provoca el movimiento del muelle, y, consecuentemente, la apertura o cierre de la válvula, para que deje pasar más o menos agua.
Las ventajas del equilibrado automático o dinámico son las siguientes:
Los siguientes pasos de cálculo son necesarios para realizar el equilibrado hidráulico:
Un paso importante es la regulación en la puesta en marcha. Aquí, la adaptación del caudal y el preajuste de las válvulas de radiador termostáticas demuestran ser una ventaja y la industria ofrece el desarrollo completo del sistema de válvulas y controles para radiadores. Especialmente las válvulas de radiador termostáticas preajustables y los detentores permiten la adaptación del caudal mediante el preajuste de los radiadores.
La escala en el cuerpo de la válvula permite el ajuste rápido del valor calculado del preajuste. Así es como se garantiza que la salida del radiador se adapta a la demanda de calor calculada.
Se ha de considerar una autoridad alta de la válvula cuando se elijan las válvulas de radiador termostáticas. Así es como se mejora la regulación de la temperatura ambiente mediante las válvulas de radiador termostáticas (por ejemplo, válvulas con preajuste fino).
Un aspecto a tener en cuenta en la instalación de este tipo de válvulas es la recomendación de incorporar un separador de lodos en la instalación, que nos va a garantizar un mejor funcionamiento de la misma debido a la menor suciedad en el sistema.
Haciendo el equilibrio hidráulico, puede ahorrarse hasta un 21% de energía. La relación coste/beneficio de esta baja inversión es excelente.
Artículo de Sara Sanz Jimeno – Responsable Técnico de Oventrop Iberica, S.L.
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