El nuevo Reglamento de Productos de Construcción (RPC) marca un cambio clave en el sector al integrar sostenibilidad, digitalización y nuevos requisitos técnicos. Esta actualización normativa redefine cómo se evalúan, certifican y comercializan los materiales de construcción en la Unión Europea.
El nuevo Reglamento de Productos de Construcción (RPC) es la revisión del actual Reglamento (UE) nº 305/2011, que establece las condiciones para la comercialización de los productos de construcción en la Unión Europea.
Su función principal sigue siendo la misma, regular cómo deben evaluarse, declararse y hacer el marcado CE de los productos de construcción. Lo que cambia es el alcance y la profundidad de los requisitos.
El nuevo RPC adapta el marco regulatorio a:
El Reglamento actual se considera insuficiente porque:
El nuevo RPC nace para corregir estas carencias y crear un marco único, más exigente y coherente para todos los productos de construcción.
El cambio más relevante es que los requisitos ambientales dejan de ser voluntarios. Los materiales de construcción deberán declarar, de forma armonizada:
Esto significa que la sostenibilidad se integra al mismo nivel que las prestaciones técnicas.
El marcado CE deja de ser solo una “puerta de acceso al mercado” y se convierte en una herramienta de información completa y comparable.
Para los fabricantes supone:
El nuevo RPC no actúa solo: se apoya en el proceso ACQUIS, que es el que adapta las normas armonizadas y EAD a este nuevo marco. Es decir:
El nuevo RPC establece las bases para el Pasaporte Digital de Producto, que permitirá acceder de forma digital a:
Esto mejora la transparencia, el control de mercado y la trazabilidad a lo largo de la cadena de valor.
El nuevo Reglamento refuerza:
Para los fabricantes que cumplen, esto supone un entorno más justo y competitivo.
En términos prácticos, el nuevo RPC supone:
Aunque implica un mayor esfuerzo sirve también para:
El nuevo Reglamento de Productos de Construcción supone un cambio estructural, los materiales de construcción ya no se evaluarán solo por lo que hacen técnicamente, sino también por cómo impactan en el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida.
El Reglamento (UE) 2024/3110 fue adoptado el 27 de noviembre de 2024 por el Parlamento Europeo y el Consejo y publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el 18 de diciembre de 2024.
Como todos los reglamentos europeos, no requiere transposición nacional; esto significa que es directamente aplicable y obligatorio para todos los Estados miembros desde su entrada en vigor.
Entró en vigor legalmente, pero su aplicación práctica es gradual:
La transición completa puede alargarse en el tiempo para evitar vacíos regulatorios y permitir a todos los sectores adaptarse ordenadamente.
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