El auditorio de Casa Decor acogió la pasada semana el encuentro “Espacios inconformistas”, en la que seis estudios de arquitectura e interiorismo han analizado el papel de la iluminación a la hora de conseguir que un espacio transmita personalidad, emoción y funcionalidad, consiguiendo experiencias únicas.
Moderado por Marcel Benedito, el acto, organizado por Simon, contó con la participación de representantes de Personal K, Carmen Barasona, Zooco, Devesa & Agenjo, Cano y Escario Arquitectura y Nadezhda Chak, quienes resaltaron que los nuevos sistemas de iluminación influyen en la experiencia del usuario, la flexibilidad de los entornos y la coherencia narrativa del proyecto.
Desde el inicio del encuentro se puso de manifiesto que el concepto de hogar ha evolucionado de forma notable en los últimos años. Hoy se le exige mucho más que funcionalidad, ya que debe ser eficiente, flexible, sostenible, tecnológicamente avanzado y, al mismo tiempo, emocionalmente significativo. En este escenario, la iluminación emerge como un elemento clave, capaz de articular el espacio, generar atmósferas y acompañar a quienes lo habitan en su día a día.
Lucía González, de Personal K, incidió en la importancia de diseñar desde el conocimiento de qué es lo que busca y necesita el usuario. Según explicó, un espacio no puede concebirse únicamente desde la estética, sino que debe responder a las necesidades reales de quienes lo van a habitar. “Hay que saber cómo viven esas personas, cómo usan la casa y qué esperan de ella”, señaló. En este sentido, defendió el uso de materiales atemporales y resistentes que garanticen durabilidad, pero también la creación de ambientes que actúen como refugio, capaces de transmitir bienestar y calma.
Para Lucía, la iluminación es una herramienta fundamental en este proceso, un elemento intangible que, sin ser siempre visible, determina la percepción del espacio. En este sentido, la luz es como un “lenguaje invisible” que estructura la vivienda, modula las sensaciones y permite que el hogar resulte acogedor y coherente.
Por su parte, José Agenjo, de Devesa & Agenjo, puso el acento en el confort global del espacio, entendido desde una perspectiva técnica y sensorial. Según señaló, el diseño debe atender de forma equilibrada al confort térmico, acústico y lumínico, tres factores que condicionan directamente la calidad de vida en el hogar. En este sentido, la iluminación sirve para construir atmósferas y resaltar la función de cada estancia. Además, Agenjo subrayó que una buena planificación lumínica permite transformar una vivienda en un lugar de descanso, donde cada elemento contribuye a generar una sensación de protección y equilibrio.
Por su parte, Carmen Barasona, de Barasona Diseño y Comunicación, profundizó en la dimensión emocional de la luz. Lejos de considerarse un elemento accesorio, la iluminación se sitúa en el centro del proyecto arquitectónico, como un componente que define el carácter del espacio.
Desde Zooco, María Larriba abordó la relación entre técnica, diseño y funcionalidad, destacando cómo elementos como los mecanismos eléctricos han pasado a formar parte del lenguaje del proyecto. También se refirió a los cambios en los hábitos de vida, especialmente a raíz del auge del teletrabajo. Según explicó, las viviendas actuales deben ser más flexibles que nunca, capaces de adaptarse a distintos usos a lo largo del día. En este sentido, la iluminación juega un papel esencial, permitiendo transformar un mismo espacio en función de las necesidades de trabajo, descanso y socialización.
Carmen Cano, de Cano y Escario Arquitectura, subrayó la importancia de la sostenibilidad, un concepto que definió como una obligación más que como una tendencia. En su opinión, el diseño debe apostar por soluciones duraderas, eficientes y respetuosas con el entorno. Así, subrayó que la sostenibilidad no solo tiene que ver con los materiales, sino también con la eficiencia energética y el uso responsable de los recursos, donde la iluminación, especialmente a través de sistemas inteligentes, juega un papel determinante. Además, defendió la necesidad de incorporar estos criterios desde las primeras fases del proyecto, para garantizar su coherencia.
Diego Escario, de Cano y Escario Arquitectura, profundizó en el impacto de la tecnología y la domótica en el diseño contemporáneo, señalando que la automatización de sistemas como la iluminación permite crear espacios más versátiles, capaces de adaptarse a distintos momentos y necesidades. También destacó la importancia de la colaboración entre arquitectos e interioristas, señalando que solo a través de un trabajo conjunto se pueden lograr los mejores resultados. Además, en su intervención apuntó la necesidad de desconectar en un mundo cada vez más hiperconectado, lo que refuerza la idea del hogar como refugio.
Nadezhda Chak, por su parte, aportó una dimensión más sensorial al debate. Su enfoque se centró en la conexión entre el espacio y la naturaleza, así como en el uso del color como herramienta para generar bienestar. Destacó, por ejemplo, el protagonismo del verde, asociado a la calma y al equilibrio, y defendió que cada elemento del diseño debe tener un sentido y contribuir a la experiencia global. Para Nadezhda, el interiorismo no es solo una cuestión estética, sino una disciplina que influye directamente en cómo se sienten las personas en su entorno cotidiano.
A lo largo del encuentro, también se abordaron cuestiones como la importancia de escuchar al cliente y la necesidad de adaptar cada proyecto a sus necesidades específicas. Los participantes coincidieron en que no existen soluciones universales, y que el éxito de un proyecto radica en su capacidad para responder a las particularidades de cada usuario. En este sentido, la iluminación se presenta como una herramienta versátil, capaz de ajustarse a diferentes contextos y de enriquecer la experiencia.
Asimismo, se puso en valor el papel de la iluminación en la creación de ambientes más humanos, alejados de la rigidez y más próximos a la vida real. Frente a planteamientos excesivamente técnicos o estandarizados, los estudios defendieron un enfoque más sensible, en el que la luz acompaña y transforma.
Como cierre del encuentro, Simon presentó su nueva serie 360, una colección de interruptores y enchufes que recupera los diseños de los años 70 y los reinterpreta desde una perspectiva contemporánea. Simon 360 combina el diseño revolucionario de su origen con las máximas innovaciones tecnológicas del presente.
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