¿Eres de los que apaga la televisión con el mando y dejas los electrodomésticos en modo stand by? ¿Dejas el cargador en el enchufe aunque no estés cargando el móvil? Pueden parecer gestos inofensivos, pero en realidad se está generando una energía residual, una electro-contaminación que, a la larga, puede afectar a nuestro ritmo biológico y a nuestra salud.
Los distintos dispositivos electrónicos que tenemos en casa, o incluso las bombillas, generan energía residual o sucia, ¿pero qué es esto? En Europa, la energía se suministra a una corriente eléctrica de 59 Hz; todo lo que se suministra en otras frecuencias es la llamada energía sucia o energía residual que puede generarse a partir de las líneas de energía eléctrica, el cableado de dentro de nuestra casa y los aparatos que conectamos a la red eléctrica.
De ahí, puede pasar a nuestra vivienda, y puede causar a la larga algunos problemas de salud como dolores de cabeza, arritmias, etc.
La gran mayoría de las personas no son sensibles a esta contaminación eléctrica, pero a un pequeño grupo de la población (se calcula que entre un 3% y un 9%) sí les puede llegar a afectar.
Otro error muy importante (y en el que caemos prácticamente todos) es no apagar del todo los aparatos de uso más frecuente (por ejemplo, la tele), si no que los dejamos en ‘suspensión’ o stand by. Para evitar que sigan generando energía residual, lo mejor es crear el hábito de desconectarlos directamente de la red eléctrica.
Para ello, resultan cómodas las regletas con interruptor de encendido y apagado, ya que podrás desconectar de la red tantos aparatos a la vez como tengas conectados a esa regleta).
Además, este pequeño cambio de hábitos también nos va a permitir ahorrar energía y algunos euros en la factura.
Una de las fuentes más importantes a través de las que se cuela energía residual a nuestros hogares es mediante la iluminación. En este aspecto, es importante evitar las bombillas fluorescentes compactas rizadas o CFL, ya que trabajan a altas frecuencias (normalmente entre 10kHz y 40kHz), y generan electricidad residual.
Aunque a priori las luces LED son la mejor elección, te proponemos hacer una simple prueba: si al apagar las bombillas parece que aún ves algo de luz, significa que por ellas sigue pasando electricidad residual. En este caso, la solución pasaría por colocar un condensador de luz.
Teniendo todo esto en cuenta, la mejor elección para solucionar este problema serían las bombillas incandescentes (de espectro completo).
En definitiva, cada gesto cuenta y con unos pequeños cambios puedes contribuir de forma importante a mejorar el ambiente y salubridad de tu vivienda.
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