El aislamiento térmico es fundamental para que una casa sea eficiente energéticamente, y el aislamiento acústico para encontrar un punto de paz y tranquilidad. Un buen aislamiento sumará positivamente a la calidad de vida.
Cuando hablamos de aislamiento térmico, nos referimos al conjunto de métodos y materiales, que ayudan a la reducción de transmisión de calor en una vivienda. Para aislar térmicamente una casa, debemos tener en cuenta los principales elementos: las fachadas, el techo, los suelos, las ventanas y las puertas.
Mejorar el aislamiento térmico puede llegar a tener un impacto para todo el año, es decir, en invierno mantendrá el calor en el interior, evitando que salga fuera y teniendo que darle un mayor uso a la calefacción. En verano, el efecto será al contrario, evitará el calor del exterior manteniendo el interior de la vivienda fresco.
Un buen aislamiento térmico proporciona muchas ventajas tanto para las personas, como para el medio ambiente:
Los aislantes térmicos se pueden clasificar según el material del que provienen, ya que existe una amplia gama de materias primas como minerales, vegetales, animales o productos petroquímicos.
Existe una gran variedad de tipos de aislamiento térmico producidos a partir de diversos materiales. A continuación, una agrupación de los aislantes térmicos más utilizados:
Producido a través del petróleo. Son materiales económicos y con buenas prestaciones:
Este tipo de aislante térmico es de origen natural. Generalmente se encuentran en forma de fibras que contienen aire, por ello actúan como buenos aislantes térmicos. Además, también son buenos aislantes acústicos:
Considerados como sostenibles ya que no emiten gases o desechos tóxicos, y se necesita una cantidad reducida de energía para su fabricación:
Numerosos animales han desarrollado unas pieles excepcionales para resistir el frío. Y el hombre, a lo largo de los siglos, ha sabido utilizarlas para su beneficio, tanto para la ropa como para otras aplicaciones. Pero por distintas razones de disponibilidad y rentabilidad los aislantes térmicos de origen animal se reducen a estos dos.
Están diseñados para aislar interiores como paredes internas o buhardillas. Son finos y se componen de varias capas normalmente de espuma o burbujas de polietileno. Cuantas más capas contengan más aislante resulta.
Estos aislantes térmicos se basan en el principio de que el mejor aislante es el gas o incluso el vacío. Se trata de confinar este gas o vacío en la estructura de estos componentes. Son materiales muy caros y están en investigación.
A continuación, cómo aislar los diferentes elementos constructivos de una casa, como son sus paredes, cubierta, suelos…
La fachada de una vivienda está sometida constantemente a las inclemencias meteorológicas y por lo tanto debe estar lo suficientemente protegida como para garantizar en el interior una eficiencia energética térmica confortable tanto en invierno como en verano.
Si estás pensando en añadir aislamiento a tu casa, no te preocupes por las obras, ya que es posible aislar térmicamente las paredes de tu casa sin realizar ninguna obra. El sistema más recomendado es mediante la técnica de inyectar el material en la cámara de aire a través de unos pequeños agujeros de unos centímetros. Es una forma rápida y sencilla y se realizará en tan sólo un día de trabajo.
Este sistema está pensado para aislar cámaras de aire en fachadas de doble hoja y se puede utilizar diferentes materiales como poliestireno, poliuretano o celulosa.
Para llevar a cabo el proceso, primero un técnico debe realizar un estudio del estado de la cámara y su espesor, a través de una cámara termográfica. Una vez realizado, el proceso consiste en realizar unos pequeños agujeros (1cm) con una separación entre sí de un metro aproximadamente. Si fuese necesario, se puede realizar desde la fachada exterior, realizando ahí los agujeros.
Una vez hechos los agujeros, a través de una máquina se inicia el inyectado en la cámara hasta conseguir un reparto homogéneo y una densidad correcta para que el aislante sea eficiente. Finalmente se tapan los agujeros realizados y ya tienes terminada la obra.
Sin embargo, es posible que en las paredes de tu hogar no tengan una doble cámara, o que simplemente, tras realizar el estudio se determine que no se puede realizar el aislamiento con la técnica del inyectado. Entonces, existe otra técnica: la tabiquería.
Este proceso consiste en colocar un trasdosado interior, es decir, sobre la pared interior existente se coloca el material aislante y se tapa con pladur (lo más habitual y barato) o se construye otro tabique.
Esta alternativa resulta más costosa y la realización de una obra. Además se suman inconvenientes como: se disminuye espacio debido al grosor del tabique, no soluciona puentes térmicos y el acabado, en zonas donde hay ventanas o puertas puede no ser el más estético.
En la actualidad, existen diferentes posibilidades para poder llevar a cabo un aislamiento térmico de fachadas, aunque hay que tener en cuenta que no todas ofrecen la misma eficacia, ni tienen los mismos costes de ejecución o sobre la habitabilidad del edificio. Además, hay que diferenciar que la aplicación de estas pueden ser desde el exterior de la fachada o desde el interior.
El aislamiento térmico desde el exterior de la fachada puede ser:
En cuanto a aislar térmicamente la vivienda desde la fachada interior, existen numerosas soluciones, y la gran mayoría exigen reducir el tamaño de habitabilidad dentro del hogar. Por ello, la solución más utilizada es la mencionada anteriormente: sistemas de inyección en cámara.
Para aislar térmicamente el techo de tu vivienda, te mencionamos algunos de los materiales más recomendados y utilizados:
Para la aplicación de un aislante térmico en una cubierta, hay que tener en cuenta que la disposición de la capa aislante variará en función de la clase de cubierta, algo que también determinará el tipo de material a aplicar.
En el caso de ser una cubierta plana:
En caso de tratarse de una cubierta inclinada:
Una gran parte de las pérdidas energéticas de los edificios (hasta un 20%) se producen a través de los suelos. El uso de productos de aislamiento óptimos en la construcción de los suelos es imprescindible si buscamos la máxima eficiencia energética y confort interior.
En el caso del aislamiento térmico en suelos, el material más utilizado es poliuretano proyectado y nos proporciona evitar puentes térmicos, juntas y solapes no deseados por los que se crean fugas energéticas. Además, el poliuretano proyectado es fácil de instalar y muy rápido, por lo que no complica los tiempos de obra.
Las ventanas son un elemento muy importante del hogar, con el que conseguiremos un buen aislamiento térmico. Y para que pueda ser así, es importante la elección de éstas. Para realizar una buena elección de ventanas, hay que tener en cuenta varios aspectos:
Una solución para aislar ventanas por poco dinero y sin realizar obras son los burletes, bandas de silicona y otros materiales que se colocan en los bordes de los elementos estructurales sellándolos herméticamente. Así se evitan las filtraciones de aire por cualquier rendija que pueda quedar.
Para decidir correctamente qué tipo de aislante térmico necesita tu vivienda, primero hay que tener en cuenta varios aspectos de ella: donde se sitúa geográficamente, qué tipo de vivienda (unifamiliar, un piso en un bloque de edificios…), la viabilidad técnica o el coste.
Además de dichos criterios, es necesario saber qué prestaciones ofrecen los materiales, atendiendo a estas características:
El usuario también podrá valorar otros factores como la capacidad de aislamiento acústico, el contenido de material reciclado en el propio aislante, su capacidad para ser reciclado al final de su vida útil o su origen.
A la hora de elegir el aislamiento térmico el dato más importante a tener en cuenta es su conductividad térmica que suele representarse por la letra griega lambda (λ) y que se mide en W/K·m. Este dato representa la facilidad con la que la energía calorífica atraviesa el material. Por lo tanto, cuanto más baja sea la cifra mejor aislante será.
La mayoría de los aislantes tienen una baja conductividad, pero lo que más destacan en este aspecto son la espuma de poliuretano (0,025 W/K·m y 0,035 W/K·m), poliestireno extruido (0,025 W/K·m y 0,039 W/K·m) y poliestireno expandido (0,029 W/K·m y 0,046 W/K·m). Le siguen otros materiales como la lana mineral, la celulosa o el corcho.
Por otro lado, si miramos en cuestión de precios, es probable que el material aislante más barato sean las lanas minerales y de roca, así como los aislantes reflexivos.
El ruido es una de las principales molestias que se sufren en un edificio, especialmente si se sitúa en zonas urbanas o próximas a ocio, zonas industriales, aeropuertos o carreteras. También se producen ruidos molestos en los propios edificios, fruto de casas mal construidas o mal aisladas.
Los aislantes acústicos ayudan a paliar el problema insonorizando las paredes, techos y suelos, mejorando la calidad de vida. Pero no todos los aislantes cumplen la misma función, al igual que los usuarios buscan diferentes resultados a la hora de insonorizar un espacio.
Los problemas acústicos varían dependiendo del tipo de recinto que queremos aislar, o que tipo de sonidos son los que están interfiriendo en la calidad acústica. Para saber que estás buscando, lo ideal será diferenciar entre aislamiento acústico o acondicionamiento acústico:
Pero para poder identificar correctamente el problema y buscar la solución correcta y adecuada, debemos saber que existen diferentes tipos de ruido y que cada uno de ellos requerirá diferentes materiales para su instalación:
Una vez que tengamos clasificado nuestro tipo de ruido, podemos empezar a determinar el aislante o sistema más oportuno.
Como todos los aislantes no actúan de la misma manera, ni tienen un comportamiento ni características iguales, lo que puede funcionar para un caso puede no funcionar en otro. Además, conviene no olvidarse de aislar todos los elementos por los que puede llegar el ruido del exterior, como puertas y ventanas. Y es que a través de ellos, es por donde entra una gran cantidad de ruido.
Como hemos explicado anteriormente, existe una diferencia entre aislamiento y absorción acústica, por lo que el tipo de materiales que se utilizarán para cada caso tendrán diferentes características:
Para el aislamiento acústico se suelen utilizar materiales pesados, de alta densidad y rígidos, entre ellos encontramos:
Por otro lado, los materiales que se utilizan para la absorción acústica, son de poca densidad, ligeros y muy flexibles. Se caracterizan por transformar la energía sonora en otra clase de energía, como calor. Estos son los materiales más frecuentados:
Al igual que para el aislamiento térmico, el aislamiento acústico también se pueden instalar desde el interior de una vivienda cubriendo sus elementos estructurales.
Para un correcto aislamiento acústico de las paredes, un gran material aislante será la fibra de vidrio o la lana de roca. Se pueden encontrar en forma de paneles que se colocan en el espacio aéreo de las paredes, también se pueden utilizar para el aislamiento interior del techo. Otro material que se utiliza también es la espuma aislante.
En cuanto al aislamiento acústico para suelos, el mejor material es el corcho. El suelo de madera, así como la tarima flotante puede ser un buen aliado para insonorizar. También las alfombras ayudan a la insonorización de una habitación. Todos los materiales textiles ayudan a absorber el ruido. En este caso, nos referimos especialmente a cuando queremos evitar que el sonido salga de casa, por ejemplo con la práctica de instrumentos musicales.
Para el aislamiento acústico para techos, la opción más recomendada es la instalación de un falso techo con un aislante para ruidos aéreos. Existen de muchos tipos, desde techos falsos de madera hasta los más económicos que se montan yeso o pladur. En todo caso debes tener en cuenta que a la hora de colocar un falso techo, perderemos un máximo de 15 centímetros de altura por habitación. En cuanto al material aislante que se coloca dentro del falso techo se recomienda espuma de poliuretano o lana de roca.
A esto, se le puede unir aislamiento acústico por parte de elementos como las ventanas y las puertas.
En el caso de las ventanas, se recomienda la instalación de unas con doble cristal. Tener en cuenta que cuanta más separación hay entre un cristal y otro (grosor de la ventana), mayor será la insonorización. El material de fabricación es importante; el PVC es el más recomendable en este caso. Además de contar con este tipo de ventanas, se pueden colocar burletes de espuma o silicona.
Respecto a las puertas, existen en el mercado puertas aislantes, que sirven tanto para el aislamiento térmico de la vivienda como para tener un completo aislamiento acústico, evitando que el ruido del exterior penetre en casa. De la misma forma, el uso de burletes en la parte inferior de la puerta, como en el lateral, pueden ayudar a aislar acústicamente.
El ruido de los vecinos es un problema que encontramos en muchas viviendas y resulta bastante incómodo si lo que quieres es estar relajado en tu casa. Para acabar con estas molestias, a continuación te dejamos algunos consejos:
El aislamiento térmico y el aislamiento acústico traen consigo muchos beneficios reseñables que nos aportan eficiencia energética y calidad de vida. Por ello, deberíamos cerciorarnos de que nuestra casa ya tiene un buen aislante y, en caso de no ser así, tomar las medidas adecuadas para aislarla de forma eficiente.
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Muy buen artículo, me ha gustado mucho como lo explicas Maria.
Un saludo
Thank you for the article, but I am very surprised that you did not include phenolic insulation that generally has better properties that PSE, XPS and PUR - better thermal performance, better fire/smoke performance and many other beneficial properties.