El análisis higrotérmico según el DB HE1 o las condensaciones son temas que suscitan diversas cuestiones entre los profesionales de sector. De hecho, en la última versión del Documento Básico de Ahorro de energía DB HE del nuevo CTE, se establecen unos requerimientos relacionados con el comportamiento higro-térmico (transferencia simultanea de calor y humedad) de los cerramientos.
Concretamente en la Sección HE1 “Condiciones para el control de la demanda energética” se indica:
En el apartado 2 “Caracterizaciones de la exigencia” en el punto 4:
| Se limitarán los riesgos debidos a procesos que produzcan una merma significativa de las prestaciones térmicas o de la vida útil de los elementos que componen la envolvente térmica, tales como las condensaciones |
Y en el apartado 3.3 “Limitación de condensaciones en la envolvente térmica”:
| 1. En el caso de que se produzcan condensaciones intersticiales en la envolvente térmica del edificio, estas serán tales que no produzcan una merma significativa en sus prestaciones térmicas o supongan un riesgo de degradación o pérdida de su vida útil. En ningún caso, la máxima condensación acumulada en cada periodo anual podrá superar la cantidad de evaporación posible en el mismo periodo |
Ambos redactados son poco claros y ambiguos al no precisar qué tipo de riesgos son susceptibles de provocar mermas significativas de las prestaciones o de la vida útil, solo menciona como posible causa las condensaciones, y el texto no ofrece ninguna cuantificación de los valores límite que se pueden considerar admisibles o no admisibles ni tampoco ninguna metodología para efectuar la evaluación.
La falta de precisión en el redactado y el hecho de estar integrada esta condición en las herramientas de justificación del DB (por ej HULC) provoca que, con frecuencia, “se olvide” este requerimiento.
La condensación es un fenómeno físico que se produce cuando a cierta temperatura el contenido de vapor de agua alcanza a la saturación y si sigue aumentando el exceso debe transformarse en agua líquida.
Si en un punto de elemento constructivo (en su superficie o en su interior) se produce agua líquida en un primer paso las gotas de agua se mantendrán adheridas (por tensión superficial) sin provocar más que un “empañamiento” de la superficie a continuación si la condensación persiste se provocará o un transporte de agua hacia las capas adyacentes (si los materiales son capilares) o se provocara una cierta escorrentía de agua hacia otros puntos del cerramiento, en estas últimas circunstancias es de esperar que tarde o temprano el agua acumulada acabe generando algún tipo de patología ( infiltraciones / formación de eflorescencias / hielo/…).
Obviamente la formación de agua líquida en cantidad suficiente para ser transportada (por capilaridad o por gravedad) y posteriormente acumulada en los elementos de construcción es causa de otras patologías y debería evitarse.
Sin embargo la formación de agua líquida es una situación extrema y bastante “antes” de la formación de agua líquida ya existen fenómenos relacionados con el contenido de humedad que son causa de otras patologías, basta con que la humedad relativa sea suficientemente elevada (sin llegar a la saturación) para que en condiciones favorables de temperatura y sustrato nutritivo se produzcan fenómenos de formación de moho o proliferación bacteriana o corrosión o … que deben evitarse y que no precisa que se llegue al fenómeno de formación de condensaciones.
En contra de lo que parece que sugiere el DB HE1 la formación de condensaciones no son pues el fenómeno “más crítico” a evaluar ya que con toda seguridad antes se habrán producido otros fenómenos con un elevado potencial patológico.
Tradicionalmente se ha usado el método de Glasser basado en el trazado de los perfiles de las presiones de saturación y de vapor en régimen estacionario para analizar el riesgo de formación de condensaciones (o para determinar la humedad relativa en cada punto del cerramiento).
Esta metodología de cálculo tiene evidentes limitaciones tales como:
A pesar de las limitaciones antes mencionadas por su sencillez se ha usado clásicamente para evaluar el comportamiento higro-térmico de cerramientos ya que:
3. La presencia de aislantes era reducida lo que provocaba unos perfiles de temperatura y humedad equilibrados entre sí.(perfiles de temperaturas quebrados en relación al espesor)
Actualmente las condiciones anteriores distan mucho de ser habituales ya que cada vez más:
Por todo ello hay que ir pensando en substituir los viejos métodos de cálculo “clásicos” por modelizaciones más avanzadas que permitan obtener no solo resultados útiles para la evaluación del riesgo de condensaciones sino que también nos puedan servir para diagnosticar el potencial patológico que pueda contener el diseño de un cerramiento.
Existen numerosos programas informático (por ej WUFI) que realizan los cálculos “precisos” del comportamiento higro-térmico de los cerramientos.
Estos programas permiten modelizar los elementos constructivos en capas (los materiales) y subcapas (dentro de cada capa) para obtener una información detallada de la temperatura y la humedad relativa en cada punto que se desee evaluar dentro de un cerramiento.
Los cálculos se realizan en régimen dinámico obteniendo como resultados las evoluciones en el tiempo de temperaturas / humedades relativas / contenidos de humedad.
En caso de identificar zonas con riesgo de formación de condensaciones (humedad próxima al 100%) se debe verificar que esta condensación es lo suficientemente baja (colocando una capa de 0,01 cm de espesor del material traduciendo el contenido de humedad en kg/m3 a kg/m2 multiplicando por el espesor de 0,01 m).
Como norma general los cálculos deben efectuarse para varias anualidades para analizar si el elemento constructivo y cada una de sus capas presentan tasas de contenido de humedad estables o decrecientes a lo largo del tiempo (si la tasa fuese creciente fatalmente el cerramiento acabará siendo “patológico”)
Una vez realizados los cálculos y efectuada la verificación previa que el cerramiento no irá acumulando humedad de forma progresiva los resultados se pueden analizar en relación a las condiciones de temperatura y humedad favorables a la proliferación de microrganismos para asegurarse que el cerramiento se aparta de este riesgo.
Existen post procesadores que permiten evaluar el riesgo microbiológico importando directamente los resultados de temperatura y humedad del punto a monitorizar.
Finalmente, en elementos de tipo “orgánico” (madera / fibras vegetales/ …) se deberá verificar que el contenido de humedad es lo suficientemente bajo como para que el elemento no sufra los procesos de putrefacción.
Nota del autor: de modo análogo a las herramientas informáticas unidimensionales existen herramientas bidimensionales (p.e. WUFI2D) que permite evaluar también el potencial “patológico” de los puntos singulares que puedan existir en el diseño de un edifico.
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