ANDIMAC, la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción, recuerda la importancia del urbanismo sostenible para crear ciudades más sanas y eficientes, y así aumentar la calidad de vida de la población. No hay que olvidar que, en general, nuestras ciudades son sumamente contaminantes, ya que consumen el 75% de la energía y emiten el 80% del dióxido de carbono.
Aunque desde la llegada del Covid hay quienes han trasladado su residencia a los pueblos y zonas rurales, la realidad es que tenemos las ciudades más pobladas de la historia. Actualmente, según la ONU el 54,5% de la población mundial ya vive en las ciudades (una cifra que llega hasta el 75% en Europa y al 82% en Estados Unidos).
¿El problema? Nuestras ciudades son, en general, sumamente contaminantes. Y además, está tendencia solo va a más, ya que se calcula que en 2050 el 68% de la población vivirá en zonas urbanas.
Está claro que uno de los puntos críticos de la contaminación en las ciudades españolas son los edificios, ya que tenemos un parque inmobiliario muy envejecido y que emite más gases de efecto invernadero que, por ejemplo, los coches. Por eso, las ayudas a la rehabilitación energética que empezarán a hacerse efectivas en 2022 sin duda ayudarán a tener viviendas más sostenibles.
Pero las ciudades son un todo, y de eso se ocupa el urbanismo. La planificación urbana es la disciplina para crear ciudades más sanas y eficientes y, sin duda, en los últimos años ha tomado y va a tomar una relevancia clave en nuestra calidad de vida. Es urgente comenzar a pensar las ciudades y la edificación con nuevos criterios ambientales que nos ayuden a crear localidades que respeten el entorno y generen un menor impacto energético. Entre las medidas para crear ciudades más sostenibles y ecológicas se encuentran las siguientes:
Los edificios son los grandes depredadores de energía de nuestras ciudades, y la reducción de emisiones de dióxido de carbono es uno de los compromisos clave. Debemos tender hacia el uso cada vez más extendido de energías renovables, y centrar nuestros esfuerzos en concienciar en aspectos como el aislamiento térmico para ahorrar energía de forma pasiva, además de renovar los sistemas de climatización por unos más eficientes y menos contaminantes.
Por otro lado, existen sistemas que permiten reutilizar un porcentaje de aguas grises -aguas residuales y de la lluvia-. Aunque los edificios de consumo nulo todavía están lejos de ser una realidad, hay pequeños cambios que podemos ir implementando desde ya en nuestro día a día.
En los últimos años hemos visto aumentar en nuestras ciudades los medios de transporte alternativos y más ecológicos, como la bici o la moto eléctrica, o los coches eléctricos de alquiler por minutos.
Estas medidas son beneficiosas para el medioambiente y favorecen la salud a diferentes niveles, por lo que deberíamos tender hacia políticas que incentiven el uso del transporte público y de este tipo de transportes frente al coche.
Como criterio general, está cada vez más extendido y aceptado entre los urbanistas una tendencia a crear ciudades más amigables para los peatones, y de ahí la peatonalización de muchos cascos históricos en nuestro país.
Como norma, lo ideal es que todo ciudadano tenga servicios esenciales a menos de 10 minutos caminando del lugar de residencia.
El modelo hacia una ciudad más sostenible incluye también la apuesta por la producción de proximidad y productos ecológicos. Los huertos urbanos son cada vez más frecuentes en nuestras ciudades y sin duda, tanto cultivando como consumiendo productos de proximidad estarás contribuyendo al desarrollo de una ciudad más sana.
Además, desde las ciudades debe facilitarse el reciclaje y, sobre todo, fomentar el consumo responsable, con la reducción de envases desechables.
De nada serviría nada de esto si no podemos monitorizarlo y medirlo. Actualmente, gracias a la tecnología, contamos con sistemas de gestión de análisis predictivos que mejoran diversos aspectos como el tráfico o la contaminación. De esta forma, es más fácil tomar decisiones y optimizar los recursos existentes.
Al final, según recuerda ANDIMAC, el objetivo es conseguir ciudades más amigables, sostenibles y en las que podamos vivir con mayor calidad de vida. Y tu ciudad, ¿cuántos de estos puntos cumple?
Más información:
Johnson Controls destaca que sus bombas de calor permiten reducir hasta un 32 % los…
Zehnder participa en el proyecto Can Naiades, una vivienda certificada Passivhaus Plus y CO₂ Nulo…
B.E.G. fortalece su apuesta por la automatización avanzada de edificios con la incorporación de Óscar…
Descubre cómo adaptar las instalaciones eléctricas industriales a los criterios ESG mediante eficiencia energética, autoconsumo,…
Genebre presenta una válvula reductora de presión a membrana con ajuste visual, control de cavitación…
La electrificación de los edificios aumenta la complejidad energética y convierte la digitalización y la…