La electrificación de viviendas y edificios está elevando las exigencias sobre las instalaciones eléctricas. La incorporación de nuevas cargas, como la recarga de vehículo eléctrico, las bombas de calor o los sistemas de comunicación inteligentes, incrementa el número de circuitos que deben integrarse en cuadros eléctricos que, en muchos casos, ya cuentan con un espacio limitado.
Este escenario plantea un reto cada vez más habitual para instaladores, ingenierías, fabricantes de cuadros y responsables de proyectos: ampliar la capacidad de protección sin aumentar el tamaño del cuadro ni complicar su modernización. La cuestión resulta especialmente relevante en rehabilitación y renovación, donde las limitaciones físicas de la instalación existente condicionan la posibilidad de incorporar nuevas líneas o funcionalidades.
La evolución de los edificios electrificados obliga a replantear el diseño de los cuadros eléctricos. A medida que se incorporan nuevas cargas y sistemas conectados, el cuadro debe responder a mayores necesidades de protección, manteniendo margen para futuras ampliaciones. En muchos casos, el reto no está solo en añadir más protecciones, sino en hacerlo dentro de una envolvente ya condicionada por el espacio disponible.
Para responder a esta necesidad, Schneider Electric ha incorporado a su oferta los interruptores automáticos con protección diferencial Acti9 iCVm40 y Resi9 RCBO, dos dispositivos que integran en un único equipo la protección diferencial y magnetotérmica. Esta configuración evita recurrir a soluciones formadas por varios elementos independientes para proteger un mismo circuito y facilita cuadros más compactos, con mayor densidad de líneas protegidas.
El principal cambio está en el formato. Ambos dispositivos ocupan 18 mm de ancho, frente a los 36 mm de configuraciones tradicionales equivalentes, lo que permite mantener el mismo nivel de protección ocupando la mitad de espacio. Esta reducción tiene un impacto directo en el diseño del cuadro: el espacio liberado puede destinarse a nuevos circuitos, futuras ampliaciones o funcionalidades adicionales sin modificar la envolvente existente.
Este aspecto resulta especialmente útil en proyectos de modernización, donde el espacio disponible suele ser una limitación técnica. En viviendas, oficinas, retail o pequeños entornos terciarios, incorporar protección adicional sin ampliar el cuadro puede simplificar las operaciones de actualización y reducir el alcance de la intervención sobre la infraestructura existente.
La reducción del espacio también aporta más flexibilidad a fabricantes de cuadros e instaladores. Disponer de mayor margen dentro del cuadro facilita tanto el diseño inicial como la adaptación posterior de la instalación, permitiendo responder a nuevas necesidades eléctricas sin replantear por completo la arquitectura del conjunto.
La compactación de la protección no solo mejora el aprovechamiento del espacio. También permite avanzar hacia una protección más específica por circuito, un aspecto cada vez más relevante en edificios con mayor dependencia de sus instalaciones eléctricas.
En configuraciones convencionales basadas en diferenciales de grupo y magnetotérmicos, una fuga a tierra puede provocar la desconexión simultánea de varios circuitos. De este modo, una incidencia localizada puede afectar a zonas o líneas no relacionadas directamente con el fallo, generando interrupciones innecesarias y ampliando el impacto sobre el conjunto de la instalación.
Los RCBO compactos permiten aislar únicamente el circuito afectado, reduciendo la afectación sobre el resto del cuadro. Esta lógica de protección individualizada cobra especial relevancia en instalaciones con múltiples zonas o en entornos donde una interrupción no prevista puede afectar a la continuidad de servicio.
La protección eléctrica sigue siendo esencial para garantizar la seguridad de personas y equipos, pero también debe contribuir a mantener el funcionamiento de la instalación con el menor impacto posible ante una incidencia. Desde esta perspectiva, la protección por circuito permite avanzar hacia cuadros eléctricos mejor preparados para responder a un entorno con más cargas y mayor exigencia de disponibilidad.
En paralelo, la reducción del ancho por circuito facilita la sustitución de configuraciones tradicionales por soluciones más compactas sin aumentar el tamaño del cuadro. Esto simplifica la modernización de instalaciones existentes, permite reservar espacio para nuevas líneas protegidas y contribuye a prolongar la vida útil de la infraestructura, evitando en muchos casos intervenciones más complejas sobre la envolvente.
En el caso de Schneider Electric, Acti9 iCVm40 forma parte del sistema Acti9 iC40, mientras que Resi9 RCBO se integra en el sistema Resi9, orientado a aplicaciones residenciales. Ambos están concebidos para facilitar la construcción y actualización de cuadros eléctricos en configuraciones con mayor densidad de circuitos y limitaciones de espacio.
Estos dispositivos también son compatibles con herramientas digitales de configuración y diseño de Schneider Electric, entre ellas EcoSet Config, eDesign Terciario y Caneco. Esta integración permite acompañar el proceso de diseño e implementación del cuadro tanto en aplicaciones residenciales como terciarias.
La electrificación seguirá elevando las exigencias sobre las instalaciones eléctricas. En ese escenario, disponer de soluciones compactas que integren protección diferencial y magnetotérmica permite optimizar el espacio del cuadro, facilitar la continuidad de servicio y simplificar la modernización de instalaciones residenciales y terciarias, sin renunciar a la capacidad de crecimiento de la infraestructura.
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