La creciente demanda de energía y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero han impulsado la instalación eficiente con biomasa, una opción prometedora por su capacidad para reemplazar los combustibles fósiles en diversas aplicaciones, según apunta FEGECA.
La biomasa es una fuente de energía renovable que se obtiene a partir de materia orgánica, como pueden ser residuos agrícolas, forestales o de origen animal. En las instalaciones domésticas lo más habitual es utilizar para la generación de calor y el combustible predominante es la biomasa de origen leñosa (pellet, leña, astilla…).
Aunque en la combustión de biomasa se emita CO₂, esta se considera neutra ya que se considera que forma parte de la atmosfera actual (de la que ha sido absorbida por las plantas y a la cual se emitiría al descomponerse las mismas) con lo cual se considera que no afecta al aumento del efecto invernadero.
Tanto para asegurar la calidad como la seguridad de los equipos y la calidad y la estandarización de los combustibles se han ido desarrollando diferentes reglamentos y normativas.
En cuanto a los equipos, bajo el paraguas de la Directiva 2009/125/EC se han desarrollado diferentes reglamentos que afectan tanto al etiquetado como a los límites de rendimiento y emisiones de los equipos.
En cuanto a calderas se refiere:
Respecto a las estufas:
Durante los últimos años se ha hecho un gran trabajo en la estandarización de la biomasa, lo cual permite disponer de un combustible estandarizado. Ello permite poder diseñar los equipos que se encargarán de su combustión de una forma mucho más eficiente.
En cuanto a los combustibles estos deben cumplir con las siguientes normativas, las cuales definen sus especificaciones a cumplir por los combustibles:
En cuanto a las ventajas de la biomasa, encontramos las siguientes:
La biomasa a diferencia de los combustibles fósiles es un combustible de producción local, lo cual aporta los siguientes beneficios económicos y ambientales:
Al igual que con el resto de las fuentes de energía en una instalación eficiente con biomasa hay que tener en cuenta diferentes factores a la hora de acometer su diseño:
En cuanto al tipo de instalación, primero se deberá analizar si existe alguna instalación ya hecha y el tipo de demanda que hay: potencia, calefacción, ACS… En caso de que solo haya demanda de calefacción se podrá optar por una caldera que solo de este servicio mientras que si hay demanda de calefacción y ACS se deberá elegir entre añadir un depósito de ACS o poner una caldera que de ambos servicios (calefacción ACS).
El depósito de ACS de estos últimos suele ser de menor capacidad que los que se ponen fuera pero estas calderas tienen la ventaja de ser más económicas y de necesitar menos espacio.
Posteriormente se debería decidir si se quiere una caldera automática o de carga manual. Esta elección dependerá del tipo de instalación, de las necesidades del usuario y del combustible utilizado. En instalaciones con muchas horas de demanda será recomendable la caldera automática mientras que en los sistemas con pocas horas de demanda se podrá tener en consideración los sistemas de carga manual.
En cuanto a combustibles, las de leña siempre serán de carga manual mientras que las calderas de granulados (pellet, astilla, hueso de aceituna…) permiten la opción de que la carga de combustible sea automática.
Aunque nos estemos refiriendo a la biomasa genéricamente dentro de esta hay una gran variedad: pellet, leña, astilla, hueso de aceituna… En esta elección, además del precio del combustible seleccionado se debería tener en cuenta la estandarización del mismo, su distribución comercial, si es un combustible local o no, etc.
Tal y como se ha mencionado en el punto anterior el que se quiera disponer de una carga automática o manual puede ser un factor importante a la hora de seleccionar el combustible.
Al igual que con los combustibles líquidos se debe disponer de un sitio de almacenaje para la biomasa. Este espacio dependerá de la forma y asiduidad del suministro y del tipo de combustible utilizado con lo que habrá que hacer pequeñas adaptaciones en función de las características de este.
Es esencial que la caldera disponga de un control de combustión que permita optimizar las emisiones ya que al fin y al cabo estas son el resultado de la combinación del combustible y la caldera.
Hoy en día hay en el mercado calderas vienen equipadas con avanzados sistemas de control (detección de llama, sensores de presión, reguladores de combustible, etc.) con lo que se consigue reducir las emisiones por debajo de los límites establecidos.
Una instalación eficiente con biomasa puede integrarse con sistemas existentes, como calderas auxiliares, sistemas solares, bombas de calor etc. de forma que se consigue maximizar la eficiencia energética global.
En estos casos es recomendable tener en cuenta la fracción renovable de cada uno de los sistemas de forma que se priorice el uso del más renovable.
La evolución que han tenido tanto las calderas como los combustibles durante los últimos años ha hecho que la instalación de calderas de biomasa sea una opción atractiva y sostenible. Su uso puede permitir ahorros económicos de cara al usuario y aporta un beneficio económico a la sociedad al tratarse de un combustible local. Por otra parte, trae consigo beneficios ambientales, como la reducción de emisiones y la disminución de la dependencia de los combustibles fósiles.
En cuanto a las mejoras obtenidas también se debería destacar las obtenidas en cuanto a rendimiento. Han quedado atrás las antiguas calderas de carga manual sin ningún tipo de control. Hoy en día las calderas automáticas están equipadas con un control que permiten modular la potencia desde un 25 hasta un 100% ayudando al mejor aprovechamiento del combustible.
Esta automatización ha traído a su vez la mejora en la seguridad de forma que las calderas más avanzadas tienen más de un sistema de seguridad eliminando prácticamente cualquier tipo de riesgo y poniéndose al nivel de las calderas más seguras del mercado.
Tampoco hay que olvidar la aparición de nuevos combustibles estandarizados, lo cual a permitido homologarlos junto a las calderas de forma que ello ha permitido generalizar el uso de la biomasa.
Por lo tanto, teniendo en cuenta que:
Es de suponer que será un combustible clave los próximos años, que permita conseguir los retos que está marcando la transición energética, según FEGECA.
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