Durante años, elegir un equipo de climatización doméstica se ha reducido a dos preguntas: cuánta potencia necesita la estancia y cuánto va a consumir. Hoy se suma una tercera, cada vez más presente en la decisión de compra: cuánto ruido hace. Buscar un aire acondicionado silencioso ya no es un capricho, sino un criterio técnico más, al mismo nivel que la eficiencia o la capacidad de regulación.
El fabricante GREE lo resume en una idea que defiende en un reciente análisis sobre el sector: el confort ya no es solo térmico, también es acústico. Los equipos funcionan durante más horas y acompañan actividades que exigen silencio, como el teletrabajo, el estudio o el sueño.
El problema es que los datos de ruido de un catálogo son difíciles de interpretar. Un catálogo puede anunciar un equipo “desde 21 dB(A)”, mientras la etiqueta energética recoge otro dato: son magnitudes diferentes, medidas en condiciones diferentes. En este artículo explicamos cómo leer los decibelios de un aire acondicionado, qué límites fija la normativa europea y española, qué tecnologías reducen el ruido y por qué la instalación puede pesar tanto como el propio equipo. También repasamos algunos ejemplos del mercado y respondemos a las dudas más frecuentes.
Qué debes saber
La explicación tiene que ver con cómo ha cambiado el uso de la vivienda. Según GREE, la climatización ha dejado de funcionar solo en momentos puntuales del día y permanece activa mientras se trabaja, se estudia, se descansa o se duerme. En esas situaciones, cualquier fuente sonora constante gana protagonismo. El zumbido de un ventilador que pasa desapercibido con la televisión encendida se vuelve evidente en una videollamada o de madrugada.
La percepción también cambia según la estancia. Un nivel sonoro aceptable en un salón durante el día puede resultar molesto en un dormitorio por la noche, cuando el resto de la casa está en silencio y el ruido de fondo baja. La propia normativa española recoge esta diferencia: los objetivos de calidad acústica para el interior de las viviendas son más exigentes en dormitorios que en estancias, y más exigentes de noche que de día, como veremos más adelante.
El entorno exterior importa tanto como el interior. La Organización Mundial de la Salud recomienda en sus guías de ruido nocturno para Europa que la exposición media anual durante la noche no supere los 40 dB en el exterior. Por encima de ese nivel se asocian efectos leves sobre el sueño, como despertares o insomnio. Las unidades exteriores de climatización forman parte de ese paisaje sonoro, sobre todo en patios, terrazas y viviendas colindantes.
La cuestión es especialmente relevante en viviendas pequeñas, donde la unidad interior está cerca de las zonas de descanso y de trabajo. Para el instalador, esto significa que la selección del equipo ya no puede basarse únicamente en la potencia térmica. El comportamiento acústico debe valorarse junto con la eficiencia, la capacidad de regulación, la distribución del aire y las funciones de control.
El nivel sonoro de los equipos de climatización se expresa en dB(A), una medida ponderada que se aproxima a la sensibilidad del oído humano a las distintas frecuencias. Como referencia, unos 30 dB corresponden a un susurro o a una biblioteca en silencio, y unos 60 dB a una conversación normal.
La escala de decibelios no es lineal, sino logarítmica. Eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera: un aumento de 10 dB se percibe como el doble de ruido. La segunda: dos fuentes de ruido iguales funcionando a la vez no suman el doble de decibelios, sino unos 3 dB más que una sola. Por eso, diferencias que parecen pequeñas en un catálogo pueden ser relevantes en la práctica.
La potencia sonora describe la energía acústica que emite el equipo. Es una característica de la fuente y no depende del lugar donde se instale, por lo que sirve para comparar aparatos en condiciones normalizadas.
La presión sonora es el nivel que se registra en un punto concreto. Depende de la distancia al equipo, de la velocidad del ventilador, del modo de funcionamiento y de la estancia: una superficie cercana que refleja el sonido no se percibe igual que un espacio con más absorción acústica. En condiciones ideales de propagación libre, el nivel baja unos 6 dB cada vez que se duplica la distancia a la fuente. Por eso no se puede trasladar directamente una cifra de catálogo a lo que se oirá en un dormitorio concreto.
Las cifras más bajas que aparecen en la publicidad suelen corresponder al mejor caso posible. GREE indica, por ejemplo, que sus unidades interiores Pular parten de 21 dB(A) y las Clivia+, de 22 dB(A). Según las fichas de producto, son valores de presión sonora en modo silencio de los modelos de menor capacidad: 2,2 kW en Pular y 2,7 kW en Clivia+. A otras velocidades o capacidades, el nivel es mayor. Para comparar, hay que saber de qué modelo, velocidad y condición de medida procede cada dato.
El dato que permite comparar equipos de distintas marcas en igualdad de condiciones está en la etiqueta energética. El Reglamento Delegado (UE) 626/2011 obliga a que la etiqueta de los acondicionadores de aire muestre el nivel de potencia acústica de la unidad interior y de la exterior, redondeado al número entero más próximo. En los equipos de conducto único o doble, solo se indica el de la unidad interior.
Además, el Reglamento (UE) 206/2012 de Ecodiseño fija desde el 1 de enero de 2013 los niveles máximos de potencia sonora para los acondicionadores de aire distintos de los de conducto:
| Capacidad nominal | Unidad interior | Unidad exterior |
|---|---|---|
| Hasta 6 kW | 60 dB(A) | 65 dB(A) |
| De 6 a 12 kW | 65 dB(A) | 70 dB(A) |
El mismo reglamento obliga a incluir la potencia sonora en la documentación técnica y en la web de libre acceso del fabricante. La Comisión Europea trabaja en una revisión de ambos reglamentos que incluye límites de ruido actualizados. Según su calendario orientativo, la adopción se prevé hacia 2028 y la aplicación, hacia 2030.
El Real Decreto 1367/2007, que desarrolla la Ley del Ruido, fija los objetivos de calidad acústica para el interior de las viviendas:
| Recinto | Día (Ld) | Tarde (Le) | Noche (Ln) |
|---|---|---|---|
| Dormitorios | 40 dBA | 40 dBA | 30 dBA |
| Estancias | 45 dBA | 45 dBA | 35 dBA |
Estos valores se refieren al conjunto de fuentes de ruido que llegan al recinto, no a un equipo concreto, y no son comparables directamente con un dato de catálogo. Sirven, eso sí, como referencia del nivel de exigencia en un dormitorio de noche.
El Documento Básico de Protección frente al Ruido del CTE (DB-HR) exige evitar que los equipos transmitan vibraciones al edificio, mediante soportes antivibratorios, bancadas de inercia y conexiones flexibles. Los límites de ruido que una unidad exterior puede transmitir a la calle o a los vecinos los fijan las ordenanzas municipales, que varían de un municipio a otro.
El ruido de un equipo de climatización no depende de una sola pieza. Procede de varias fuentes a la vez, y reducirlo exige actuar sobre el conjunto.
Hay un equilibrio técnico que no conviene olvidar: reducir el ruido no puede hacerse a costa del confort térmico. Un ventilador más lento mueve menos aire. Si el caudal es insuficiente para la demanda de la estancia, el equipo tarda más en alcanzar la temperatura deseada. Por eso los modos silenciosos son útiles cuando la demanda es baja, por ejemplo de noche con la estancia ya climatizada, pero no siempre en los picos de calor.
Los fabricantes han incorporado funciones específicas para reducir el ruido en los momentos en que más molesta. GREE ilustra este enfoque con varias de sus gamas domésticas y de aerotermia.
Estos ejemplos muestran una tendencia general del mercado: el ruido se gestiona con regulación, no solo con aislamiento. A la hora de comparar, lo prudente es pedir al fabricante o al distribuidor los datos de presión sonora por velocidad y la potencia acústica de la etiqueta energética, en lugar de quedarse con la cifra más baja del catálogo.
El dato de ruido que declara un fabricante corresponde al equipo en unas condiciones de ensayo determinadas. El comportamiento acústico de una instalación real depende, además, de cómo y dónde se monta. Un aire acondicionado silencioso puede generar molestias si la instalación transmite vibraciones o si el mantenimiento es deficiente.
Estos son los puntos que conviene revisar:
El mantenimiento también influye. La suciedad en filtros o intercambiadores, las obstrucciones o los desequilibrios en el ventilador alteran el caudal de aire y pueden aumentar el nivel sonoro. Una limpieza periódica de filtros y baterías ayuda a que el equipo mantenga su comportamiento original.
Para el instalador, la conclusión es clara: los datos de presión sonora son una referencia objetiva para comparar equipos, pero el confort acústico final depende también de la selección del modelo, de su ubicación y de la correcta ejecución de la instalación.
No existe un umbral oficial a partir del cual un equipo se considere silencioso. Como referencia, los modos silencio de algunos monosplits domésticos de baja potencia anuncian entre 21 y 22 dB(A) de presión sonora en la unidad interior, por debajo de los 30 dB de una biblioteca en silencio. El Ecodiseño fija como máximo una potencia sonora de 60 dB(A) para unidades interiores de hasta 6 kW.
El más homogéneo es el nivel de potencia acústica de la etiqueta energética, que se mide en condiciones normalizadas para la unidad interior y la exterior. La presión sonora del catálogo es útil si se conoce el modelo, la velocidad y la condición de medida.
Sí, en dos niveles. El Ecodiseño limita la potencia sonora de la unidad exterior a 65 dB(A) en equipos de hasta 6 kW y a 70 dB(A) entre 6 y 12 kW. Además, las ordenanzas municipales fijan el ruido máximo que puede llegar a la vía pública o a las viviendas vecinas.
Primero, la instalación: soportes antivibratorios, fijación, conexiones flexibles y estado de limpieza del equipo. Después, conviene consultar la ordenanza de ruido del municipio para conocer los límites aplicables.
Su unidad exterior incluye compresor y ventilador, como la de un aire acondicionado, y puede funcionar de noche para calefacción o agua caliente sanitaria. Por eso las recomendaciones de ubicación y antivibración son igual de importantes. Algunos fabricantes incorporan en estos equipos motores DC orientados a reducir el ruido; si quieres saber más sobre la oferta de GREE en este campo, consulta su página web.
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