Suelo radiante: el calor a tus pies

Suelo radiante: el calor a tus pies

El suelo radiante es uno de los sistemas de calefacción más confortables y eficaces que existen. Su funcionamiento se basa en  calentar de forma homogénea e igualitaria toda la casa utilizando el calor de la forma más eficiente, algo que nos proporciona bienestar y nos  permite ahorrar en la factura.

Además, es el sistema de calefacción más  utilizado en el norte de Europa. Allí los inviernos son más duros y las temperaturas más bajas, lo que les hace necesitar un sistema de calefacción que caliente lo máximo posible y cuyo consumo energético sea mínimo. El suelo radiante se convierte en el sistema ideal.

La instalación del suelo radiante  consiste en una red de tuberías de polietileno reticulado o polibutileno que se instalan debajo del suelo de la vivienda y de una capa de mortero autonivelante que hace circular el agua caliente por toda la casa. Este agua circula a una temperatura entre 30ºC y 45ºC consiguiendo un calor uniforme lo que proporciona un gran confort a la vivienda.

Los antiguos romanos pioneros del suelo radiante

Aunque nos resulte un sistema novedoso y moderno, el suelo radiante no es algo nuevo, al contrario,  se inventó hace unos 2000 años por los romanos y ellos lo llamaron hipocausto. Su sistema de funcionamiento era bastante sencillo, para producir calor utilizaban un horno de leña y para distribuirlo hacían pasar el humo generado por un falso suelo elevado por  unos ladrillos apilados.

Las ruinas de un antiguo hipocausto romano

A medio camino entre el hipocausto romano de hace 2000 años y el moderno suelo radiante de nuestros días tenemos la gloria o glorieta. Empezaron a utilizarse sobretodo en la zona de Castilla y León en la Edad Media y hoy en día aún se utilizan. Se trata de una estancia debajo del suelo donde se quema ramas, rastrojos, madera, paja o leña para generar calor. Los gases calientes producidos por la combustión recorren bajo el suelo de las salas a calentar y luego suben por la chimenea. De esta forma suelo y paredes irradian calor.

El suelo radiante actual, como hemos indicado, es una red de tubos plásticos instaladas en forma de espiral debajo de un pavimento y de una capa de mortero por donde circula el agua caliente. Este agua esta entre 30ºC y 45ºC, lo que supone un gran ahorro energético si lo comparamos con los radiadores convencionales cuya agua esta a una temperatura  aproximada de 70ºC.

Tipos de suelo radiante y  sus ventajas

Es cierto que en nuestro país el suelo radiante no es un sistema muy utilizado y muy conocido. Al tratarse de una instalación en la que se requiere levantar el suelo muchas personas son reacias ya que supone primera inversión económica importante. Mucho más sencillo de instalar si se trata de viviendas de obra nueva o a reformar completamente.

A grandes rasgos el precio del suelo radiante (sin el mortero) rondaría los 50 euros el metro cuadrado.

También hay que tener en cuenta el material de suelo que dispone la vivienda, ya que al ser un sistema de calefacción que emana calor de abajo a arriba es muy importante que sea un material resistente a los continuos cambios de temperatura, es decir, que no se deforme, ni se dilate, ni se contraiga. Los suelo de madera no son los más recomendados. Lo ideal para suelo radiante serían los suelo cerámicos o de baldosa.

La baldosa como mejor opción para el suelo radiante.

El suelo radiante tienen muchas ventajas, las principales son:

  • Temperatura homogénea y uniforme : Toda la estancia mantienen la misma temperatura ya que el calor se reparte de manera igualitaria por toda la vivienda.
  • Mayor aprovechamiento del espacio: La calefacción, al estar situada debajo del suelo, hace que no haya necesidad de instalar ningún radiador por la casa lo que permite un mayor aprovechamiento del espacio.
  • Frío en los meses de calor: Al ser una red de tuberías subterráneas que transporta agua caliente , en verano esta red de tuberías tiene la posibilidad de transportar agua fría, lo que da la opción de estar más fresquitos en los meses más calurosos.
  • Bajo consumo: Como ya hemos comentado la temperatura del agua en el suelo radiante está a una baja temperatura (30ºC-45ºC) en comparación con otros sistemas de calefacción más tradicionales, lo que supone un bajo consumo y un ahorro.
  • Más limpio: Al ser un sistema subterráneo, no produce corrientes de aire y reduce la sequedad y la baja humedad evita la aparición de ácaros.

Existen dos tipos de suelo radiante: el eléctrico y el suelo radiante por agua.

  • Suelo radiante eléctrico: Funciona por una resistencia eléctrica instalada debajo del suelo que transforma la electricidad en calor. La instalación es sencilla,  se hace con un circuito de cable calefactor que se coloca encima de una lámina aislante. De esta forma el calor se reparte de forma uniforme por el hogar. El suelo radiante eléctrico puede llevar un termostato para programar la temperatura y hacer un uso eficiente del calor. Produce un gasto económico mayor al consumir más electricidad
  • Suelo radiante por agua : El más habitual.  El agua caliente se distribuye a través de los tubos por todo el hogar y por ello tiene que estar conectado a una caldera o bomba de calor. También se puede regular el calor con diferentes termostatos de forma individual para cada zona de la casa. Aunque necesita electricidad para su funcionamiento, el suelo radiante por agua genera menos consumo y por lo tanto más ahorro. Es más eficiente.

A pesar de ser el gran desconocido, el suelo radiante es uno de los mejores sistemas de calefacción que existen en la actualidad. Lleva utilizándose desde hace más de 2000 años y aún sigue vigente. Permite calentar toda la vivienda de una manera igualitaria de abajo a arriba y tiene un consumo económico. El calor a nuestros pies.

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