El Día Mundial de la Refrigeración se abre con un repaso a la historia del frío

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Enrique Torrella ponencia historia del frío
02/07/2019

En el Día Mundial de la Refrigeración, Enrique Torrella, catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia y coautor del libro “Un recorrido por la historia de la transferencia de calor, la refrigeración y la climatización” fue el encargado de ofrecer la primera de las ponencias magistrales realizando un repaso por la historia del frío.

Frente a un atento -y refrigerado -auditorio en el Ateneo de Madrid, y en uno de los días más calurosos del año en la capital, hablar sobre la historia del frío era casi una delicia. El repaso histórico que hizo el catedrático Torrella fue todo un homenaje a quienes a lo largo de la historia han contribuido, con su dedicación y esfuerzo, al desarrollo de la tecnología frigorífica. Tantas y tan variadas personas, procedentes de todos los sectores y nacionalidades, que el catedrático tuvo que hacer un verdadero ejercicio de síntesis para alcanzar a recorrer la cronológica que nos permite disfrutar del grado de tecnología actual en el mundo de la refrigeración.

Primeros pasos

Los métodos clásicos de producción de frío, según comentó Enrique Torrella, aparecieron en 1748 de la mano de William Cullen, profesor de la Universidad de Glasgow, que evaporó éter etílico en vacío. A él se debe la producción de frío industrial de la historia y a sus experimentos el avance en el sector.

La primera patente sobre una máquina frigorífica pertenece a John Wallance, maestro cervecero. “La industria del frío debe mucho a la industria cervecera”, bromeó Torrella en su ponencia ante las risas de los asistentes al acto. De la máquina de producción de hielo a Edmond Carré, la primera persona en apostar por una máquina de vacío doméstica, capaz de mover ácido sulfúrico para enfriar garrafas de agua. A Carré se le reconoce el honor de inventar la primera máquina de absorción con carácter comercial del mundo. Todo un pionero como Jacob Perkins, que en 1834 patentó la idea de la primera máquina de compresión. “Ya saben fabricar hielo los hombres. Eso es meterse en el terreno de Dios”, llegó a comentar el papa Gregorio XVI.

En 1834 John Hague puso en marcha una máquina que hacía hielo, con el objetivo era hacerlo más barato que el máximo competidor: el hielo natural. Se siguió investigando y en 1850 Alexander Catlin Twinning hizo la primera patente de máquina con CO2. Siete años más tarde James Harrison utilizaba por primera vez éter etílico como refrigerante, un pionero al que siguieron otros como Augustus Siebe o Charles Tellier, un adelantado a su época, con su máquina de compresión con éter metílico como refrigerante. Sin embargo, Tellier tuvo mala suerte. Para demostrar la validez de su máquina se propuso realizar un transporte de carne desde Le Havre (Francia) a Buenos Aires (Argentina). Chocó dos veces con un mismo barco en la misma noche y su navegación se fue a pique, y con ella sus sueños.

En 1867 Livingston Holden cambia de refrigerante, pero utiliza productos inflamables que se consideraron no válidos. Diez años más tarde Coulincourt Lowe comienza a usar dióxido de carbono. Se abría una nueva vía de investigación, que David Boyle termina de completar con el amoniaco y Raoul Pictet con el dióxido de azufre, descartado por ser extremadamente tóxico. Las pruebas con fluidos no habían hecho más que empezar.

Neveras caseras e industriales

El cambio de inflexión en el sector llega de la mano del desarrollo de las primeras neveras. Compañías como General Electric y General Motor se empiezan a interesar en el negocio. La primera nevera hay que agradecérsela a Karl Linde, en 1895, pero funcionaba con amoniaco y era extremadamente peligrosa. En 1895, el sacerdote Marcel Audiffren realizó otro modelo intentando eliminar el peligro de fugas. Vendió muchísimos modelos y General Electrics se hizo con su patente, pero seguía existiendo un riesgo. En un intento por reducirlo, en 1820 se comienza a trabajar con isobutano, que tampoco alcanzó el éxito esperado.

Uno de los avances importantes para poder llegar a los modelos actuales tuvo lugar en 1927, cuando se desarrolla el primer compresor hermético. Comienza el verdadero éxito de las neveras, con modelos como la nevera Frigidaire, que fue incluso objeto de capricho de Alfonso XIII.

Sistemas, técnicas y marcas

En cuanto a los sistemas utilizados en refrigeración, el sistema termoeléctrico comienza a utilizarse en 1822. El mundo de la refrigeración era tan atrayente que incluso Leonardo da Vinci se fijó en él para hacer algún modelo orientado el transporte marítimo. Sus sistemas fueron utilizados hasta que el CO2 hace su aparición estelar.  Poco a poco las máquinas se van perfeccionando y el ciclo del aire va teniendo cada vez más peso en las investigaciones.

Si hablamos de las máquinas de adsorción, hay que remontarse a comienzos del siglo XIX, aunque el cénit de estas máquinas no tuvo lugar en 1878, cuando la morgue de París anunció un concurso con el fin de dar una solución a la conservación de cadáveres. Se presentaron tres sistemas: aire, compresión y adsorción, resultando vencedor este último. Años después, estas máquinas perderían su hegemonía, ante el mejor rendimiento de las de compresión, si bien han continuado usándose masivamente en Japón.

Si hablamos del gran salto de las neveras a los hogares mundiales, hay que remontarnos a 1930, cuando Albert Einstein leyó una noticia en la que se contaba el trágico suceso de una familia muerta por un escape en su nevera. Por ello se puso a trabajar en modelos de adsorción monopresión sin bombas, que llevaban butano. Se llegaron a comercializar, pero sin éxito.

En 1952 surgen las primeras neveras de adsorción que se pueden llevar de forma portátiles. Otros modelos, como la Roneo, pesaban más de 100 kilogramos y costaban una fortuna, por lo que no tuvieron éxito. En las grandes instalaciones tuvieron éxito las máquinas de inyección como las de Leblanc.

Esfuerzos que dieron sus frutos

El esfuerzo de todos estos hombres a lo largo de la historia demuestra que el mundo de la refrigeración ha estado siempre en constante movimiento. En un primer momento para inventar y luego para intentar las máquinas existentes. Hoy en día se sigue evolucionando, pero los problemas que se intentan salvar son medioambientales, como el daño en la capa de ozono o el efecto invernadero.

En su ponencia con motivo del Día Mundial de la Refrigeración, Enrique Torrella hizo suya la frase de Einstein: “Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”. Pensando en el futuro, el catedrático hizo alusión a la revolución que se va a vivir en el sector con la llegada del refrigerador magnético en su aplicación más comercial, si bien las investigaciones actuales están orientadas a salvar el problema de los efectos que pueda causar en la electrónica de la casa.

Con la ponencia de Torrella queda claro que a lo largo de la historia son muchas las personas que, por conveniencia personal, profesional o con carácter social, han investigado y ayudado a potenciar el sector de la refrigeración. Solo hace falta un repaso por la historia del frío para ver que el resultado de su esfuerzo es lo que nos ha llevado al momento actual, en un campo donde las investigaciones todavía están en marcha y los avances no han dicho su última palabra.

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