El II Congreso CAI trata la calidad del aire interior en viviendas

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ponencia calidad aire interior viviendas
30/11/2020

El II Congreso CAI, en su segunda jornada, ha hablado de la calidad del aire interior en viviendas, de la mano de Francisco Javier Rey, del departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid y miembro del Comité Técnico de ATECYR.

Contaminantes y fuentes

En su ponencia, Francisco Javier Rey ha recordado que las personas pasamos un 90% de nuestra vida en interiores y un 60% de este tiempo en viviendas. Es en estos espacios donde podemos encontrar contaminantes como partículas, radón, contaminantes electromagnéticos, compuestos volátiles, CO2, humo, productos de combustión, monóxido de carbono y humedad. A esto se le une otros contaminantes biológicos, como las bacterias o los virus.

En cuanto a las fuentes, son variadas, desde mobiliario y aislamiento, pasando por tabaco, productos de limpieza, los propios materiales de los edificios, pelo y pieles de animales, ácaros, bacterias y virus.

La OMS ha señalado los contaminantes ambientales más comunes para las viviendas y los efectos para la salud, y según estudios recientes, los contaminantes químicos volátiles presentan unos niveles superiores en interiores que en el exterior.

Otros contaminantes que se dan en las viviendas son los físicos, como las ondas electromagnéticas, procedentes de microondas, móviles, radio, televisión y ordenadores, entre otros. En cuanto a los efectos bilógicos, los no ionizantes pueden dar lugar a efectos celulares peligrosos.

Uno de los contaminantes más peligrosos es el radón, un gas radioactivo que tiene un tiempo de vida de 3,5 días en la vivienda. Es uno de los máximos responsables del cáncer de pulmón.

Contaminación por aerosoles

Respecto a la contaminación biológica por aerosoles, de máxima actualidad en este momento por la alerta sanitaria provocada por el Covid-19, se produce por aerosoles o gotículas. Las gotículas son de mayor tamaño y caen a la superficie, mientras que los aerosoles se mantienen en suspensión.

Tras los pertinentes estudios se ha demostrado que la distancia mínima que hay que tener entre personas para evitar contagios es 1,5 metros.

Mediciones en las viviendas

Existen diferentes mediciones de parámetros que determinan la calidad de aire interior. Se pueden realizar con equipos profesionales y también equipos comerciales, a precios más reducidos. Su función es medir los diferentes contaminantes y, en función de los resultados, establecer si fuera preciso las causas y organizar un control de los mismos.

Existe la posibilidad de medir, por ejemplo, la concentración de CO2 y cómo oscila a lo largo del día, o de calcular el caudal de ventilación. En este sentido, un estudio de Samuel Domínguez, de la Universidad de Sevilla, estableció que durante el confinamiento, los niveles de volátiles orgánicos y CO2 fueron muy superiores en las viviendas, con motivo del mayor número de horas que pasamos dentro de ellas.

Ventilación para mejorar la calidad de aire interior

Las mediciones de radón establecen que, sin ventilación, existen concentraciones superiores que con ventilación. La ventilación es, por tanto, una de las técnicas de control y mejora de calidad de aire interior en viviendas.

Respecto al caudal de ventilación, a más caudal, menos contaminación. Esto es importante a la hora de controlar el riesgo de infección del Covid-19. Para viviendas que no dispongan de ventilación, los purificadores de aire pueden ser un buen método para reducir el riesgo de contagios. Consisten en un ventilador acompañado de filtros y, opcionalmente, otros métodos de oxidación biológica. En este sentido, Francisco Javier Rey considera que “lo más conveniente es, sin duda, tener ventilación, pero si la vivienda no cuenta con ella y existen riesgos, al menos nos aseguramos de que la calidad del aire es mejor”.

En opinión del experto, “la ventilación beneficia la calidad de aire interior, tanto en términos de salud como de confort. Sin embargo, conlleva un consumo energético mayor y, por tanto, un mayor impacto en la huella medioambiental. Hay que buscar un equilibrio para lograr una buena calidad de aire interior. Pero con un consumo mínimo que no afecte a la descarbonización y el calentamiento global”.

Una opción para los hogares es la ventilación mecánica controlada. En este sentido, la normativa actual busca mejoras en nuevos edificios o edificios rehabilitados, como el incremento de los caudales de ventilación hasta alcanzar 10-15 l/s persona, la purificación del aire a través de filtros HEPA, la mejora de la difusión del aire (aconsejándose la difusión por desplazamiento) y la recuperación del calor complementarias con energías renovables.

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