Covid-19: el papel de la transmisión por aerosoles

(2 votos, media: 5,00 de 5)
Cargando...

ponencia transmision por aerosoles
26/11/2020

Covid-19: el papel de la transmisión por aerosoles ha sido el título de la ponencia ofrecida esta mañana en el II Congreso Internacional CAI, organizado por la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC), la Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración (ATECYR) y la Federación de Empresas de Claidad Ambiental en Interiores (FEDECAI), por la experta en calidad de aire Lidia Morawska.

Morawska, perteneciente la Universidad de Tecnología de Queensland, en Brisbane (Australia), es una de las mayores expertas mundiales en calidad de aire interior y pionera en defender, en base a la evidencia científica actual, que el Covid-19 se transmite por aerosoles. En este sentido, la experta fue una de las responsables de que la Organización Mundial de la Salud decidiera rectificar su opinión inicial acerca de la transmisión del coronavirus y refrendara la importancia de los aerosoles para el control de la pandemia.

El papel de la transmisión por aerosoles

Lidia Morawska comenzó su intervención el papel de la transmisión por aerosoles hablando de la importancia de distinguir entre aerosol y microgotas, que radica en el tamaño de las partículas, mucho mas pequeñas en aerosoles.

Aunque la Organización Mundial de la Salud argumentó en un primer momento que el Covid-19 no estaba en el aire, los estudios publicados en torno a diferentes brotes hicieron rectificar tanto a la organización, como a todos aquellos miembros de Administraciones e incluso médicos que afirmaban que no había evidencia científica que respaldara esta afirmación.

A medida que las investigaciones avanzaban también lo hacían las recomendaciones. A las medidas iniciales de distanciamiento social, lavado de manos y desinfección de superficies, se le fueron añadiendo otras, como la conveniencia del uso de mascarillas. Sin embargo, y en cuanto a la necesidad de controlar la calidad de aire interior para controlar la pandemia, algunas voces argumentaban que no era posible por cuestiones logísticas.

Estudios de brotes

Fue la investigación de determinados brotes los que comenzaron a apuntar que el Covid-19 podría transmitirse por aerosoles y que el aire era determinante para la propagación del virus, especialmente en entornos cerrados y con una gran concentración de gente. Algunos de los estudios que provocaron un cambio de criterio fue el contagio en el coro de una iglesia del condado de Skagit, en el estado de Washington (EE. UU.), donde 33 de 61 personas se infectaron. Y el contagio masivo en el crucero Diamond Pricess. Ambos reflejaron la importancia del aire en los contagios.

Uno de los factores que influyen en el contagio es la complejidad de nuestras vías respiratorias, que provoca que el virus, mezclado con la saliva, sea expulsado en acciones como respirar o vocalizar. Las partículas más grandes caen al suelo tras ser sometidas a un proceso de evaporación inmediato que disminuye del 20 al 40% de su tamaño inicial. Esto ocurre nada más salir al exterior, incluso con una elevada humedad. Sin embargo, las partículas más pequeñas quedan suspendidas, incrementando la posibilidad de transmisión del virus, con un tiempo de caída muy prolongado.

Recomendaciones de Lidia Morawska

Ante esta evidencia, aspectos como la ventilación natural, la ventilación mecánica, el uso de filtros o la desinfección del aire adquieren una gran importancia, lo que ha hecho que cada país adopte sus propias normas, aunque todas ellas en una misma dirección.

Para ello se han apoyado en estudios anteriores, como el llevado a cabo en el hospital The Prince Charles, en Brisbane (Australia), que indicaba que el riesgo de infección disminuía claramente con ventilación cada hora. A estas investigaciones anteriores se le han unido otras surgidas a raíz de la aparición de la pandemia, como las que estudian los brotes en restaurantes, que han determinado la importancia que tiene la dirección del flujo del aire en el contagio. Lidia Morawska señala al respecto que “la complejidad es tan grande que tendremos que seguir trabajando en los próximos meses al respecto”.

También quedan otros ámbitos de investigación abiertos, según la experta. Uno de ellos es cómo conseguir un control de la humedad para minimizar los riesgos de contagio y hacer que las personas se encuentren cómodas en ambientes interiores, lo que podría lograrse con la tecnología adecuada.

Un cambio de modelo

De momento, las pautas a seguir son maximizar la presencia humana al aire libre, la necesidad de ventilación de los edificios y la necesidad de lograr una buena calidad de aire interior, tanto en viviendas como en edificios de uso público. Para ello es necesario invertir en el refuerzo de los edificios en materia de ventilación y, a gran escala, pautar ciertos cambios en cuanto a cuestiones como el diseño de los espacios o su equitación.  

Por otra parte, y en opinión de la experta, también es necesario que en la formación de los estudiantes de áreas como la sanitaria se incida en la importancia de la calidad de aire interior. Especialmente teniendo en cuenta los costes humanitarios que supone respirar un aire contaminado.

Según Morawska, Alemania es pionera en este sentido, con la inversión de más de 500 millones de euros realizada en mejorar la ventilación de edificios públicos y la aprobación de subvenciones orientadas a tal fin.

Mejores herramientas

“Aunque los primeros cambios han comenzado a producirse, necesitamos seguir avanzando”, señala la experta. Y para ello es necesario seguir investigando en la mejora de las herramientas que tenemos a nuestra disposición, como los sensores que nos permiten saber la calidad de aire interior. Unos dispositivos de gran importancia, ya que son los que establecen la voz de alarma para que actuemos cuando el aire que respiramos está por debajo de los criterios de salud recomendables”.

Respecto a qué nos parará el tiempo más allá del Covid-19, Lidia Morawska señaló al final de su ponencia que “toda pandemia transforma a la humanidad positivamente. Probablemente ésta nos enseñará la necesidad de transformar nuestros edificios y mejorará nuestro papel en la calidad de aire interior que respiramos”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *