Agremia defiende una mayor participación de las empresas instaladoras en el diseño de las políticas industriales y energéticas, en un contexto marcado por la transición energética, la falta de profesionales cualificados y la necesidad de simplificar los trámites administrativos. La asociación pone el foco en el reconocimiento de la servindustria, la formación de nuevos profesionales y el impulso de actuaciones de eficiencia energética a través de los Certificados de Ahorro Energético (CAE).
Estas cuestiones forman parte de los asuntos abordados por Miguel Garrido, presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM), en una entrevista publicada en el número 221 de la revista de Agremia. En ella, se analizan los principales retos que afrontan las empresas del sector y la importancia de reforzar su participación en las decisiones que afectan a la actividad industrial y energética.
Uno de los asuntos destacados por Agremia es el reconocimiento de la servindustria en el Plan Industrial de la Comunidad de Madrid 2026-2030. La asociación, junto con Apiem, ha defendido la incorporación de esta actividad al planteamiento industrial regional, con el respaldo de CEIM y AECIM, según recoge la publicación sectorial.
El reconocimiento resulta relevante para las empresas instaladoras, cuya actividad está vinculada al funcionamiento, la modernización y la eficiencia de los edificios y las instalaciones. Su participación permite trasladar a la planificación industrial las necesidades de un sector que interviene en la implantación y el mantenimiento de soluciones energéticas.
El Plan Industrial 2026-2030 fue presentado por la Comunidad de Madrid en septiembre de 2026 y contempla medidas destinadas a reforzar la competitividad empresarial y la actividad industrial. La Comunidad también anunció el reconocimiento de la contribución de la servindustria. Comunidad de Madrid+1
Para Agremia, la participación del sector en este tipo de políticas debe acompañarse de un marco que favorezca la actividad empresarial y facilite la implantación de soluciones orientadas a la eficiencia energética y la descarbonización.
La disponibilidad de personal cualificado es otro de los desafíos que afrontan las empresas instaladoras. Las actividades relacionadas con el gas, la calefacción, la climatización, la fontanería y las energías renovables necesitan profesionales con formación técnica y capacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos.
Para responder a esta necesidad, Agremia impulsa Creando Cantera, una iniciativa orientada a acercar a los jóvenes al sector y facilitar su incorporación al mercado laboral mediante formación y experiencia práctica. El proyecto busca reforzar el relevo generacional y favorecer el contacto entre los futuros profesionales y las empresas instaladoras. Agremia
La asociación también participa en FYP Madrid, una plataforma vinculada a la gestión de estancias formativas en empresas dentro de la Formación Profesional. Esta colaboración permite trabajar en la conexión entre los centros educativos y el tejido empresarial, una cuestión importante para facilitar que los alumnos conozcan las necesidades reales del sector.
La formación adquiere especial relevancia en un escenario en el que las instalaciones deben responder a nuevas exigencias de eficiencia energética, electrificación y reducción de emisiones. Disponer de profesionales preparados es fundamental para ejecutar correctamente las actuaciones y garantizar el funcionamiento de los sistemas.
Los Certificados de Ahorro Energético (CAE) constituyen otra de las líneas de trabajo que Agremia destaca en su actividad. Este mecanismo permite reconocer los ahorros de energía final obtenidos mediante actuaciones de eficiencia energética y, cuando se cumplen los requisitos establecidos, darles un valor económico.
A través de la iniciativa Ahorra con CAEs, la asociación promueve el conocimiento y la aplicación de este sistema entre las empresas instaladoras y los usuarios. Entre las actuaciones que pueden beneficiarse del mecanismo, siempre que cumplan las condiciones correspondientes, figuran determinadas mejoras de instalaciones térmicas y la sustitución de sistemas de calefacción por bombas de calor.
El sistema puede contribuir a facilitar inversiones en eficiencia energética, aunque la posibilidad de obtener certificados y la compensación económica dependen de las características de cada actuación, del ahorro acreditado y de las condiciones de tramitación.
Para conocer en detalle el funcionamiento del mecanismo, las actuaciones que pueden acogerse y los pasos para tramitarlo, puede consultarse esta guía sobre los Certificados de Ahorro Energético (CAE): qué son, cómo funcionan y cómo solicitarlos.
La iniciativa Ahorra con CAEs recibió el Premio de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid en la categoría de Energía, según la información recogida en la revista de Agremia. Este reconocimiento pone de relieve el trabajo desarrollado por la asociación para impulsar actuaciones de ahorro energético.
Junto con la formación y la transición energética, la reducción de las cargas administrativas constituye otra de las prioridades señaladas por CEIM y Agremia. Las pequeñas y medianas empresas y los autónomos deben afrontar procedimientos administrativos, costes laborales y energéticos y obligaciones normativas que pueden dificultar su actividad.
En la entrevista publicada por Agremia, Miguel Garrido defiende la necesidad de revisar los trámites que afectan a las empresas y de ampliar el uso de las declaraciones responsables cuando resulte legalmente posible. El objetivo es reducir cargas innecesarias y facilitar el desarrollo de la actividad económica sin renunciar al cumplimiento de las obligaciones aplicables.
La simplificación administrativa también resulta relevante para las empresas instaladoras que participan en actuaciones de renovación y mejora energética. Un entorno regulatorio claro y unos procedimientos proporcionados pueden facilitar la planificación de inversiones y la ejecución de proyectos.
En materia energética, Agremia defiende asimismo que la descarbonización debe avanzar teniendo en cuenta la competitividad empresarial, la neutralidad tecnológica y la seguridad de suministro. Desde esta perspectiva, las empresas instaladoras desempeñan un papel práctico en la aplicación de las medidas de eficiencia y en la modernización de los sistemas energéticos.
Las reivindicaciones de Agremia reflejan varios de los retos que afronta el sector: participar en la definición de las políticas públicas, atraer y formar nuevos profesionales, reducir las trabas administrativas y facilitar la implantación de soluciones de eficiencia energética.
La asociación, que agrupa a más de 2.100 empresas según la información publicada en su revista, mantiene una trayectoria de colaboración con CEIM que se acerca a los 50 años. En este contexto, reclama que las empresas instaladoras tengan una presencia acorde con su contribución a la actividad industrial y a la transformación energética.
El reconocimiento de la servindustria en el Plan Industrial de Madrid, las iniciativas de formación y la promoción de los CAE son algunos de los ámbitos en los que se concreta esta apuesta. El reto pasa por trasladar estas líneas de trabajo a medidas que permitan a las empresas disponer de profesionales cualificados, desarrollar su actividad con mayor agilidad y contribuir a los objetivos de eficiencia energética y descarbonización.
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